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setas en la provincia

Las lluvias ocasionan una “muy buena” temporada micológica

Las tormentas de verano han sido la clave para registrar cantidad y variedad

Salida de setas el fin de semana pasado, en Ayerbe.
Salida de setas el fin de semana pasado, en Ayerbe.
S. E.

La temporada otoñal de setas está siendo, “en momentos puntuales, muy buena”. Marcada por la “variedad” y la “gran cantidad de especies” que se pueden encontrar este año, la campaña está dejando un buen sabor de boca entre los aficionados a la micología. Sin embargo, el micólogo Antonio Palazón ha advertido que para que el periodo de recolección se alargue alguna semana más, se “necesita agua ya; tiene que llover porque está todo muy seco”.

“El mayor enemigo de la seta es siempre el viento y el frío”, ha indicado Palazón. Por ello, lógicamente, la temporada en el Pirineo suele ser más corta que en el resto de la provincia y finaliza -normalmente- a finales de octubre o principios de noviembre. En cotas más bajas, si el tiempo acompaña, comenta, puede haber hongos hasta diciembre.

“Llevábamos unas temporadas bastante malas. A excepción del año de la pandemia, que fue para poner entre paréntesis, porque la primavera de ese año fue espectacular. Pero luego el otoño no continuó todo lo bien que fue la primavera”, ha continuado Palazón, por lo que celebra que “este otoño está siendo bastante bueno, hasta lo que marquen las siguientes lluvias”. “A nada que cayese algo (de lluvia), se recuperaría todo muy bien, porque hay setas hasta con el terreno bastante seco”, ha añadido.

El factor principal para que se haya dado un gran otoño micológico es la pluviometría. “Ha habido bastante más agua en momentos puntuales y aguas muy abundantes en determinadas zonas donde luego se ha notado mucho que ha habido muchas setas”, ha explicado Palazón, quien se encarga de seleccionar las especies en la exposición de la Feria de Ayerbe, que ha tenido lugar este fin de semana.

Las lluvias a las que el experto hace referencia cayeron en verano y hasta el último mes: “En la zona de Rodellar, que ha habido muchísima seta estos últimos días, ha sido por las tormentas tan profusas que ha habido días atrás. Llegaron a caer 180 litros poresa zona”.

Seguridad

Por otro lado, Palazón ha destacado que “esta afición cada vez tiene más auge y más demanda; es una fiebre auténtica”. Por ello, ha instado a que “no se consuman setas hasta que no se esté al cien por cien seguro de que lo que estás cogiendo es comestible”. “Cada vez hay más intoxicaciones por este atrevimiento. Me parece hasta temerario lo que hace mucha gente”, ha lamentado.

Para aprender, ha añadido el micólogo oscense, “hay asociaciones o sociedades micológicas” en las que se puede recibir formación y clasificación de las setas recolectadas, aunque “eso no significa que lo que hayas recolectado un día, y te digan qué es, te lo vayas a aprender”, por lo que recomienda asistir cada vez que se sale a buscar setas. “Esto no se aprende en un día”.

Sobre estas asociaciones, ha dicho, suelen estar abiertas los lunes -”lunes micológicos”- en zonas con afluencia de micoturistas: “El fin de semana la gente ha salido y el lunes es el día de la consulta”.

La micología busca el desarrollo de la economía local

El auge del turismo de interior también se extiende a la micología. En 2019 nació, a partir de un programa de desarrollo rural, MicoAragón, una asociación que pretende crear una red de parques micológicos y aprovechar los recursos de una forma sostenible, además de beneficiar a la economía local de las zonas rurales.

En palabras de uno de sus responsables, Rubén Escribano, esta iniciativa quiere “facilitar al recolector información centralizada sobre los parques micológicos de Aragón”. Pero no solo se limita a dar información sobre la localización de las zonas de recolección, sino que también recoge información sobre “servicios micoturísticos del entorno de los parques -alojamientos, establecimientos, restaurantes, actividades...- y expide los permisos de recolección para lograr una gestión sostenible.

“No solo recoge el ámbito de recolección, sino que también recoge el ámbito micoturístico, es decir, toda la cadena de valor relacionada con la micología”, incide. Y añade que “lo que se busca es, a través de la atracción de micoturistas al territorio, que éstos inviertan en la zona, ya puede ser en hoteles, restaurantes o guías micológicos”, indicando que puede ser una herramienta para asentar población.

En cuanto a la expedición de permisos para recolectar setas explica que, si se centraliza el sistema en una sola asociación, “los ayuntamientos ahorrarían costes” y “tendrían el mismo beneficio salvo un pequeño coste de gestión”. No obstante, señala que el beneficio por esta licencia es “irrisorio” en comparación con lo que aportaría el gasto de los micoturistas.

Por ahora, cuenta con el parque de Albarracín y próximamente también se unirán los de Orcajo, en Zaragoza, y el de Loarre. Además, según informa Escribano, existen contactos con otros municipios y terrenos privados del Pirineo y del Moncayo para adherirse a la plataforma, y anima a todos los pueblos con recursos micetológicos a sumarse a la iniciativa.

En Aragón, dice, “es necesario explotar el recurso micológico, porque es muy rico”, y señala que Castilla y León es “una referencia a nivel mundial” en el ámbito de la micetología, pues ya tiene una red micológica creada y asentada.

Por último, Escribano cifra en 2,2 millones las hectáreas de Aragón en las que cada año se producen más de 11 toneladas de setas, por lo que invita a “aprovechar este recurso del que la región es rico”.

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