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ERUPCIÓN EN LA PALMA

La columna de gases sigue retenida en el mar, sin afectar a la población

Fuera del perímetro acordado, que tiene dos kilómetros y medio, está garantizada la seguridad para poder “discurrir con total normalidad”

La colada del volcán de La Palma ha formado un pequeño delta de lava.
La colada del volcán de La Palma ha formado un pequeño delta de lava.
EFE

La columna de vapor de agua y gases posiblemente tóxicos generada al llegar al mar la lava de la erupción del volcán de La Palma se circunscribía ayer miércoles, de momento, a la zona de contacto entre el magna y el océano, sin que hubiera habido ningún tipo de afección entre la población.

Esta nube de gas no se había extendido lateralmente y la zona de interacción entre la lava y el agua del mar “es pequeña”, aseguraba María José Blanco, directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, tras asistir a la última reunión del comité de dirección del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca).

Rubén Fernández, director técnico del Pevolca, señalaba este miércoles que fuera del perímetro de seguridad acordado de dos kilómetros y medio estaba garantizada la seguridad para poder “discurrir con total normalidad”, salvo “la incomodidad” que pueda suponer la caída de ceniza.

La medida de evacuación de la población en los núcleos de San Borondón, Marina Alta, Marina Baja y La Condesa se mantendrá vigente hasta que el Pevolca no disponga de resultados definitivos de un estudio de seguimiento de los gases emitidos ahora en marcha, de manera que haya garantías de que no existe riesgo para la población.

También perdura la zona de exclusión de navegación de dos millas, detallaba Fernández, quien además avanzaba, si las condiciones meteorológicas lo permiten, que este jueves se retomarán los permisos para que los agricultores de las zonas de regantes vayan a regar sus plantaciones, así como la retirada puntual de enseres en zonas evacuadas siempre fuera del perímetro de exclusión.

La colada de magma activa, la que ha llegado desde el volcán al mar, aunque parezca que está canalizada ahora mismo, puede “producir avances significativos”, ya que la erupción no está “estabilizada” y existe una dinámica “que se escapa a nuestro control”, subrayaba Rubén Fernández.

El Pevolca ha realizado un cálculo aproximado de la superficie afectada por la erupción, que se sitúa en 476 hectáreas, aunque la estimación se había realizado sin haber podido recurrir a vuelos de drones por las condiciones meteorológicas.

En cuanto a los daños en construcciones, hay 656 destruidas y otras 88 dañadas parcialmente, 744 afectadas en total, según los satélites de Copernicus.

La calidad del aire se mantenía buena, aunque en una estación móvil del Gobierno de Canarias en Los Llanos de Aridane el martes se midieron más de 50 microgramos de partículas por metro cúbico, lo que no supone una superación de los límites establecidos en la normativa pero aconseja mantener la monitorización.

La directora del IGN en Canarias, María José Blanco, indicaba que el proceso de erupción estromboliano con prevalencia efusiva continúa y puede seguir mostrando episodios de incremento y disminución de actividad, mientras que el cono volcánico puede registrar variaciones en su morfología.

Ayer tarde, la columna de cenizas y gases había alcanzado los 3.500 metros de altitud y se había incrementado la emisión diaria de dióxido de azufre hasta las 10.757 toneladas. Y la sismicidad se concentraba a profundidades de 10 a 12 kilómetros.

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