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ALTO ARAGÓN

Eugenio Nadal: "En la Mesa del Agua no hay vetos, pero el consenso está lejano"

El presidente de la ponencia confía en lograr acuerdos en la actualización del Pacto del 92 

Eugenio Nadal es ingeniero agrónomo experto en gestión hidráulica.
Eugenio Nadal es ingeniero agrónomo experto en gestión hidráulica.
S. E.

“No hay vetos, pero el consenso está lejano”, reconoce Eugenio Nadal, presidente de la Mesa de Diálogo del Agua constituida esta última semana con el mandato de la Comisión del Agua de Aragón de identificar las cuestiones críticas o esenciales para la consolidación institucional y actualización del Pacto del Agua, aprobado en 1992.

“Va a ser difícil, eso es evidente, porque las posiciones son muy distintas, están muy alejadas, es así, y es tan legítimo el que defiende una cosa como el que defiende otra”, incide. Por ello, asegura que “bienvenido” será todo consenso que puedan alcanzar los once miembros que integran la ponencia.

La Mesa está conformada por cuatro expertos, designados directamente por el presidente aragonés, que son Eugenio Nadal (presidente de la misma), Álvaro Enrech (abogado experto en política hidráulica), Javier Mozota (decano del Colegio de Ingenieros de Caminos Aragón) y Darío Villagrasa (diputado de PSOE). El resto de miembros son Julián Ezquerra (en representación de Coagret, la Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases), Charo Jiménez(de Unidas Podemos, en representación de las Cortes de Aragón), Jesús Ángel Lamuela (comunidades de regantes), José Fernando Luna (presidente de Ceos Cepyme Huesca, en representación de los usos industriales del agua), Joaquín Palacín (de CHA, por las Cortes de Aragón), José Manuel Penella (por los usos agrícolas) y Luis Tirado (delegado de SEO/BirdLife en Aragón, en representación de los ecologistas).

Eugenio Nadal, ingeniero agrónomo, expresidente de la CHE y exconsejero de Economía y Hacienda en el Gobierno aragonés, avanza que, tras años alejado del mundo del agua como que hacer profesional, entra en la Mesa “sin ideas preconcebidas; cuando entre en la reunión colgaré el abrigo y mis ideas” para poder, así, arbitrar y mediar de la mejor manera.

Explica que van a trabajar “desinteresadamente” y asegura estar “convencido de que tanto quien representa a los ecologistas como quien representa a los agricultores, que podrían ser las posiciones más distantes respecto a los embalses y los regadíos; y en general, todos, buscamos el bien de Aragón”, incide, y entiende que el debate político llegará después, cuando las propuestas de la Mesa lleguen al Gobierno de Aragón, a la Administración del Estado y a las Cortes de Aragón.

Aunque en el mandato que han recibido no hay plazos ni fechas para hacer sus aportaciones, el presidente de la Mesa de Diálogo entiende que antes de finalizar esta legislatura “sería bueno poner algo encima de la mesa, pero esto -aclara- es una idea exclusivamente personal”.

Nadal recuerda que la Comisión del Agua, de la que ha nacido la Mesa de Diálogo, realizó “revisiones importantes” de “obras conflictivas”. Rememora que se apostó por el embalse de San Salvador para descartar el de Santaliestra, que tenía un gran rechazo social, y por rebajar la capacidad del de Biscarrués de 192 a 95 hectómetros cúbicos, por lo que la actualización de ahora, en 2021, no parte de lo acordado en 1992.

El encargo que ha recibido la Mesa de Diálogo del Agua pasa por “buscar los puntos críticos, pero sin perder de vista, además del Pacto del Agua, las bases de la política del agua y los acuerdos que se tomaron en las Cortes a raíz de la aprobación de esas bases. También hemos de tomar en consideración aquellos acuerdos tomados por la Comisión del Agua”. Por ello, manifiesta que la revisión no será un salto de 1992 a 2021, sino que “para ser justos, hay que decir que del 92 se fue al 2006 y del 2006 hemos venido al 2021”.

Nadal, en su papel de “mediación” entre los miembros de la Mesa, apunta que es “precipitado” manifestarse en estos momentos sobre cuáles serían esos “puntos críticos”. Adelanta que lo que sí podrá hacer la Mesa es consultar o pedir asistencia técnica para el asesoramiento en determinados casos.

Entiende que haya valoraciones distintas en torno al Pacto del Agua. “Los que se atienen a cómo se ha ejecutado o no se han ejecutado las obras previstas pueden estar más o menos satisfechos”, señala, aunque tiene claro que, “en su momento, el Pacto del Agua de Aragón fue un ejemplo que se trató de seguir en otros territorios de España; fue un gran acierto institucional y dio frutos, aunque puede haber alguien que piense que no dio los frutos que se esperaba de él”.

No obstante, quiere resaltar que el Pacto del Agua “no fue únicamente un listado de obras, sino que establecía otras cuestiones en el orden al saneamiento y la depuración, y a las reservas de volúmenes de agua en la planificación hidrológica para el futuro de Aragón”. “El Pacto el Agua fue muy importante” porque la reserva de volúmenes de agua que se acordó se incorporó en el Estatuto de Autonomía de Aragón, además de “formar parte de la legislación básica del Estado en materia de aguas”. 

Condicionantes

El cambio climático, la evolución social y las perspectivas de una sociedad cada vez más urbana y menos rural condicionan los acuerdos, según Nadal. Además, en los últimos años se han unido otros condicionantes, como la judicialización de algunas obras hidráulicas que ha supuesto, por ejemplo, el descarte del embalse de Biscarrués o que el de Almudévar vaya a llegar al Supremo al recurrir Ecologistas en Acción el fallo de la Audiencia Nacional que avaló el proyecto. No obstante, recuerda Nadal, este último embalse no estaba contemplado en el Pacto del Agua, sino que su construcción se decidió más tarde como complemento a la regulación del Gállego. Por último, pone el acento en que toda política hidráulica tiene que estar en consonancia a la normativa europea.

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