Aragón

ALTO ARAGÓN - SECTOR GANADERO

Pasión por la ganadería y el cuidado de la familia en el Pirineo

Tres ganaderos extensivos de montaña de Abi, Viu de Linás y Laspuña muestran cómo es posible compatibilizar el tiempo de su profesión con sus parejas e hijos

Pasión por la ganadería y el cuidado de la familia en el Pirineo
Pasión por la ganadería y el cuidado de la familia en el Pirineo
S.E.

HUESCA.- Vivir de la ganadería extensiva y cuidar de la familia puede parecer una tarea difícil y en buena parte lo es. Tres ganaderos de montaña de Abi, Viu de Linás y Laspuña demuestran cómo sobreponerse a las dificultades de muchas horas de trabajo con sus reses al tiempo que hacen todo lo posible para vivir con sus respectivas parejas y cuidar a sus hijos. Lejos de las prisas del medio urbano, describen cómo viven su día a día en el campo y concilian su vida laboral y familiar, en entornos de naturaleza privilegiados.

Lorena Palacio es ganadera de extensivo de ovejas en Viu de Linás, en el municipio de Torla, siguiendo una tradición familiar. "Yo me incorporé hace tres años y mi padre y yo cuidamos de las vacas y de las ovejas", comenta.

Sus reses de ovino se encuentran en condición de ganadería semiextensiva, al tener que estabular a las ovejas en invierno, debido a los rigores climáticos de esta época del año a 1.250 metros.

Si bien en primavera las saca junto al pueblo de Viu de Linás, en junio traslada a sus reses hasta los puertos de Cotefablo y Pilupín en busca de pastos más frescos . A mitad de julio, conduce a sus 450 ovejas de rasa aragonesa hasta Soaso de Linás, a los pies de la sierra de Tendeñera. "Si no aprovecháramos los montes no sería rentable", reconoce, al estar en lugares más apartados que encarecerían el transporte de la alimentación si tuvieran que comprarla.

Explica que es "muy complicado vivir de la ganadería partiendo desde cero" al precisar de una nave o maquinaria para cortar la hierba y alimentar a los animales. "Al final hemos tenido que hacer una nave más grande y comprar maquinaria, Lo que he hecho ha sido continuar y aumentar el número de animales", subraya.

Además de esta dedicación, Lorena Palacio también es madre de un niño de 17 meses. "Hay algún día que tengo que pastorear al rebaño y si no fuera por mis padres y mi marido -cuando puede- sería muy difícil", señala.

Reconoce que le gusta mucho su trabajo y que es más complicado compatibilizarlo con el cuidado de su hijo en función de la época del año. "Ahora tengo más tiempo pero en cuanto empiecen a parir sus ovejas mi hijo tendrá que estar más con sus abuelos", explica.

En su opinión, "lo bueno de la ganadería es que no tienen un horario fijo por lo que te puedes adaptar un poco, y otras veces tienes que dejar al niño todo el día".

Por su parte, Valentino Fievet, ganadero extensivo del núcleo de Abi, en el municipio de Seira, regenta 400 ovejas desde 2016 y ahora se encuentran en los pastos del puerto de Gistaín.

Los animales pasan la primavera y el otoño en las praderas y la explotación y en invierno baja su rebaño hasta Abizanda. "Es un trabajo de todos los días" y según la zona implica "más kilometraje" para llevar a las reses.

Al ser padre de un niño de ocho meses y una niña de tres años y medio necesita la ayuda de su hermano para cuidar las ovejas en verano y dedicar más tiempo a sus hijos. "Al final, hay que encontrar a alguien que acepte el ritmo de vida que llevas", indica en relación a su mujer.

"Hay días de primavera -apunta- que me voy con el rebaño a las seis de la mañana y a lo mejor puedo volver a comer a casa a alguna hora, pero según dónde estén puedo llegar a la diez de la noche". Otro de los momentos más importantes del año supone estar pendiente de las ovejas casi todo el día en los partos.

"Lo bueno de este trabajo es que no tengo un horario fijo y puedo compartir mi pasión con los hijos, que es una experiencia muy fuerte para ellos, del mismo modo que hizo mi padre conmigo. Los niños ven la libertad al estar en plena naturaleza y respirar aire puro", comenta.

Plantea la posibilidad de contratar a un pastor durante quince días y así dedicar más tiempo a la familia.

El ganadero de Laspuña y responsable de la junta de ganadería extensiva de Asaja Huesca, Ramón Solanilla, es ganadero extensivo de vacuno de montaña de las razas Parda de Montaña y Limousin desde hace 12 años, con unas 80 reses a su cargo.

En verano, las reses requieren de su revisión al menos una vez a la semana. En otoño, tiene que cambiar a los animales de campo y en invierno se encuadra a la mayor parte y vigila los partos. En su caso, el recorrido es entre Laspuña y Tella.

Como padre de un niño y una niña, de 5 y 2 años respectivamente, reconoce que "la pareja que tienes también forma parte de la explotación. Aunque se dedique a otro trabajo te acompaña en momentos como los partos" de los animales.

Respecto a la profesión de ganadero "sin un horario fijo, es difícil de compaginar en una sociedad como la actual tan ajustada con los horarios", indica.

Y lamenta la baja rentabilidad de las explotaciones ganaderas en extensivo, dado que "la mayoría de ellas están sobredimensionadas con más carga de animales de la que podemos llevar".

Por ello, plantea "una PAC más justa con unas explotaciones más ajustadas a la realidad, con lo que ganaríamos en calidad de vida y en conciliación de vida laboral y familiar".

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