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¿QUIÉN SOY?

Gerardo Torralba, un niño lector fascinado por el campo

"Aunque no recuerdo qué cayó en mi selectividad, en el 96, sí la producción por hectárea de ese año"

Gerardo Torralba, un niño lector fascinado por el campo
Gerardo Torralba, un niño lector fascinado por el campo
S.E.

HUESCA.- Gerardo Torralba Jordán liga su vida a Losanglis, en el municipio de Ayerbe, un núcleo con pocos habitantes que le dio la oportunidad de desarrollar de niño distintas facetas.

Su padre, Gerardo, es de Losanglis y su madre, Lucía, de Murillo de Gállego, donde se conocieron en unas fiestas, cuando él ya trabajaba en una fábrica de Zaragoza y ella, maestra de corte y confección, vivía en Barcelona. Ambos se instalaron en la capital aragonesa, donde nació su primera hija, Laura, antes de decidir regresar para trabajar la tierra en el núcleo ayerbense, junto a un hermano, Mariano. Gerardo nació el 9 de julio de 1978.

"Mi infancia en Losanglis fue muy feliz y tranquila. Se hacía la vida en la calle", rememora. Esperaba el momento de salir del colegio Ramón y Cajal de Ayerbe para "dar una vuelta por el campo con mi padre y con mi tío". En el pueblo no había muchos chicos de su edad, pero en vacaciones la vida se animaba con vecinos que regresaban. "Recuerdo todo el verano jugando con los clicks de playmobil. Comíamos en casa, pero para cenar sólo volvíamos a por un bocadillo y seguíamos en la calle hasta que se pudiera". En esas noches de verano, también había otra distracción que Gerardo recuerda especialmente: "Todos los críos del pueblo jugábamos al escondite". Y luego estaba la bici para hacer largas salidas como al Castillo de Loarre o al pantano de La Sotonera.

El trabajo en el campo hacía difícil encontrar tiempo libre para ir a la playa, y eran mucho más habituales las salidas familiares a la montaña. "Recuerdo especialmente Aragüés del Puerto y la Selva de Oza. Se llevaba la carne y se preparaba en los merenderos".

En invierno, sin tantos amigos y juegos, Gerardo se entretenía con los libros. "Era muy lector; un poco repelente", dice, porque se enfrascó con 12 años en El Quijote y se lanzaba a temáticas históricas, que fueron un perfecto acompañamiento en esas épocas.

Se recuerda como un niño más bien tímido, "pero eso se perdió" cuando, para cursar BUP y COU, estuvo interno en el colegio Alto Aragón de Huesca. Las evocaciones de entonces son muy buenas, aunque con ratos también de morriña.

Ya desde pequeño lo que quería era ser agricultor. En el 96 hizo la Selectividad y, "aunque no recuerdo nada de lo que cayó, sí de la producción por hectárea de aquel año". A punto estuvo de no seguir ese camino cuando le orientaron hacia otro terreno y eligió Derecho. Lo inició en Zaragoza, pero en un año discernió que el sacrificio no le compensaba. Eligió entonces la Escuela Politécnica de Huesca, donde estudió Ingeniería Técnica Agrícola e Ingeniería Agrónoma. "Es una suerte contar con esta escuela que ha permitido a muchos hijos de agricultores formarnos mucho más en Agronomía", afirma. Todavía estudiando, comenzó a colaborar con Asaja, donde se quedó fijo en 2007 como técnico, trabajo que compatibiliza con las riendas de las tierras familiares en Losanglis.

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