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La CHE rehabilita la cubierta de la torre de la iglesia de Mediano

La actuación busca preservar un elemento catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) y la seguridad de los visitantes

La torre de la iglesia de Mediano está estos días con andamios para llevar a cabo la reparación de su cubierta.
La torre de la iglesia de Mediano está estos días con andamios para llevar a cabo la reparación de su cubierta.
S. E.

La emblemática torre de la iglesia del pueblo de Mediano, inundado por las aguas del embalse del mismo nombre en 1969, presenta estos días una imagen inédita e insólita, ya que un gran andamio ocupa de arriba a abajo su fachada principal al acometerse la mejora de la cubierta.

La obra, impulsada por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), forma parte de una actuación global para reparar tanto la cubierta de la torre como la del esconjuradero que se encuentra a escasos metros. El objetivo es doble: por una parte salvaguardar el patrimonio arquitectónico y, por otra, preservar la seguridad de quienes se acercan a ambos edificios bien en barca o a pie, dependiendo de si el nivel del agua permite hacerlo en una embarcación o como cuando ahora, la ausencia de agua deja al descubierto las ruinas del pueblo.

Los trabajos tienen un presupuesto de 77.000 euros y un plazo de ejecución de dos meses desde finales de septiembre, que fue cuando se resolvió el contrato de adjudicación, explicaron ayer desde el órgano de cuenca.

La torre, símbolo ya no solo de Sobrarbe sino de la resistencia y lucha del Pirineo contra la desaparición de pueblos por la construcción de pantanos y la obligada marcha de sus habitantes, fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC), después de que incluso se planteara su demolición.

Ayer, José Ramón Laplana, alcalde de La Fueva, municipio al que pertenece Mediano, recordó que el territorio venía reclamando que la torre no solo no se demoliera sino que se interviniese para su consolidación, por lo que acogió con satisfacción el arranque de los trabajos, que iban a realizarse el año pasado pero que no pudieron llevarse a cabo porque cuando llegó el permiso de Patrimonio el agua ya empezaba a acumularse en el embalse.

El munícipe explicó que la cubierta se encuentra en mal estado, por lo que caen piedras y losas desde lo alto, aunque también ha habido personas que las han tirado premeditadamente. Como medida de prevención, hace unos años se tapió la puerta de entrada, pero cuando el nivel del agua lo permite, hay quien llega hasta la torre en barca y se mete dentro por las ventanas y los arcos.

Carlos Campo, vecino de Mediano, manifestó a este periódico que la actuación que ahora se acomete es “necesaria” por “respeto a la historia, no solo a los vecinos” de la zona y porque la torre “es un símbolo que lo hemos palpado”. “Nos dolería que se cayera”, comentó, por lo que añadió que están “encantados” de que se preserve.

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