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ENTREVISTA

José María Sorando: "La geometría dispone las supermanzanas y el cronourbanismo"

El matemático edita La geometría de las ciudades, un apasionante y valioso manual para interpretar la urbe desde esta disciplina

José María Sorando: "La geometría dispone las supermanzanas y el cronourbanismo"
José María Sorando: "La geometría dispone las supermanzanas y el cronourbanismo"
M.O.

ZARAGOZA.- ¿Cuál es la ciudad ideal? ¿La del Renacimiento? Para nuestro experto en Matemáticas, "depende del propósito buscado. Las matemáticas se pueden usar para un fin y para su contrario. Yo me apunto al cronourbanismo". José María Sorando firma La geometría de las ciudades (Editorial Los Libros de la Catarata), un apasionante y valioso manual para interpretar la urbe desde esta disciplina.

Para cambiar la vida, primero debemos cambiar el espacio, decía Henri Lefebvre. "En la actual pandemia, el confinamiento no es igual en un barrio hacinado que en una amplia zona residencial con espacios exteriores; tampoco la probabilidad de contagio", apunta.

En la misma editorial, Daniel Sorando y Álvaro Ardura hablaban de la destrucción creativa de las ciudades. Ante un proceso de gentrificación, la geometría aparece como alternativa: "Es posible un urbanismo orientado por la mejora de la vida de los vecinos antes que por el hormigón o el diseño que los expulsan. Hay soluciones geométricas como las supermanzanas y el cronourbanismo, una parcelación de la ciudad en núcleos de tráfico limitado donde se tengan a mano los servicios esenciales", dice.

Porque en las primeras ciudades "ya existía" la geometría. Según Sorando, "hay restos anteriores, pero el recinto urbano más antiguo hallado es Al-Rawda en Siria (2600 a.C.), circular con vías radiales. Es la solución geométrica a dos problemas: económico, al hacer máxima el área encerrada por una muralla de longitud determinada; y defensivo, al minimizar las distancias del centro a esta".

La llamada Edad Moderna aportó el concepto de ciudad ideal, "fruto de la razón y reflejo de un orden social". Los sistemas de creencias y las relaciones de poder fueron geometría edificada, "por ejemplo, según el modelo de cuadrícula, las ciudades hispanoamericanas debían expandirse de forma simétrica respecto de la Plaza de Armas, sede de los poderes político, militar y religioso, así siempre en el centro", destaca Sorando.

En la Edad Contemporánea el Plan Cerdá utilizó como máxima eso de que ninguna medida es arbitraria, pues siempre procede de la razón aplicada a un propósito. "En el Ensanche barcelonés nada era casual, sino fruto de razonamientos matemáticos guiados por la equidad y el bienestar ciudadano". Y lejos de este ideal igualitario, pasamos de la ciudad-collage a la urbe segregada, puesto que "cada vez hay menos mezcla social en unos barrios más homogéneos. La desigualdad delimita zonas".

El volumen dedica también un precioso capítulo a las ciudades únicas, "singulares por su diseño fundacional, como Canberra, Washington o Brasilia". Libro de bellas ilustraciones para abrir nuestros ojos al arte y parte y, ante todo, a las matemáticas. Imágenes que ayudan a conocer más y mejor realidades urbanas. "Eran necesarias. Algunos planos exceden las descripciones verbales, como es el caso de Versalles", remata Sorando.

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