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ALTO ARAGÓN

La reserva de nieve se sitúa por debajo de la media de los últimos veinte años

En la serie histórica, está en medio de los ejercicios con más y con menos acumulaciones. Los regantes se muestran cautos ante la evolución del tiempo

Aspecto que presentaba la estación de esquí de Candanchú a principios de esta semana, tras recibir nieve.
Aspecto que presentaba la estación de esquí de Candanchú a principios de esta semana, tras recibir nieve.
Candanchú.

La reserva de nieve en el Pirineo altoaragonés está, en esta semana, por debajo del promedio de los últimos veinte años en la misma fecha, y en la serie histórica se sitúa en medio de los años en los que más nieve había y los que menos. El promedio de reserva nival desde el invierno 2002-2003 es el equivalente a 390 hectómetros cúbicos de agua, y en estos momentos, la reserva supera ligeramente los 300 hectómetros.

Así se desprende de los datos de que dispone la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) correspondientes a cada 9 de enero entre los años 2002 y 2023, referidos a las cuencas nivales del Pirineo aragonés: Aragón, Gállego, Ara, Cinca, Ésera y Noguera-Ribagorzana.

Según estas cifras, fue en las temporadas 2002-2003 y 2011-2012 cuando había, en esta misma semana, menos nieve acumulada en las montañas, con unos 150 hectómetros cúbicos. En el extremo opuesto, los inviernos de 2017-2018 y 2019-2020, con cerca de 800 hectómetros.

Desde el Área de Hidrología de la CHE confirman que tanto en las cuencas nivales del conjunto de la demarcación hidrográfica del Ebro, como en las de Aragón en particular, se están registrando unas reservas nivales inferiores a la media de los últimos años. “Si bien no es el peor año de la serie de los últimos 10 años, sí está entre los más bajos en estos primeros meses. Especialmente en cotas bajas, 1.800- 1.500 metros, esta ausencia de nieve es notable”, puntualizan.

En la lista de los años con menos nieve, a fecha 9 de enero, se sitúan también los inviernos de 2004-2005; 2006-2007; 2007-2008, 2012-2013;2014-2015; 2015-2016 y 2018-2019, en los que las reservas no llegaban a los 300 metros cúbicos en ningún caso.

En el lado opuesto, los eneros en los que el Pirineo acumulaba más nieve fueron, junto a los dos citados, los de 2003-2004; 2005-2006, 2008-2009;2009-2010; 2010-2011;2013-2014; 2020-21; y 2021-2022. Las mismas fuentes de la CHE señalan que en Aragón, a finales de noviembre suele haber grandes nevadas que repercuten en los ríos del Pirineo. “Sin embargo -añaden- este año esta caída de nieve está siendo paulatina y no ha habido grandes aportaciones, aunque la tendencia es creciente”. En este sentido, destacan que el volumen acumulado de nieve está aumentando, tras las nevadas registradas el domingo y lunes pasados, que han mejorado el manto nivoso de las montañas.

Un manto blanco al que los regantes no quitan ojo al ser un gran almacén de agua, ahora helada, pero que fluirá por los ríos con el deshielo y servirá para mejorar las mermadas reservas hídricas de los pantanos.

Los presidentes de las dos grandes comunidades de regantes de la provincia, José Antonio Pradas, de Riegos del Alto Aragón, y José Luis Pérez, del Canal de Aragón y Cataluña, se muestran cautos antes de hacer un pronóstico sobre la próxima campaña de riego y coinciden en que habrá que ver cuánto nieva y cuánto llueve en las próximas semanas.

“El inicio de campaña es en marzo y es un poco arriesgado aventurar un propósito a falta de dos meses”, señala Pradas, quien subraya que este año hay menos nieve en las montañas. No obstante, puntualiza que estamos en enero y que aún hay posibilidades de que nieve en las próximas semanas “y la situación se podría paliar, si no de forma plena, sí de forma importante”. Por ello, se muestra partidario de esperar a ver cómo evoluciona el tiempo.

Del mismo modo, José Luis Pérez, quien no duda en indicar que “la nieve es nuestro gran embalse”, explica que a finales de febrero y con todos los datos sobre reservas “en la mano” es cuando el Canal de Aragón y Cataluña tomará una decisión sobre cómo afronta la campaña de riego. “Entonces sabremos cómo están los embalse y si la nieva ha llegado o no (a los pantanos) y es cuando tomaremos la decisión de ajustar las dotaciones según lo que indiquen los números”.

No obstante, reconoce que tras un otoño seco y un inicio de invierno “con ausencia de nieve”, “ya solo nos quedan los dos o tres meses próximos para ver si llega la nieve”. Si es escasa en la montaña, indudablemente cuando llegue el deshielo no supondrá un gran aporte a los pantanos, “algo que podría solucionarse con una pluviometría abundante o con una tormenta esporádica. Son tantas variables, que hay que actuar día a día”, apunta. Sí que hay -asegura- “preocupación” por la situación de los grandes embalses (como Canelles, “en mínimos históricos”). 

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