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José María Aniés: Un astronauta, hechizado por una imprenta

En 1988 abrió la Anónima, un referente cultural en la capital altoaragonesa

José María Aniés: Un astronauta, hechizado por una imprenta
José María Aniés: Un astronauta, hechizado por una imprenta
S.E.

José María Aniés, Chema, nació en Arbaniés el 15 de agosto de 1962, dos años después que su hermana, Begoña, con la que siempre ha tenido una magnífica relación.

Su padre, José, era labrador y su madre, Josefina, modista y limpiadora, un matrimonio que supo inculcar en ambos unos sólidos principios y valores.

Se formó en Huesca. Hizo párvulos en el colegio Ballesteros, la EGB en Salesianos y los años de instituto discurrieron entre las paredes y por los pasillos del Ramón y Cajal.

Sus mejores recuerdos de infancia los asocia a los juegos, al tiempo libre y también a las clases y sus tiempos de estudiante. Siempre de buen carácter, Chema asegura que los malos momentos "están casi todos olvidados".

Conserva muchas de las amistades que forjó por entonces, chicos con los que se encontraba en las aulas, año tras año, y con los que pasaba mucho tiempo.

"Jugábamos en la calle: en las calles que estaban sin hacer como la de la fotografía, fronteras de la ciudad que estaban aquí mismo, en los descampados, también en el Parque que se estaba ampliando, en el cerro de San Jorge, y en libertad casi absoluta. Al contrario que ahora, había excedente de niños y no estábamos ni contemplados ni vigilados", asegura.

Disfrutaba de sus vacaciones estivales en Arbaniés o en Ortilla, donde también tenía familia. Aquellos meses de julio y agosto "duraban entonces un siglo cada uno". A veces pasaba la Navidad en Barcelona con otros allegados, una ciudad que siempre le ha gustado.

Chema Aniés era un niño alegre, buen estudiante, un poco revoltoso y bastante obediente, sin embargo, cuando la situación así lo requería. Su fantasía, que no tenía límites, le situaba de mayor en distintos escenarios. No recuerda cuándo dejó de desear ser astronauta -"una pena porque habría sido un astronauta estupendo"- ni otras profesiones que también se le pasaron por la cabeza. "Si la foto es del 74 -señala en alusión a la imagen que nos ha cedido para acompañar este texto- seguro que querría ser Cruyff".

Cuando tenía 16 años entró a trabajar en la Librería Aguarón de chico para todo. Le fascinaba su imprenta. Para él fue "un lujo" esta experiencia que le marcó decisivamente, porque le permitió hacerse una idea del mundo de los libros en aquella época.

Al cumplir 18 años, se matriculó en Filología Hispánica. Estudió algunos años en el Colegio universitario de Huesca y después completó la carrera en Zaragoza.

Su interés por la tinta, el papel y el mundo de la literatura en general, le llevó en 1988 a abrir la Anónima, un referente cultural en la capital altoaragonesa, donde se llevan a cabo desde la venta y presentaciones de libros a clubes de lectura y exposiciones de arte. Chema Aniés es también vicepresidente de la Asociación Provincial de Librerías de Huesca.

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