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TURISMO SOSTENIBLE EN UN PIRINEO SIN FRONTERA

Limitaciones en el acceso y visitas guiadas para preservar la gran riqueza paisajística

Los Planes de Uso de los espacios protegidos definen medidas de conservación

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido despliega en otoño un colorido espectacular.
El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido despliega en otoño un colorido espectacular.
M. J. L.

Conservar, preservar y divulgar la belleza natural de la provincia de Huesca es la finalidad de las figuras de protección con que cuenta el territorio, que llevan aparejadas acciones y medidas encaminadas a lograr que los miles de visitantes que reciben estos espacios naturales protegidos disfruten del entorno dejando la menor huella posible de su paso. El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido; los Parques Naturales de la Sierra y los Cañones de Guara, del Posets-Maladeta, y de Los Valles Occidentales; los Paisajes Protegidos de San Juan de la Peña y Monte Oroel, y de las Foces de Fago y Biniés; la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala; y los Monumentos Naturales de los Glaciares Pirenaicos, y de los Mallos de Riglos, Agüero y Peña Rueba son los principales espacios naturales protegidos de Huesca.

El Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) es el documento de planificación y de regulación más importante de los parques y en él se definen las líneas de gestión. Sus objetivos principales son asegurar la conservación de los procesos naturales y los valores culturales. Y como no, lograr que el turismo sea sostenible en estos espacios. Con ese objetivo, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido puso en marcha hace más de una década un sistema de transporte de visitantes desde la cercana localidad de Torla hasta a la Pradera de Ordesa en las épocas de mayor afluencia, con el fin de minimizar el impacto humano en el medio.

Senderistas junto a un panel informativo del Parque de Guara.
Senderistas junto a un panel informativo del Parque de Guara.
Comarca de Somontano

Es precisamente el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque de Ordesa el que marca un máximo 1.800 visitantes simultáneamente en el valle de Ordesa, según un estudio previo sobre la afluencia en cada uno de los valles del parque. Cuando funciona el servicio de autobuses (los meses de verano, en Semana Santa y los fines de semana del mes de octubre), el acceso se cierra al alcanzarse los 1.800 visitantes, y cuando no hay lanzaderas, se prohíbe el paso de vehículos particulares cuando el aparcamiento de la Pradera está lleno. La directora del Parque Nacional, Elena Villagrasa, explica que este sistema de autobuses-lanzadera está “interiorizado” y señala que el periodo de aplicación se ha ido ampliando en los últimos años. No obstante, apunta que es un sistema “vivo” que hay que ir “puliendo y mejorando” para, por ejemplo, reducir las colas de gente que se forman en algunos momentos.

En el valle de Ordesa también se ha limitado, este año por primera vez, la acampada nocturna en tienda de campaña al entorno del refugio de Góriz.

Las visitas guiadas gratuitas por expertos son otra acción con la que se busca concienciar a los visitantes de la importancia de respetar la naturaleza y la necesidad de su conservación, ya que si el turista tiene un mayor conocimiento de la fauna y flora puede valorar más esta riqueza. En la Red Natural de Aragón, de la que forman parte los 18 espacios naturales protegidos y sus más de 20 centros de interpretación, se organizaron este pasado verano más de 300 actividades y experiencias gratuitas para conocer a fondo estas zonas.

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