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Tere Roldán Yáñez: El servicio de la esteticista, fundamental

“Mis clientes son parte de mi familia porque son ya tres las generaciones que han pasado por mi establecimiento”

Tere Roldán Yáñez: El servicio de la esteticista, fundamental
Tere Roldán Yáñez: El servicio de la esteticista, fundamental
M.B.

Después de 40 años de experiencia, atesora todo un listado de consejos de belleza que comparte con sus clientes, que, como ella dice, "ya son parte de mi familia porque son tres las generaciones que han pasado por mi establecimiento".

Tere llegó a Cantalobos desde La Zubia, en Granada, con un año y medio. "Primero vino mi padre, que era el mayoral, cuando no había ni luz ni agua; luego llegamos mis hermanas, mi madre y yo, en un camión desde Granada", cuenta de su llegada a Los Monegros. "A los seis años nos trasladamos a San Juan del Flumen, donde nos esperaba una casa con baño completo, todo un lujo", comenta rememorando aquella niñez. "Tuve los mismos maestros en los dos pueblos, don Julio y Mª Carmen, y se trasladaron los dos a San Juan al mismo tiempo que nosotros".

Repasando aquellos años en que los pueblos de colonización empezaban su andadura, Tere revisa con cariño la labor de aquellos maestros. "Don Julio nos inculcó la lectura y, sobre todo, el deporte, hacíamos de todo, incluso formamos un equipo de balonmano con el que recorrimos muchas poblaciones".

También recuerda cuando iban a los huertos a coger fresas ajenas. "No era de hacer travesuras y no hice ninguna trastada relevante, pero lo de ir a coger fresas..., nadie lo podía resistir", explica contando que "alguna vez nos tocó correr porque venía el dueño del huerto".

Como gran acontecimiento cuenta la llegada de los Reyes Magos a San Juan del Flumen. "Estaba Jesús Fraile de secretario en el ayuntamiento y reunió a todo el pueblo en el local del cine. Cuando llegaron los Reyes y nos llamaron uno por uno para darnos un regalo, fue impresionante".

La vida de nuestra protagonista cambió con el fallecimiento de su hermana en un accidente. "Mi padre había hecho una gran inversión para que abriera el Centro de Belleza y saqué el título; estudiaba en Huesca y practicaba gratuitamente con las clientas".

En referencia a cómo le ha afectado la pandemia a su empresa, Tere afirma que, como muchos negocios, está atravesando una situación complicada. "Tuve que cerrar de marzo a mayo, si bien enseguida retomé la actividad y mis clientes se dieron cuenta de la seguridad e higiene que se realiza en el centro". Manifiesta la esteticista que continúa con su ritmo de trabajo habitual y que, después de estas cuatro décadas en Sariñena y algunos años más en otros pueblos monegrinos, esta profesión de la belleza es imprescindible en la cabecera de comarca, donde tiene su centro junto al Ayuntamiento y donde sus clientes -su "familia"- acuden día tras día para ponerse en sus manos, porque ser feliz es lo principal para estar bella o bello, pero no es suficiente; el servicio que brinda Tere Roldán es fundamental.

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