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COLABORA: DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA 

Biniés apuesta por un verano con arte de kilómetro cero

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Jorge Sebastián, Carmen Iralde, Carmen Íñiguez y Arantxa Sanjuán, con el castillo-palacio de los Urriés al fondo.
Jorge Sebastián, Carmen Iralde, Carmen Íñiguez y Arantxa Sanjuán, con el castillo-palacio de los Urriés al fondo.
R.G.

Dentro de la comarca de la Jacetania, a las puertas del valle de Ansó y lindando con el de Hecho, se levanta la localidad de Biniés, que forma parte de la Canal de Berdún. Su iglesia de estilo barroco (datada en el siglo XVIII) y el castillo-palacio de los Urriés constituyen los principales reclamos de un pueblo con encanto, cuya célebre foz queda grabada por mérito propio en la memoria de los visitantes.

Igual que sucede en tantos otros municipios de los valles altoaragoneses, la población de Biniés se encuentra mermada por el fenómeno de la despoblación. En esta pequeña villa del Pirineo no se alcanzan los 40 habitantes en invierno y son muy pocas las casas abiertas todo el año. No ocurre lo mismo en verano, cuando antiguos vecinos, descendientes y amigos revitalizan sus calles y sus plazas.

Con la llegada del periodo estival, desde la Asociación Cultural El Focillo (fundada en 1985) se ha querido realizar un esfuerzo para enriquecer el ambiente por medio de la iniciativa denominada “Un verano con arte de Kilómetro 0”, en cuyo marco se han organizado cuatro exposiciones en las que una serie de vecinos de la zona muestran sus diferentes trabajos en el local social de Biniés por espacio de un mes.

La apertura de este ciclo tuvo lugar el pasado mes de junio y corrió a cargo de Jorge Sebastián, que mostró su habilidad con las tallas de madera, dejando paso en julio a Arantxa Sanjuán y su colección de pinturas al óleo. Durante el mes de agosto, cogerá el testigo Carmen Íñiguez con una muestra de fotografía contemporánea. Y el cierre lo pondrá Carmen Iralde en septiembre con pintura con Paint y otras artes.

Jorge Sebastián

El más joven de los cuatro expositores es Jorge Sebastián, que tiene 31 años y nació en Jaca. “Vivo en Zaragoza, porque soy maestro y tengo la plaza allí, pero vengo todo lo que puedo. Este año he venido todos los fines de semana”, comentó el jacetano, que mantiene unos amplios y profundos vínculos con Biniés por motivos familiares. “Aquí han nacido mi padre, mi abuela, mi bisabuela… Y mi abuela tiene 96 años”, detalló.

Jorge Sebastián prepara una talla de madera, como las que mostró en la primera exposición.
Jorge Sebastián prepara una talla de madera, como las que mostró en la primera exposición.
R.G,

Jorge Sebastián es uno de los componentes más activos de El Focillo, “una asociación cultural, recreativa y gastronómica” con la que “se intenta suplir” la escasez de instalaciones que sufren los pueblos más pequeños de la provincia. De este modo, “hay un local que funciona como una biblioteca, gracias a donaciones que han hecho los propios vecinos, el Ayuntamiento de Ansó o la Biblioteca de Jaca”.

Asimismo, “hay otro local que funciona como los antiguos tele-club, siendo un punto de encuentro para que la gente venga y se tome algo”. “No es un bar al uso, porque no tenemos camarero, ni ánimo de lucro. El que viene toma algo y paga a precio de coste”, precisó Jorge Sebastián, subrayando que “la función de la asociación es el encuentro, que no se pierdan las tradiciones, hablar entre generaciones…”. En definitiva, se trata de “una forma de unir a los vecinos de Biniés y otros pueblos cercanos”.

La exposición de tallas de madera que organizó en junio estuvo compuesta por más de 20 piezas “de temática aragonesa”, divididas en varios sectores. “Uno era de las casas del pueblo. Otro sobre el románico aragonés. Había piezas sobre La Hoya de Huesca o San Juan de la Peña. También, de Santa Orosia o de cerraduras antiguas. Fue una muestra variada de todo lo que se me ocurre de la zona y quiero hacer en madera”, explicó.

Jorge Sebastián dispone de un espacio en el que desarrolla su habilidad con las tallas de madera. “Al principio, era autodidacta. A mí me gustaban mucho los muebles, la madera, la restauración... Y siempre me parecía que faltaba algún dibujo o labrado. Entonces, empecé un poco a hacer cosas y me apunté a algún curso de perfeccionamiento”, señaló.

La de Biniés no fue su primera exposición, puesto que había mostrado sus trabajos en otras localidades de la Jacetania como Artieda y Puente La Reina, así como en alguna asociación cultural de Zaragoza. “En Biniés, había expuesto alguna cosa pequeña. Los vecinos han visto las piezas, se han quedado gratamente sorprendidos y me han dicho que continúe con las maderas. De hecho, algunos me regalan madera que les sobra de las huertas para que les haga cosas”, concluye el joven, que actualmente trabaja en una talla especial con la que se rendirá homenaje a las mujeres y los niños que antiguamente ayudaban a traer el agua al pueblo.

Arantxa Sanjuán

La protagonista de la exposición del mes de julio es Arantxa Sanjuán, que tiene 44 años y procede de Huesca, aunque guarda lazos con la Jacetania. “Mi familia materna es del valle de Hecho, en el que tengo también muchos vínculos, ya que he pasado ahí todos los veranos de niña”, recordó la oscense, que lleva casi media vida trabajando en el colegio de Berdún.

Dos cuadros dedicados a la Canal de Berdún en la actual muestra de Arantxa Sanjuán.
Dos cuadros dedicados a la Canal de Berdún en la actual muestra de Arantxa Sanjuán.
R.G.

Vine a Berdún de maestra hace 17 años, en un principio para poco tiempo, pagar ganar puntos, el concurso de traslado… Lo que se hace para tirar a la capital cuando eres joven, pero la vida te va llevando y al final, aquí estamos”, comentó Arantxa Sanjuán, que ha echado raíces. “Estamos aquí viviendo y asentados en Berdún. Mi hijo, Nicolás, tiene 9 años y él es de Berdún”, explicó.

Hace algunos años, en el colegio de Berdún “hubo un problema en el techo y se tuvo que desalojar”. Tras lo acontecido, “se ha hecho entero y tenemos el colegio mejor dotado del CRA Río Aragón. Lo malo es que es un edificio grande y con poquitos niños”, como lamenta la maestra, agregando que este curso hubo 18 alumnos y el año que viene, en principio, serán 13.

“Se van dos niños al instituto, una familia se marcha a Zaragoza y otra se va a vivir a Jaca. Y no entra ningún niño de Infantil. Tenemos un año complicado, porque estábamos tres maestros y lo más seguro es que nos quedemos en dos. Son noticias que nos apenan un poco. Aquí se vive muy bien, pero es la problemática del mundo rural. Si no hay trabajo, la gente no se asienta”, apuntó Arantxa Sanjuán, animando a las familias con niños a vivir en la Canal de Berdún para reconducir esa pérdida de alumnado.

Con respecto al ciclo impulsado por la Asociación El Focillo, destacó que “en los pueblos, la parte cultural se queda más corta”, y agregó que “esta iniciativa es una buena manera de que todos podamos ver lo que hace cada vecino”, sabiendo además que “hay muy buena relación” entre los cinco pueblos de la zona (Berdún, Biniés, Majones, Martes y Villarreal de la Canal).

Su exposición de pintura al óleo -que se puede ver este mes de julio- incluye “sobre todo paisajes de la provincia de Huesca”, entre los que no faltan vistas de Berdún, Biniés y su foz, así como del valle del Hecho, con su traje típico y sus calles empedradas. Precisamente, la maestra ya había realizado una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Hecho.

“Desde cría, siempre me ha gustado dibujar. Intento todas las técnicas: acuarela, carboncillo; ahora, el óleo, acrílicos… Me encanta experimentar y como maestrica, me encantan las manualidades. En un pueblo no tienes otros hobbies. Aquí, las tardes son largas, sobre todo en invierno. Con el clima que tenemos, sales del colegio y tienes toda la tarde en casa. Entonces, buscas una actividad que te guste y te distraiga”, apuntó Arantxa Sanjuán, “satisfecha” de exponer sus trabajos en el local social y que “los abuelos se recreen la vista cuando vayan a tomar el vermú”.

Carmen Íñiguez

Durante el mes de agosto, el local social de Biniés va a exponer una colección de fotografías realizadas por Carmen Íñiguez, que tiene 59 años, nació en Berdún y está muy ligada a la Jacetania. “He vivido casi toda la vida en Berdún. He estado trabajando en Jaca y antes estudié en Zaragoza, pero enseguida me vine a Berdún, que es donde mejor estoy”, aseguró.

Los nexos que históricamente unen a las familias de la Canal de Berdún ayudan a tejer lazos y reducir las distancias geográficas. Hoy en día, “es como si Berdún fuera la capital, mientras que Biniés -situado apenas a 4 kilómetros-, Majones, Martes y Villarreal de la Canal son sus barrios”, explicó la jacetana.

En cuanto al ciclo de exposiciones, Carmen Íñiguez declaró que “es una manera de colaborar e intentar ayudarnos entre todos, pasando un buen rato”. Además, “el verano es cuando hay más movimiento” en todo el entorno de Biniés, con lo que es el momento ideal para poner en valor el trabajo de los habitantes. En Navidad también repunta el censo y “en Semana Santa suele venir bastante gente”, pero durante el resto del año decae el regreso de antiguos vecinos “a no ser que tengan las casas muy acondicionadas”.

La de Biniés será su primera exposición y estará compuesta por entre 30 y 40 fotografías de pequeño tamaño. “En mi casa, tengo muchos cuadros de fotos que he hecho, pero nunca había expuesto. Hasta el momento, no había pensado que fueran de interés para nadie las fotos que hago, pero ahora igual me lo creo”, bromeó la jaquesa, que aporta imágenes para colaborar en la promoción de Biniés.

“Hago fotos con el móvil. No voy con la cámara colgada como un fotógrafo. A lo mejor veo un pajarico y le hago una foto, pero la mayoría son de paisajes, las nubes, la puesta del sol, un río, las flores… En definitiva, la naturaleza”, avanzó Carmen Íñiguez, que suele posar su objetivo sobre bellos enclaves “de la zona y de la comarca”.

Carmen Iralde, Arantxa Sanjuán, Jorge Sebastián y Carmen Íñiguez, en una terraza junto al local social.
Carmen Iralde, Arantxa Sanjuán, Jorge Sebastián y Carmen Íñiguez, en una terraza junto al local social.
R.G.

Carmen Iralde

La encargada de cerrar este ciclo en agosto es Carmen Iralde, que tiene 71 años, nació en Berdún y guarda lazos familiares con la Jacetania y las Cinco Villas. “Mi padre era de Bagüés, se conocieron con mi madre y se casaron aquí. He sido peluquera hasta que me casé. Estuve aprendiendo en Barcelona y allí me saqué el título. Luego, una se casa y hace de todo”, explicó.

“Siempre, mi vocación frustrada ha sido la pintura. Cuando me divorcié hace 12 años y empecé a vivir con mi hermana en Berdún, comencé a emplear el Paint. Hace tres años, conocía a Pilar Esporrín, que es una profesora de pintura muy buena y daba clases en Sigüés, y se me abrió el cielo, porque allí empecé a hacer mis primeros pinitos”, continuó la jacetana, lamentando la pandemia. “El confinamiento me ha sentado muy mal, me ha desmotivado mucho, pero parece que voy remontando…”.

Como pintora, Carmen Iralde se define como “una entusiasta del paisaje y de las pequeñas cosas”. “Todo para mí es mucho y me hace mucha ilusión”, aseguró, mientras ultima los trabajos que expondrá en el local social de Biniés, donde combinará “dibujos con el Paint, acrílico y pastel”. No será su primera muestra, ya que sabe lo que es exponer en el Palacio de Congresos de Jaca.

Su vida transcurre entre la Jacetania y la capital aragonesa. “Tengo dos hijos en Zaragoza, que lo son todo para mí. He estado 15 días allí, lo necesitaba y me ha motivado mucho. Me han venido muy bien y he empezado a hacer cosas. Me gusta mucho restaurar y he hecho muchas manualidades”, declaró la jacetana, que fue testigo directo del crecimiento de los jóvenes de Berdún, ya que llevaba a los niños de comedor hasta su jubilación.

Con respecto a la evolución de la Canal de Berdún, lamenta que “los pueblos y el mundo rural van a menos”. “Parece que ahora, con la covid-19, está viniendo un poco de gente joven a los pueblos, pero van de capa caída. Es una pena, porque se está muy bien, aunque a veces como dice mi hijo, ‘pueblo pequeño, infierno grande’. Pero se puede vivir muy bien”, concluyó. 

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