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17 años después, el Casino de Alcalá de Gurrea está buscando un nuevo conserje

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Salón interior del Casino de Alcalá de Gurrea, actualmente recogido y sin clientes, pero manteniendo el esplendor de antaño.
Salón interior del Casino de Alcalá de Gurrea, actualmente recogido y sin clientes, pero manteniendo el esplendor de antaño.
Ayuntamiento de Alcalá de Gurrea

DESDE EL PASADO 30 de junio, las puertas del Casino de Alcalá de Gurrea permanecen cerradas. Pasar por delante, produce una sensación extraña en los vecinos, acostumbrados a entrar, y al alzar la vista, sentir que están en su pueblo. “Es una zona de reunión, un punto de encuentro de todos donde se hace costumbre”, sostiene el presidente del Casino, José Sarasa, portador de las llaves del establecimiento hasta que puedan encontrar un nuevo dueño.

El matrimonio de Manolo e Isabel ha estado a cargo del local los últimos 17 años. “El tiempo también ha pasado para ellos”, apunta el presidente, lamentando que “los achaques les impedían llevar el ritmo que demandaba el bar”.

Vista del municipio de Alcalá de Gurrea desde la iglesia de San Jorge.
Vista del municipio de Alcalá de Gurrea desde la iglesia de San Jorge.
Ayuntamiento de Alcalá de Gurrea

Ahora, la sociedad a la que pertenece el Casino, busca un nuevo conserje, y para ello, ofrecen una multitud de facilidades. “Los socios pagan la luz y el agua. Quien esté interesado, debe saber que tiene una vivienda dentro, por lo que podría residir allí. La estancia no tiene apenas gastos, ni de alquiler ni de traspaso. Eso si, lo único que pedimos para cogerlo es mantener el servicio de limpieza y que esté abierto a unas determinadas horas”, remarca José Sarasa.

El establecimiento tiene 300 metros cuadrados en cada planta. La de abajo, “el baile”, donde habitualmente se realizan fiestas menores, representaciones de teatro, reuniones, actuaciones, cafés-concierto de grupos musicales de todo Aragón, y una sala superior, de bar con mesas y una barra grande. “Esta se mantiene abierta todo el año y es donde la gente se suele reunir. Es decir, si quieres saber algo del pueblo, debes pasarte por aquí”, sentencia el exconcejal del Ayuntamiento.

Una de las plazas céntricas de la localidad de Alcalá de Gurrea.
Una de las plazas céntricas de la localidad de Alcalá de Gurrea.
Ayuntamiento de Alcalá de Gurrea

Por el momento se han postulado varias personas. Entre ellas, una pareja cubana con dilatada experiencia en la hostelería, que se interesó mucho por la oferta. “Les gustó mucho el local, el sitio y la gente. Después dijeron que era muy grande y requería muchas horas de trabajo. Van preguntando mucho, pero nadie se lanza”, advierte Sarasa.

Además de los horarios habituales, el Casino de Alcalá solía prestar servicio de almuerzos y comidas. La clientela, algunos de ellos que trabajan en Almudévar o Gurrea, al regresar a Alcalá, tienen el hábito de tomar algo e incluso realizar importantes reuniones alrededor de la mesa. También muchos funcionarios del pueblo se pasan a tomar café y “son clientela fija”, inciden desde la sociedad.

Puente Sotón, atractivo turístico del municipio.
Puente Sotón, atractivo turístico del municipio.
Ayuntamiento de Alcalá de Gurrea

Los socios entienden que “es un cambio de vida radical para las personas que pueden venir de fuera”, pero no requiere la dedicación que supondría un establecimiento en la capital oscense. Además, “es un sitio muy familiar”, remarcan, donde las personas que acuden buscan “un tiempo de desahogo para desconectar”. “Nos conocemos todos y resulta muy fácil integrarse y darse a conocer a las gentes”, incide el presidente del Casino.

De toda la vida

El edificio guarda en su interior la historia de las generaciones de Alcalá de Gurrea. Su construcción, datada entre los años 1928 y 1929, le sitúa como uno de los más antiguos de la provincia, junto con el de Lupiñén y el de la capital oscense. “Antes había Casinos en todos los pueblos, como el de Almudévar o el de Ayerbe , pero poco a poco han ido desapareciendo. Lamentaríamos mucho que ocurriera lo mismo con el nuestro”, advierte José Sarasa.

Atardecer en Alcalá de Gurrea con molinos de viento en el horizonte.
Atardecer en Alcalá de Gurrea con molinos de viento en el horizonte.
Ayuntamiento de Alcalá de Gurrea

De las mil historias que podría contar, recuerda entrar de pequeño al gran salón y una nube de humo cubrir todo el espacio. “Antes se podía fumar claro, y los hombres acudían a echar la partida y hablar sobre las tierras. Corríamos por las mesas, pero sin armar mucho jaleo ni cantar, que los abuelos estaban muy concentrados y te echaban la bronca. Ni hablar de entrar en pantalón corto, no pasabas de la puerta. Eran otras mentalidades, ahora todo se rige según las medidas de hostelería”, evoca.

Cómo olvidar aquel año 1982, el Mundial de Fútbol llegaba a España y la mayoría de las casas no tenían televisión. “Todo el pueblo se reunía alrededor de la televisión y recuerdo el griterío y estar todo a reventar”, apunta José Sarasa, que por aquel entonces contaba con solo 10 años.

“Había que cambiarlo”

Actualmente, con 49 años, José Sarasa ejerce su primer año de mandato como presidente del Casino. Una de sus primeras medidas ha sido habilitar el acceso de las mujeres como socias, “una mala práctica que arrastrábamos del pasado y que había que corregir”, remarca. “Debíamos acabar con esto y queríamos cambiarlo porque las mentalidades son otras”, añade.

La sociedad, que cuenta hoy en día con 198 socios, se nutre de una cuota que pagan los miembros para mantener el Casino. Esto implica que continuamente se llevan a cabo arreglos en la infraestructura.

Muchos de estos miembros son vecinos que, a pesar de vivir fuera, siguen teniendo relación con el pueblo y quieren mantener la cuota para que el Casino salga adelante.

Por amor al pueblo, pagan su cuota religiosamente y se dejan caer por aquí de vez en cuando”, indica Sarasa.

De igual manera, el Ayuntamiento participa en las remodelaciones periódicas e incluye en su programa municipal algunos actos como conciertos y la fiesta de fin de año.

“Todo por mantener el espíritu del Casino. Cada día se reúnen los mayores para jugar al guiñote. Acuden también los médicos, secretarios y servicios municipales que trabajan por el pueblo y vienen a echar el café. No queremos perder esto porque es una seña de identidad de Alcalá de Gurrea”, concluye el presidente del Casino

Más iniciativas para intentar reactivar el municipio

Los vecinos de Alcalá de Gurrea quieren reactivar su municipio y cuentan con diferentes iniciativas con las que hacer el municipio más atractivo. La reivindicación constante desde hace años siempre ha sido corregir la entrada al pueblo y arreglar el estado de la carretera.

“Tenemos un acceso en el pueblo muy malo. Son solo 20 minutos de distancia entre Huesca y Alcalá, pero a la gente le retrae la carretera. Está en mal estado, con baches profundos, en invierno se ve muy poco... Es de confederación y habría que ver como se corrige”, indican desde la sociedad del Casino, incidiendo en que “unos buenos accesos serían fundamentales para reactivar el municipio”.

La vivienda es otra de las cuentas pendientes en la localidad, con algunas infraestructuras y edificios municipales por mejorar. Tampoco la vivienda en alquiler abunda, por lo que los vecinos reclaman mejoras en este aspecto para poder atraer a nuevos pobladores.

La mayoría de vecinos que viven en Alcalá de Gurrea se dedican a la ganadería y a la agricultura, pero recientemente la empresa Sustainable Nutrition anunció la inversión de más de 10 millones de euros en la ampliación de la planta que proporciona a la industria de piensos monoglicéridos de ácidos grasos de la más alta calidad.

El crecimiento e instalación de esta fábrica ha supuesto para el pueblo una gran salida laboral, dotando de más de 20 puestos de trabajo a los vecinos del municipio. “Tenemos la suerte de decir que en Alcalá de Gurrea no tenemos paro”, remarca el exconcejal del Ayuntamiento, José Sarasa.

Por otro lado, el pasado mes de mayo, el pueblo habilitó espacio municipal para acoger a los refugiados ucranianos que huían de la guerra. Dicha residencia sigue funcionando a pleno rendimiento y sus residentes se han adaptado perfectamente a las costumbres del pueblo.

Esperamos que estas instalaciones puedan adaptarse de igual manera a los vecinos más mayores de Alcalá, para que así no tengan que irse a residir a otros municipios próximos. Inicialmente se pensó para eso y creemos que juntos pueden convivir”, reafirmó José Sarasa, a la espera de que llegue la documentación pertinente.

Finalmente, igual que para el nuevo conserje, el pueblo demanda personal para el puesto de aguacil del consistorio. “Esperamos que venga alguien y pueda empezar a colaborar con el pueblo”, concluyó.

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