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Una ‘senda amarilla’ contra el olvido y en memoria de Sobrepuerto

Cerca de doscientas personas reeditan la andada entre Oliván y Ainielle en un día “espectacular”

Isabel Manglano y José Miguel Navarro.
Isabel Manglano y José Miguel Navarro.
MOISÉSFMM

"Y, como si el propio pueblo fuera ya una simple creación de mi mirada, la herrumbre y el olvido cayeron sobre él con todo su poderío y toda su crueldad. Todos, incluso mi mujer, me habían abandonado, Ainielle se moría sin que yo pudiera ya tratar siquiera de evitarlo y, en medio del silencio, como dos sombras extrañas, la perra y yo seguíamos mirándonos, pese a saber que ninguno de los dos tenía la respuesta que buscábamos”.

Andrés, el personaje que nació de la pluma de Julio Llamazares para protagonizar el libro La lluvia amarilla y convertirse en símbolo de la lucha contra la despoblación y el olvido de una cultura rural ancestral, sigue vivo en el imaginario colectivo 34 años de que manifestara a su miedo al olvido. Y lo está también porque iniciativas como La Senda Amarilla que hace 16 años puso en marcha la asociación cultural O Cumo de Oliván mantiene su recuerdo, que aviva al menos una vez año, en concreto cada primer sábado de octubre. Andrés y Ainielle vuelven a la memoria de quienes se suman año a año a esta marcha deportivo-cultural, que sirve además para no dejar caer en el olvido a los pueblos de Sobrepuerto, a quienes los habitaron, a su forma de (sobre) vivir en estos enclaves tan bonitos como inhóspitos y todos los valores que nos han legado, desde la arquitectura tradicional o el aprovechamiento de los recursos del monte hasta sus leyendas. Ainielle, Ayerbe de Broto, Basarán. Berbusa, Bergua, Cillas, Cortillas, Escartín, Otal y Sasa de Sobrepuerto componen el mosaico de Sobrepuerto.

Isabel Manglano y José Miguel Navarro.
Isabel Manglano y José Miguel Navarro.
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Precisamente, Rosario Ramón, nacida en Ainielle y que vivió el abandono de su pueblo y de su casa natal, acompañó, también este año, a los cerca de 200 participantes de La Senda Amarilla que se celebró el pasado sábado, 1 de octubre. Rosario, octogenaria, subió hasta Ainielle parte en coche por una pista y parte caminando por la senda, y allí disfrutó de una jornada con los andarines que habían partido de Oliván a primera hora de la mañana. Isabel Manglano, que tras 12 años al frente de O Cumo ha cedido el testigo de la presidencia de la asociación a Paulo Ruiz, comenta que ya a las 7 de la mañana comenzó el ajetreo en Oliván con las inscripciones de los más rezagados y el reparto de un desayuno entre los participantes. “Se creó un ambiente agradable, porque la gente iba llegando y tomando un café y la torta de miel de Biescas que ponemos, y se repartieron las camisetas (que hace la asociación)”, relata la ya expresidenta de la asociación.

El recorrido a pie de Oliván a Ainielle estuvo acompañado, conforme avanzaba la mañana, de sol otoñal y temperaturas agradables. En Berbusa se hizo un alto para almorzar y desde allí ya no hubo más paradas hasta Ainielle.

A la belleza paisajística se unieron las explicaciones y comentarios, siempre ocurrentes, sabios y sorprendentes, en muchos casos, del divulgador medioambiental, investigador y escritor José Miguel Navarro, que este año fue el encargado de ofrecer, ya en Ainielle, una charla y presentar su último libro Un año en el Pirineo. Reflexiones y disquisiciones de un naturalista curioso.

‘Bosnerau’ puso música a la jornada.
‘Bosnerau’ puso música a la jornada.
MOISÉSFMM

“Aprovechando que venía y que es un divulgador medioambiental excepcional, hizo un par de paradas en el camino para explicarnos un poco el entorno, las características de nuestra tierra, de la geología, la botánica..., incluso de los topónimos, porque en estos pueblos hubo una despoblación física, pero también cultural”, señala Isabel Manglano.

Sobre las 12, la “expedición” llegó a Ainielle, donde algunos se acercaron hasta el molino (escenario en el libro de Llamazares de una trágica escena), y antes de comer, el grupo folk Bosnerau (“procede de Zuera y ya lleva muchos años acompañándonos”- puntualizó Manglano) amenizó un animado vermú al aire libre, en el que no faltaron los bailes.

Tras la comida, de alforja y en una era, O Cumo repartió el tradicional melocotón con vino, hubo café y una sobremesa muy musical de la mano de Bosnerau. Posteriormente, José Miguel Navarro presentó su último libro. “Fue una presentación de lo más amena”, apunta Isabel Manglano, que cuenta la anécdota de que mientras hablaba pasó por delante un saltamontes y “lo cazó, nos los enseñó y nos explicó, por ejemplo, cómo se defendía de los depredadores”.

Tras una agradable jornada, los andarines emprendieron el camino de vuelta a Oliván, donde aún hubo tiempo para degustar un chocolate con bizcochos y torta, gentileza de O Cumo y disfrutar de una actuación de Bosnerau, que lograron crear un “ambientazo” entre quienes habían participado en La Senda Amarilla y los que se desplazaron ex profeso al concierto. “Así que desde las siete de la mañana a las ocho y media de la tarde tuvimos un día completísimo, espectacular y redondo”, sintetiza.

Isabel Manglano agrega que la andada siempre va acompañada de alguna actividad cultural. Así, la víspera se inauguró en las antiguas escuelas de Oliván una exposición de la artista local Ana Azón Fanlo titulada Paisajes y matices, conformada por grabados, fotograbados y pinturas. Ana explicó que “el paisaje no es solo el espacio natural y físico en el que desarrollamos nuestra vida, es también el espacio que conserva las huellas de quienes lo habitaron, de los modos de vida, de los recuerdos y del tiempo pasado…; el paisaje como memoria de un territorio no deja de ser una elaboración de nuestra mente, una proyección personal construida a partir de las vivencias y sensaciones que nos suscita la contemplación de ese espacio”. 

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