Aragón

MEMORIA HISTÓRICA

Los abuelos maternos de Serrat, entre los desaparecidos en 1936 en Belchite

Sus restos podrían estar con los de más de un centenar de represaliados que se calcula que alberga la fosa descubierta en el cementerio 

José Vidal presidente de la Asociación Manuel Castillo.
José Vidal preside la Asociación Manuel Castillo por la Recuperación de la Memoria Histórica de Belchite.
EFE

Los abuelos maternos del cantante Joan Manuel Serrat, Manuel Teresa Ordovás y Juana Gorgas Teresa, constan como desaparecidos en los primeros días del golpe de Estado de 1936 en la localidad de Belchite (Zaragoza) y se especula con que sus cuerpos puedan encontrarse entre los restos del más de centenar de represaliados que se calcula que alberga la fosa descubierta en el cementerio.

El 27 de octubre de 2010 Serrat participó en la inauguración del monumento conmemorativo a las víctimas del franquismo en el cementerio de Torrero en Zaragoza donde habló como una víctima de la guerra y rememoró cómo su madre, entonces una niña llamada Ángela, vivió un terrible capítulo cuando descubrió que los franquistas habían asesinado a toda la familia de su tío y luego a su propia familia, en el pueblo en el que residían, en Belchite.

La niña huyó por el monte y siguió las vías del tren hasta Barcelona, donde se quedó a vivir y donde se casó con un anarquista catalán.

Los abuelos de Serrat, pero también sus tíos Miguel Teresa Ordovás, Emilia Teresa Gorgas y Valentina Gogas Teresa figuran en los listados que elaboró el Ayuntamiento de Belchite el 4 de noviembre de 1936 con más de doscientas personas que la Junta de Defensa Nacional daba por "fugados" y a los que acusaba de pertenecer a las filas marxistas y de actuar en contra del movimiento nacional.

Sus nombres vuelven a aparecer, al igual que los de otros represaliados, en distintos documentos y en páginas del Boletín Oficial de España de 1940 donde, a través del Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Zaragoza, se les notifica, al estar desaparecidos, sanción económica e inhabilitación, entre otros motivos por pertenecer a UGT o actuar en contra del movimiento.

La de Serrat fue una familia "castigada duramente" durante los primeros días del alzamiento, como explica a Efe el presidente de la Asociación Manuel Castillo por la Recuperación de la Memoria Histórica de Belchite, José Vidal, impulsor de la exhumación de las fosas que se han hallado en el cementerio del municipio con represaliados de la Guerra Civil.

Hasta el momento han aparecido cuarenta cuerpos entre los que se encuentran mujeres y chicas jóvenes, "tirados de cualquier manera", algunos atados de pies y manos, otros con los brazos abiertos, "muchos boca abajo" y todos descalzos, salvo dos mujeres jóvenes que llevaban zapatillas. No llevaban chaquetas, uno ha aparecido con el cinturón y en otro cadáver solo la hebilla, además de los correspondientes tiros en el cráneo, y todos presentan muy mal estado de conservación, según confirmó a Efe el antropólogo José Ignacio Lorenzo.

Desde la asociación, José Vidal se toma con cautela la posibilidad de que los cuerpos de la familia de Joan Manuel Serrat pueda estar entre esos primeros 150 cadáveres que se cree que están en estas fosas, ya que además en el camposanto existe un nicho a nombre de Juana Gorgas y familia.

De que hay constancia de su fusilamiento se sabe por las confesiones de uno de los autores, Constantino Lafoz, en los juicios de Alcañiz a los que fueron sometidos algunos falangistas tras la toma del pueblo por las tropas republicanas en 1937, en los que fueron sentenciados a muerte cuatro falangistas y a distintas penas de prisión otra docena.

Al abuelo de José Vidal, un jornalero afiliado a UGT, tampoco lo volvió a ver la familia después de que huyera tras tener un encontronazo con falangistas cuando se encontraba en el campo con su hijo.

Sus restos, relata, los encontraron en una ladera de un monte en 1940, dos años después de la fecha en que se cree que lo mataron cuando volvía al pueblo, pero que la viuda abandonó en una caja a las puertas del camposanto después de que se le negara cristiana la sepultura "por rojo".

En 2009, la Delegación del Gobierno en Aragón le comunicó que su abuelo, José Vidal Novella, consta como fallecido el 14 de marzo de 1938 a "extramuros de Belchite" a causa de "la guerra".

Es por lo que afirma, contrariamente a la opinión del actual alcalde de Belchite, Carmelo Pérez, que la asociación no tiene un fin político sino "humanitario y sentimental", ya que el 90 % de sus miembros tienen familiares desaparecidos, para "cerrar heridas" y dejar "zanjado" el tema.

Esta semana el equipo de arqueólogos y antropólogos que trabajan en estas primeras fosas comenzarán el levantamiento de los cuerpos para proceder a la toma de muestras y ya se han recibido las primeras 35 notificaciones de familiares de desaparecidos interesados en proporcionar muestras de ADN.  

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