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Azucena Lozano Roy: Libre, natural y pegada a las raíces

Estudió Matemáticas en Madrid y formó familia con el editor Lorenzo Lascorz

Azucena Lozano Roy: Libre, natural y pegada a las raíces
Azucena Lozano Roy: Libre, natural y pegada a las raíces
S.E.

El 15 de enero de 1957 se asomó a este mundo en Cimballa, una localidad de unos 500 habitantes, por aquel entonces, de la provincia de Zaragoza, Azucena Lozano Roy, la segunda de tres hermanos de una familia muy trabajadora de agricultores, que también regentaba la panadería del pueblo y una tienda.

Allí, en su entorno más querido, estudió Azucena hasta los 10 años y después se fue interna al Colegio de Santa Ana de Calatayud, del que recuerda con cariño a sus compañeras de clase y cómo jugaban, por ejemplo, encima de las tástanas de las judías blancas que algún vecino del pueblo había dejado en la plaza para que las pisotearan. En el pasaje de las sombras, rememora también, hay hueco para las bofetadas que les daba la maestra, y la pena por no poder ver a sus padres, a sus hermanos y a otras personas queridas, y a la pérdida de esa libertad de la que gozaba en el pueblo y que le resultaba tan preciosa.

Cualquier lugar era propicio para pasar buenos momentos, para disfrutar con las tabas, la cuerda, la goma, el aro, los cromos, con el rolde con sus cartetones y sus perras negras, e inspeccionando cada rincón del pueblo y sus inmediaciones, controlando las cosechas de los frutos variados que crecían en los árboles.

Azucena pasaba las vacaciones del colegio en su querido pueblo natal, pocas veces salió de él en época estival pero tampoco era lo habitual. Era una niña inquieta, movida, que se divertía con cualquier actividad física, corriendo, trepando, saltando, un poco "chicazo" como se decía entonces.

De mayor, como otra mucha gente, quería ser maestra, "porque era lo diferente", considera. Y a los 12 años dijo que iba a estudiar matemáticas, porque le marcó especialmente la profesora que le impartió esta materia, un estímulo para orientar su vida profesional.

Y puestos a destacar a personas que han influido de manera determinante en su vida, se acuerda de sus padres, siempre generosos y preocupados por sus hijos. Les hacían ya desde niños colaborar en las distintas faenas y su amor al trabajo fue un gran ejemplo.

Sus dos hermanos también han dejado huella en su carácter. El mayor compartía con ella sus canciones y su forma de ser estable y cariñosa. Después pudo también aprender y apreciar todo lo bueno de las obras y actitudes de su hermano pequeño.

Está convencida, igualmente, de que nacer y crecer en un pueblo le ha dejado un poso que encuentra fácilmente si se mira para dentro, una mirada sobre la vida más libre, natural y pegada a las raíces.

Azucena Lozano estudió Matemáticas en Madrid. Trabajó primero en la Editorial Anaya y después en la Universidad de Zaragoza, en el Campus de Huesca. Fue también presidenta de CHA y concejala en Huesca por esta formación.

Formó una familia con el editor Lorenzo Lascorz y es madre de tres hijos, Jara, Lorién y Luzía.

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