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Las mejores rutas de Aragón para aprender a observar y respetar a las aves

El naturalista Eduardo Viñuales Cobos incluye 14 lugares oscenses

Un divulgador es, como aclaró José Ortega y Gasset, un observador que ofrece un único –pero grande- servicio: posibles maneras nuevas de mirar las cosas. Eduardo Viñuales Cobos, escritor y naturalista de campo, ornitólogo y fotógrafo de la naturaleza, como le define la publicación, ha escrito Rutas para Observar Aves dentro de la colección Aragón, editado por Sua Edizioak.

Autor prolífico sobre viajes y montañas, enamorado confeso de Ordesa, Los Monegros, el Moncayo o las sierras de Teruel, admirador de la majestuosidad y detector del minimalismo ambiental, de esa pequeña especie, de una acrobacia o de un vuelo imperial, entre las treinta rutas por todo Aragón identifica catorce en la provincia de Huesca: Sierra de Alcubierre, Saladas de los Monegros, los bosques del valle de Ansó, El Portalet hasta el Puerto Viejo de Sallent, Valle de Ordesa, Garganta de Escuaín, Valle de Benasque, los Mallos de Riglos, La Sotonera, el Salto de Roldán, el Cañón del Vero en Guara, la Laguna de Sariñena, los Sotos del Cinca y la Finca de San Miguel en Belver de Cinca. Enumeración altoaragonesa que se ve acompañada por estupendas sugerencias como el Moncayo, La Loteta, las Cinco Villas, el Galacho de Juslibol, Mezalocha, Belchite, las lagunas de Gallocanta y Cañizar, los pinares de Albarracín, las parameras del alto Alfambra, el área del río Martín, el Maestrazgo y la estanca de Alcañiz, con un lugar también para las orillas del río Ebro desde el puente de piedra en Zaragoza.

Tras el prólogo del autor de “Dónde ver aves en España”, José Antonio Montero, la introducción de Eduardo Viñuales descubre el entusiasmo –en el sentido etimológico de “posesión divina”- que le provoca la naturaleza, vista con los ojos de un niño de 13 años deslumbrado por el hallazgo, entre las lecturas juveniles, de un libro repleto de coloridas fotos de aves en las que se enfrentó a la dificultad del novato de distinguir más allá de aquellos que eran absolutamente obvios por tamaño o cromatismo.

“Rutas para Observar Aves” es una guía práctica que abarca el “mosaico de ambientes y ecosistemas naturales bien conservados (montañas y sierras, estepas, ríos y humedales, valles y barrancos), que convierten nuestra comunidad en objeto de deseo de amantes de la ornitología llegados desde remotos orígenes. En total, 435 citadas entre las cuales trescientas son especies habituales.

Consejos para ver aves

Dentro del tesoro patrimonial vivo que alberga la obra, resulta de extraordinario interés su apartado “Algunos consejos para ver aves”, que recomienda un equipamiento básico con prismáticos de ocho o diez aumentos o un catalejo terrestre de hasta 40-60 aumentos, con trípode para distancias largas, una cámara fotográfica digital para registrar los avistamientos, el mismo libro y una buena guía de campo para el reconocimiento de la fisonomía de cada ejemplar y un cuaderno para anotaciones. Puede ayudar, además, el celular inteligente con la web de SEO/BirdLife que contiene la Enciclopedia de las Aves de España o la aplicación de Iberpix (mapas de España) del Instituto Geográfico Nacional para ver la cartografía en detalle.

Aconseja Eduardo Viñuales caminar con discreción, vestir prendas con colores miméticos y cómodas, aprovechar las primeras y últimas horas del día de sobresaliente actividad de las aves, y evitar tiempos de aglomeraciones.

En la identificación, recomienda fijarse en el tamaño, los colores y las marcas del cuerpo, el hábitat, la época del año, el tipo de vuelo, el comportamiento, la distribución del grupo, las siluetas y los sonidos. “Ser un buen escuchador de aves” ayuda, sobre todo en zonas boscosas o de vegetación densa.

Pero nada adquiere sentido sin una “ética personal que nos debe llevar a sensibilizarnos de que lo primero siempre son las aves y su bienestar. Que el turismo ornitológico nunca debe suponer una molestia para las especies ni una amenaza para la conservación de los ecosistemas”. Un sentido de responsabilidad con el que nos mimetizaremos para elevar con las aves el vuelo de la libertad. En armonía

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