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Pascual Fernández: De Ansó y enamorado de Cádiz

Venció la timidez trabajando en hostelería, “donde, menos cocina, lo he hecho prácticamente todo”

Pascual Fernández: De Ansó y enamorado de Cádiz
Pascual Fernández: De Ansó y enamorado de Cádiz
S.E.

Pascual Fernández nació en el Hospital Militar de Jaca el 13 de septiembre de 1971, "pero -dice- yo me considero de Ansó", donde vivió hasta los 8 años con sus padres, naturales de la localidad gaditana de Medina Sidonia -"te sonará por la "duquesa roja""-, excepto un año que su padre, guardia civil, tuvo destino en un pueblo de Sevilla. Una infancia "feliz y divertida" de la que quedan recuerdos de juegos en la calle, la escuela, "y los muchos días que no podíamos ir al colegio por las nevadas que había entonces, cuando las estaciones estaban más definidas, sobre todo el invierno, que allí era bastante duro".

Su padre consiguió el traslado a Huesca y Pascual estudió en el Colegio Juan XXIII, cerca de su casa, y en el Instituto Ramón y Cajal. Unos años de estudio, vivir la calle con los amigos, ir en bici…, "lo más normal del mundo". Y el salto a la Universidad: "Me quería quedar en casa, en Huesca, y me diplomé en Graduado Social".

De su infancia y adolescencia resalta que "todos los años nos íbamos a Cádiz, a veranear en casa de mi abuela. Estoy enamorado de Medina Sidonia, pero sobre todo de Cádiz y su provincia, por eso vuelvo casi todos los años a Cádiz".

Era Pascual un joven "bastante más tímido de lo que soy ahora, me relacionaba bien, pero no tenía ese don de gentes que puedo tener ahora" (que lo tiene, desde luego). Esta facilidad para el trato con otras personas "la adquirí trabajando en la hostelería". Lo primero que hizo en el sector, "a través de un curso de formación que me apunté, fue en El Sotón: banquetes". En el verano del 95 aterrizó en el Rugaca, donde estuvo casi tres años con el ya histórico "Babi" Añaños; en el 98 abrió con Guillermo Arizón el Connemara, donde estuvo prácticamente dos años. "Luego lo dejé un poco, pero siempre he estado relacionado con la hostelería. En El Sotón hice banquetes más de quince años. También tuve mi época de noche, que aparte del Connemara, trabajé en el Pentagrama, donde me pegué unos cuantos años".

Puede fardar, pues, de "haber hecho de todo en hostelería: restaurante, cafetería, pub irlandés y noche; menos cocina, lo he hecho prácticamente todo".

Trabaja en el campus oscense de la Universidad de Zaragoza desde el 2001. "Entré a través de unas oposiciones. Había 14 plazas y yo me quedé el 17. Tras las oposiciones, a principio de septiembre me llamaron y entré por una plaza vacante y por circunstancias de la vida, seguí trabajando hasta que en 2018 aprobé y ya soy funcionario de carrera". Es auxiliar de servicios generales, "lo que se puede llamar conserje, que es algo menos técnico y más entendible".

Si tiene tiempo libre puede hacer varias actividades muy diferentes: ir en bici, leer... Pero "soy una persona intensa cuando me pongo, aunque poco constante".

Sobre todo, "me gusta viajar, suelo ir una vez al extranjero todos los años, y he estado ya cuatro veces en Irlanda, que me encanta". Y le complace sobremanera, "una buena sobremesa".

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