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SECTOR PRIMARIO

Valoración positiva del frío y la nieve en la agricultura

Las organizaciones Asaja, Uaga, UPA y Araga han destacado los efectos positivos del descenso térmico en el campo

Estado que presenta un campo de cebada, en Torralba de Aragón.
Estado que presenta un campo de cebada, en Torralba de Aragón.
Servicios técnicos de Uaga.

El descenso térmico de los últimos días con heladas acompañado de lluvias y nieve en cotas altas ha sido muy bien recibido por las organizaciones agrarias tras las temperaturas inusualmente altas de diciembre, que han retrasado la entrada del invierno en el sector primario.

En declaraciones a este periódico, el presidente de Asaja Huesca, José Fernando Luna, ha calificado de “perfectas estas lluvias y fríos para la agricultura y la ganadería”.

Si bien ha considerado que las vacas y ovejas de pastoreo en el Pirineo, “no podrán pastar y tendrán que comer en pesebre como ha pasado siempre”.

De cara a los cultivos, el presidente de Asaja Huesca, José Fernando Luna, ha señalado que “el frío es importantísimo para los leñosos y alfalfas, porque con las temperaturas que teníamos antes podía darse algún tipo de floración temprana”.

Este descenso térmico también “es positivo para el cereal de invierno al ser necesarias horas de frío”. De prolongarse estas bajas temperaturas, “se podrían ocasionar afecciones en los suministros hídricos o tuberías de agua tanto de las granjas como de los riegos por aspersión”.

Por su parte, el miembro de la ejecutiva de Uaga por Huesca, Jesús Ballarín, también ha calificado de positivas las heladas “que son totalmente beneficiosas para los cultivos en enero así como unas lluvias tras un periodo de sequía que se arrastraba desde el 2022”.

En cuanto a los cultivos de cereal de invierno como cebadas, trigos, guisantes y colzas “vienen muy bien los fríos y lluvias porque ya están los cultivos sembrados y nacidos”.

En el caso del agua, ha valorado la "importancia de las reservas hídricas para los meses de febrero y marzo y pueda desarrollarse el cultivo” y el frío, “estimulará los sistemas radiculares o raíces de modo que cuánto más poblen el suelo adquirirán una mayor resistencia a la sequía, absorberán mejor los nutrientes del suelo y soportarán algún tipo de inclemencia en el tiempo”.

Asimismo ha destacado que con los fríos actuales “desaparecen los problemas de enfermedades en las plantas como la existencia de hongos, que se daban con las altas temperaturas” registradas el pasado mes de diciembre.

Con el cambio actual, ha señalado que los cultivos de cereal de invierno “están adaptados a estas lluvias y temperaturas medias” por estas fechas. Si bien ha comentado que los campos “todavía no han alcanzando su capacidad máxima de almacenamiento de agua por lo que pueden admitir más lluvias”. Unas precipitaciones que, a su juicio, son necesarias para los embalses.

Para las siembras que se están planificando en el regadío, “vienen muy bien las reservas hídricas para las siembras del maíz y poder regar más adelante” y también para la siembras de guisante verde, que se está realizando en estos momentos. En el caso de los campos de cultivo donde se han registrado nevadas, según Ballarín, “la nieve hace de aislante térmico y el cultivo no baja de los cero grados”.

Por su parte, el secretario general de UPA Aragón, José Manuel Roche, ha calificado que “estos descensos de temperaturas, lluvias y nieve son muy positivos para el sector agrícola” debido a que las altas temperaturas de diciembre “estaban desarrollando los cultivos con rapidez”. Con las condiciones de frío actual, cultivos como “los almendros o frutales bajan su ritmo de desarrollo a una situación más normal”.

En cualquier caso, de seguir unas temperaturas mínimas continuadas y extremas, “se produciría una merma en el cereal de invierno”. Y ha destacado la necesidad de que continúe lloviendo y nevando más para aumentar las reservas hídricas.

Para el presidente de Araga, Jorge Valero, “existen siembras tempranas de cereales que se encontraban muy avanzadas, y tenemos la duda de cómo le van a afectar las bajas temperaturas”.

Y en frutales, “había plantaciones con las yemas casi abiertas por lo que puede haber una merma considerable de las producciones”. Y ha incidido en que el frío provoca una mayor crecimiento de las raíces “que son las que permiten que la planta pueda subsistir, hacerse fuerte y coger los nutrientes que necesita”.

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