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COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

Lanaja, ahí donde se ahorra en energía para poder invertir en crear vida

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Cabeza de perro en Lanaja
Lanaja
M.A.A.

Cada día hay más jóvenes de Lanaja que apuestan por quedarse en su pueblo, frente a décadas atrás en las que la marcha a localidades más grandes era la opción de futuro. Saúl Gazol y Ana Alcubierre, que en mayo serán padres, son dos de ellos. Este joven ha invertido su dinero y su ilusión en una granja de gallinas para producir huevo ecológico, por crearse un futuro en un municipio que, a pesar de este cambio entre los jóvenes, ha perdido en 20 años más del 25 % de su población. Allí también desarrolla su proyecto de vida Fernando Mir, con la bodega El Vino del Desierto, que va a crecer.

Mientras, el Ayuntamiento intenta promover proyectos y acometer la mejora de los servicios público para cambiar la tendencia demográfica. La pérdida de población conlleva también una caída de los ingresos de los ayuntamientos, frente a la que también hay que aplicar el ingenio para seguir manteniendo los servicios básicos, que tienen el mismo coste. Las farolas hay que tenerlas encendidas igual, vivan uno o diez vecinos en la misma calle, pero la realidad es que “antes las calles estaban llenas de gente y las casas habitadas, mientras que ahora igual hay cuatro casas abiertas entre otras cerradas e incluso en mal estado”, explica el alcalde, Gerardo Castillo. Con todo, hay escuela, consultorio, tiendas... y, sobre todo, ilusión.

Así que, frente a esto, también han actuado al sustituir el alumbrado tradicional por bombillas de led en los núcleos de Orillena y Cantalobos, que conforman el municipio, y ya lo han notado en la factura. El ahorro, explica el alcalde, se podrá destinar a mejorar o crear nuevos servicios y ya piensa en construir una piscina en el único pueblo que no tiene, por el poder de atracción que tiene la de Lanaja.

No es el único municipio que se ha acogido al Plan de Eficiencia Energética que puso en marcha la Diputación Provincial de Huesca en 2011. Desde entonces, se han invertido 6.175.196 euros en un total de 109 ayuntamientos. Ahora, Gerardo Castillo ya está preparando los documentos para pedir la subvención para actuar en Lanaja, donde aprovechó este plan para sustituir el aire acondicionado. Según explica, “el pueblo es muy grande y disperso, por lo que todo es muy costoso y si no fuera por las subvenciones...”, indica. Lanaja es el último en este plan de eficiencia energética, pero el que mejor mantiene su población, ahora con unos 900 vecinos. En conjunto, el municipio ha pasado de 1.569 habitantes a 1.163 en 20 años. Pero hay esperanza en la nueva generación de jóvenes que está invirtiendo para quedarse. Según explica el alcalde, muchos siguen con la agricultura, reforzada con la puesta en marcha de granjas, mientras otros salen a trabajar.

Orillena es el que más ha acusado la despoblación con la pérdida de un 34 % de su población desde principios de siglo, al pasar de 282 a 188 vecinos. El aldabonazo lo acaba de dar el cierre del bar del pueblo, de titularidad privada, para el que buscan un relevo, porque “es el centro de reunión de los vecinos”. Eso sí, mantiene su escuela. En Cantalobos, aunque es más pequeño, el descenso de población no ha sido tan llamativo y cuenta con un local social, que gestiona una familia con niños.

El alcalde de Lanaja se muestra convencido de que podría incluso aumentarse la población si hubiera vivienda disponible, “porque hay gente que pregunta”, pero “hay muchas en mal estado”. Además, Gerardo Castillo indica que desde el Ayuntamiento han intentado que se instalara una fábrica de compuestos o un matadero para transformar. Mientras tanto, apuesta entre otras iniciativas por el ahorro energético para contar con más recursos para dar vida a los pueblos. 

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