Sociedad

ENTREVISTA

Fernanda García Lao: "Acostumbro a indagar personajes y a calzármelos en cada pie"

La escritora argentina quiere que la lectura de su última novela "Nación Vacuna" sea un viaje del que nadie salga indemne

Fernanda García Lao: "Acostumbro a indagar personajes y a calzármelos en cada pie"
Fernanda García Lao: "Acostumbro a indagar personajes y a calzármelos en cada pie"
A.M.

HUESCA.- "Hijo de carnicero, deviene vegetariano. Hijo de psicóloga, deviene en trauma. Hermano de un arribista, prefiere el anonimato y el silencio".

Ese es Jacinto Cifuentes, el protagonista de Nación Vacuna, la última novela de la escritora argentina Fernanda García Lao. "Lo empecé a escuchar hablándose a sí mismo, como quien se narra un presente porque está solo. Desde el principio lo sentí incómodo con su vida".

García Lao, que tenía prevista una gira por diferentes ciudades de España, dice estar "acostumbrada a indagar personajes y calzármelos en cada pie" por la herencia que le dejó el teatro.

En los comienzos de esa relación con el personaje de su novela ya lo imaginó como un funcionario estatal, rumiando su vida mientras trabajaba en algo que no le era interesante, ninguno de los dos sabían cuál era su tarea de Jacinto, "pero entendimos los dos que como era funcionario nadie le había explicado el motivo mayor".

La acción, explica García, sucede en un espacio que di en llamar Rawson, similar a la ciudad del mismo nombre en la Patagonia argentina. Después, se va moviendo hacia el sur, a donde viaja con las seleccionadas, un grupo de mujeres cuyo destino es salvar a la patria.

Su destino final son las M, unas islas que han sido terreno de batalla con una potencia extranjera. Se ha ganado la guerra, pero los soldados han sido contagiados de una enfermedad mortal por el enemigo. Hace años que nadie puede acercarse a la costa contaminada y la Junta que gobierna pergeña un disparatado plan. Para ello cuentan con un barco, el "Nación Vacuna".

Una trama que se sirve de aspectos de la realidad para proyectar unos hechos que podrían haber pasado en varios momentos del siglo XX.

Una guerra reciente, una enfermedad desconocida, mujeres objeto de estudios experimentales, fake news. "No está fechada a propósito, pero mientras escribía los imaginé a mediados de los ochenta. Sin embargo, no sólo no han perdido vigencia, sino que han cobrado significaciones impensadas en el presente", explica la escritora.

Asegura, que le cuesta separar el proceso de la novela en sí. "Ella es su resultado. Estuve casi dos años, viajé a cada uno de sus escenarios. El papá de una amiga, charlando de viajes, me contó que había visitado Rawson el año pasado. También había estado en Cabo Raso, cosa menos probable, que es un lugar donde sucede buena parte de mi novela. Le pedí ver las fotos y descubrí que los objetos que yo creí haber relacionado a través del lenguaje, no necesitaban de mí para existir. Junto al búnker donde se instala Jacinto Cifuentes, que yo había visto con Google earth, había un autobús viejo, de los años ochenta, exacto al que lo trasladó a él y a las seleccionadas por el proyecto. Si eso no es poesía, decime qué es", interpela.

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