Sociedad

LA ENTREVISTA

Pepe Viyuela: "La figura de Marcelino es fantasmagórica pero atractiva de explorar"

Protagoniza la película sobre "el mejor payaso del mundo" que se estrena este viernes en el Festival Internacional de Cine de Huesca

Pepe Viyuela: "La figura de Marcelino es fantasmagórica pero atractiva de explorar"
Pepe Viyuela: "La figura de Marcelino es fantasmagórica pero atractiva de explorar"
S.E.

HUESCA.- Pepe Viyuela se presentará este viernes ante quienes asistan a la sesión inaugural del Festival Internacional de Cine de Huesca como Marcelino Orbés, quien llegó a ser nombrado como el mejor payaso del mundo. Adquirió fama internacional pero cayó en el olvido hasta que el periodista Mariano García comenzó a recuperar su historia.

Fue entonces cuando todo cambió. Viyuela dice que para él conocer la figura de Marcelino "fue todo un regalo. Un payaso nuevo que venía del pasado y que no conocía en absoluto".

Para Pepe Viyuela, aproximarse a la figura de Marcelino es encontrase con una figura "fantasmagórica pero al mismo tiempo muy atractiva de explorar", explica el actor. "Cómo era Marcelino, no lo sabíamos, pero lo podemos imaginar".

Y eso es lo que hizo junto con el resto del equipo, "fabular sobre esta historia, intentando ser lo más rigurosos en la medida de lo posible", aprovechando la "potencia narrativa" que tiene la historia "de alguien que viene de la nada, que llegará a estar en Nueva York y en Londres, que se convertirá en el rey de los payasos, pero que luego acaba arruinado y suicidándose".

Recuperar la historia de Marcelino Orbés permite hablar de "la vaguedad de la existencia, de lo poco que somos, de que estás en la cumbre y pasas a la nada", reflexiona Viyuela, lo que le lleva a pensar en "cuánta gente no llegaremos a conocer". Pero también de la importancia de la memoria, "saber de dónde venimos, qué fuimos" y ser conscientes de que "tenemos una historia en la que merece la pena bucear".

Esto resulta clave cuando se fija la atención en la figura del payaso. Una figura, como define Viyuela, "denostada", incluso a través del uso del lenguaje, porque "representa a seres excluidos, estrafalarios, distintos, que se salen de la norma, que tienen una lógica diferente, que fracasan constantemente, y que no sólo no lo ocultan sino que utilizan ese fracaso para provocar la alegría de los demás", lo que lo convierte a su vez "en un ser muy generoso".

Así, continúa, "es lógico que nadie quiera defender el hecho de ser payaso", aunque "ahora mismo hay un cambio y la figura se valora más, se ha ido reivindicando". Una profesión que alberga, además, una parte que es "muy difícil de enseñar, que en el momento en que se academiza se desvirtúa". Una transmisión espiritual, tal vez, difícil de transmitir que, para Viyuela, dificulta que pueda existir una tradición circense a no ser que hayas aprendido en el circo como hizo Marcelino".

Bucear en la historia de Orbés ha hecho que Viyuela valore "esa función social que cubren los payasos no sólo en este momento sino a lo largo de la historia. Siempre ha sido necesaria la figura del invocador de la risa, una especie de chamán, que congrega a la gente con ganas de pasarlo bien y que provoca esa alegría colectiva. Me ha hecho valorar aún más lo importancia del hecho de hacer reír".

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