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DE CERCA

Álex Varela: "Hay que educar a la gente en los valores de la montaña"

"Lo mejor que tiene la carrera Canfranc-Canfranc son sus voluntarios y su recorrido, por la dureza y la tecnicidad"

Álex Varela: "Hay que educar a la gente en los valores de la montaña"
Álex Varela: "Hay que educar a la gente en los valores de la montaña"
MONRASIN

Con esto de la pandemia, ¿cómo se presenta la Canfranc-Canfranc?

-Sobre todo, con muchos cambios, preparando una carrera nueva en cuanto a la salida, la llegada, los avituallamientos, los dorsales… Tenemos que empezar de cero, como si fuera la primera edición.

Da la impresión de que la competición va a más. Incluso, aspira a ser prueba de la Copa del Mundo. ¿Dónde está su techo?

-La Canfranc-Canfranc comenzó con 19 corredores y este año iba a ser prueba de la Copa del Mundo. Al final, no lo ha sido, porque se suspendió la Copa del Mundo, por la pandemia. Como organización, el objetivo siempre es mejorar el recorrido y el trato con los participantes. Mejorar siempre la carrera.

¿Qué tiene la prueba reina -la Ultra de 100 kilómetros- para que los grandes participantes hablen muy bien de ella?

-La verdad, no lo sé... Después de las 19 horas que hace el ganador y las 36 horas del último... Lo mejor que tiene la Canfranc-Canfranc son sus voluntarios y el recorrido por su dureza y su tecnicidad. Los participantes pasan por cimas de casi 3.000 metros y ven que en el Pirineo tenemos un entorno espectacular.

¿A qué deportistas de la carrera les haría una reverencia?

-De todos a los que he visto llegar, me hizo mucha ilusión el año pasado Jonathan Tejada, con lo humilde que es. Se comió unos huevos fritos a 15 kilómetros de meta y casi rompió el récord. Impresionante.

En los últimos años, ha vivido ediciones de mucho calor y otras con nieve. Ahora, una pandemia. ¿Se puede decir que está curado de espanto?

-El primer año tuvimos pelotas de granizo. El tercero, 30 centímetros de nieve. El segundo, mucho calor. El cuarto hubo tormenta las dos noches. Cuando ves todo esto, piensas "solo me puede pasar un terremoto". Y este año, llega la pandemia. Como director técnico, hay que estar atento a lo que pueda pasar. Las carreras están vivas, evolucionan y hay que ir a más para que la gente siga queriendo volver.

¿El negocio es la negación del ocio o se divierte currando?

-No me dedico a organizar carreras. Tengo una empresa con la que me gano la vida, pero puedo decir que disfruto con mi trabajo, sobre todo estando en el monte.

¿Qué es lo que más le gusta exprimir hasta la saciedad?

-El cuerpo, que es una máquina perfecta. Hay que ver cómo evoluciona después de 15 o 20 horas de esfuerzo. Es verdad que sufres, pero también aprendes y ves la vida de otra manera.

En esto del deporte, ¿practica o admira?

-Las dos cosas. Me gusta más practicar. Hago esquí, corro por la montaña... En el Pirineo estamos en un entorno privilegiado.

De las opciones que ofrece la Canfranc-Canfranc (las ultras de 100 y 75 kilómetros, la maratón, la carrera de 16 kilómetros y la andada popular), ¿con cuál se atreve?

-La maratón y la de 16 kilómetros las hago todos los años. La que más me gusta es la de 75 kilómetros y es la que recomendaría, aunque hace falta tiempo y un entrenamiento muy cuadriculado.

¿Orgullo altoaragonés o cosmopolitismo planetario?

-Orgullo altoaragonés.

Seguro que en alguna ocasión la carrera recibe críticas injustificadas. A palabras necias, ¿oídos sordos, la otra mejilla o mamporro dialéctico?

-Las críticas son positivas. Las constructivas ayudan a mejorar y las destructivas minan. Cuando escucho según qué cosas, creo que hacer oídos sordos es una buena opción.

¿Por quién doblan las campanas? (Un recuerdo en positivo).

-Me acuerdo de los veranos de mi infancia en Canfranc. Incluso, cuando estudiaba, venía los fines de semana. Me ha influido en mi forma de ser.

¿Le sigue sorprendiendo el entorno de Canfranc?

-Sí, hace poco estuve en un lugar dónde no había estado nunca. Es un lugar duro en invierno, cada vez menos, pero el entorno es magnífico.

¿Cuál es su lugar favorito?

-Un sitio de la Ultra de 100 kilómetros, en la cresta de La Moleta, junto a la pala de Ip. Estás a 2.600-2.700 metros, con caídas de 500 metros a ambos lados. Es un sitio "fácil" y espectacular. Otro lugar que me gusta es la garganta de Aísa. Es un sitio muy divertido para correr por la montaña.

Desde el estallido de la covid-19, hay un turismo menos masificado y tendente a hacer actividades al aire libre. ¿Cree que esta tendencia viene para quedarse?

-Cada vez viene más gente y creo que hay que educarles en los valores de la montaña, porque después te encuentras hasta con mascarillas tiradas o colgadas de los árboles. La gente tiene que aprender a convivir con la naturaleza, respetarla y conservarla.

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