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¿QUIÉN SOY?

Pablo Malo, defensor de lo justo con espíritu de paleontólogo

"En EGB, yo no tenía inconveniente en decir que era comunista; era el único, también hay que decirlo"

Pablo Malo, defensor de lo justo con espíritu de paleontólogo
Pablo Malo, defensor de lo justo con espíritu de paleontólogo
S.E.

HUESCA.- El 29 de enero de 1967 nació en Huesca el segundo hijo de Pedro Malo y María Luisa Murillo. Para el nombre del mayor habían combinado los suyos, Pedro Luis, "y yo me quedé sólo con uno", Pablo. Fue un niño feliz, se apasionó por la historia y quería ser paleontólogo, pero su inclinación a implicarse le condujo a elegir una carrera que le llevara a "conocer los derechos y cómo defenderlos".

Sus primeros años los vivió en la calle Costa, donde su padre, mecánico, tenía un taller de motos. Para ir al colegio sólo tenía que cruzarla. El parvulario y la EGB fue una etapa "muy divertida" en Salesianos, un centro en el que las enseñanzas no descuidaban el deporte y las artes. Aunque no era lo más habitual, se inclinó por el baloncesto y jugó en el Boscos, una afición que mantiene. También encontró mucha diversión en estar en las tramoyas del Teatro Salesianos, disfrazarse, ensayar los papeles para Bato y Borrego... "Se hacían muchas obras que rompían la dinámica del curso académico y aportaba otras visiones", explica. De las asignaturas, se decantaba por Historia y le llamaba mucho la atención Pretecnología, "porque se hacían muchas manualidades" con distintos materiales. "Fui muy feliz, no recuerdo ningún mal rato", afirma.

La familia cambió su vivienda a la plaza Guara, en la avenida Pirineos, cuando esa zona era el final de Huesca. Su interés entonces era bajar a la calle y jugar con los chicos del barrio. "Hacíamos casetas de cañas donde casi vivíamos. Cuando empezaron a edificar nos metíamos en las obras sólo para decir que habíamos estado. Era vivir aventuras con la imaginación", resume. En la plaza se producía una enriquecedora unión de niños y niñas de todas las edades "y jugábamos a ladrones y ministros, al burro, al pañuelo...". En verano, la referencia eran las piscinas Ruiseñor. Se formó una gran pandilla y después de 40 años mantiene la amistad y procura coincidir.

Era un niño "abierto, reflexivo -no de los que inician gamberradas para ver qué pasa- y también curioso", siempre aprendiendo rápido de los mayores, como escuchar en grabaciones a los Beatles, aunque su hermano -"mi referente"- era de los Rolling.

Estudio BUP y COU en el Instituto Ramón y Cajal, "otro mundo, otra forma de enseñar", donde tuvo sus primeros contactos serios con la política a través de reivindicaciones estudiantiles. Desde pequeño en casa ya escuchaba, preguntaba y recibía respuestas, y en la última etapa de EGB, durante los debates en clase en la época de la Transición, "no tenía inconveniente en decir que era comunista; era el único, también hay que decirlo". Más adelante, todo fue "más reflexivo y con una mayor implicación".

Un tío suyo le convenció del poco futuro de la Paleontología y todo el bagaje que ya tenía le llevó a elegir la profesión que ejerce como abogado. Compatibilizó la carrera de Derecho en Zaragoza con la política; en primero ya estaba afiliado a las Juventudes Comunistas y la acabó siendo concejal de Huesca.

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