Alto Gállego

COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

Apicultura como motor de desarrollo en plena Guarguera

#CONTRALADESPOBLACIÓN

La bióloga Azpe García se dedica a la producción de miel y a la educación ambiental.
La bióloga Azpe García se dedica a la producción de miel y a la educación ambiental.
Laura Toledano

Azpe García vive en Artosilla, situado en pleno valle de la Guarguera, en el municipio de Sabiñánigo donde desarrolla su proyecto de vida personal y profesional. Ella es bióloga y se dedica a la apicultura y a la educación medioambiental. “En 2012 volví a casa tras estudiar biología en Madrid y un máster en Vigo. Y dándole vueltas a la cabeza acabé en el mundo de la apicultura”. Participó en cursos de formación y en 2013 tuvo sus tres primeras colmenas. En 2015 se incorporó como joven ganadera con una ayuda y aumentó el número de colmenas hasta disponer de más de 150. “Viví dos años muy intensos hasta que logré montar toda la explotación”, afirmó.

Bajo el nombre de A Redolada, que significa “los alrededores” en aragonés, Azpe García trabaja en una iniciativa que tiene a las abejas como protagonistas. “Nuestras instalaciones se encuentran en un pequeño núcleo poblado rodeado de naturaleza, que se ha reconstruido con técnicas tradicionales y bioclimáticas desde hace más de 30 años por los miembros de la Asociación Artiborain. Disponemos de un aula apícola en un edificio singular donde aprender más acerca de las abejas”, subrayó la apicultora Azpe García.

Azpe Garcia en la Feria de la Primavera de Biescas de 2019.
Azpe Garcia en la Feria de la Primavera de Biescas de 2019.
Mercedes Portella

A través de unos talleres, Azpe explica el mundo de las abejas, cómo viven, cómo se organizan, cómo se comunican... “Se trata de mostrar algo más sobre estos insectos, sin olvidar la especial relación que hemos tenido los seres humanos con ellas desde la antigüedad hasta ahora, cómo trabajan los apicultores, qué herramientas usan...”.

Quienes acuden a estos talleres, que se retoman este mismo fin de semana, también conocen los productos de la colmena. “Hacemos una cata guiada de los más relevantes, miel, polen, propóleos, para aprender a distinguir sus características y propiedades”.

Antes de los talleres, la bióloga Azpe García hace una visita guiada de una hora y media para conocer in situ cómo viven las abejas en las colmenas que tiene. Y explica también cuáles son las plantas melíferas del entorno, qué las caracteriza... y les habla de cómo ven las abejas estas plantas. “En nuestro laboratorio, diseccionamos y observamos a la lupa y microscopio las plantas melíferas que recogemos, e incluso quienes nos visitan se pueden llevar a casa simientes para hacer del jardín un mejor lugar para las abejas”.

Estos talleres con visitas guiadas se realizan por ahora dos fines de semana al mes. “En mayo y junio haremos entre uno y dos fines de semanas al mes y en julio y agosto las actividades ya serán todos los fines de semana y las podríamos alargar hasta octubre si vemos que la gente responde, la verdad es que tanto las visitas como los talleres funcionan bien y estamos bastante contentos con ello. En la página web tenemos colgado el calendario de reservas y las fechas en las que hay propuestas cosas”.

En este proyecto que Azpe García desarrolla con el fin de explicar las bondades de las abejas y de la miel, no pasa por alto los usos de la cera “tanto por parte de las abejas como por nuestra parte. Además, en nuestro obrador también mostramos la tarea más gratificante de la temporada: sacar o extraer la miel desde el cuadro de la colmena hasta el tarro en el que la envasamos”.

Como A Redolada, Azpe García comercializa la miel que extrae de las 150 colmenas que tiene repartidas en el valle de la Guarguera. De estas, en verano suele llevar unas cuantas, al puerto de los Fenales, en la sierra de Guara, un prado natural de alta montaña a 1.500 metros de altitud.

Destaca de A Redolada la miel “Miel flores de montaña” ideal para acompañar con queso fresco, requesón y también para tomarla en yogures.

En cuanto a la producción de miel de este año, explica que el inicio del año “ha sido bastante malo porque enero y febrero han sido muy cálidos y secos, y aquí no es lo habitual. Lo normal es que hubiera nevado mucho y hubiera hecho mucho frio, y, sin embargo, han sido unos meses bastante secos y con unas temperaturas bastante altas, con lo cual las abejas se activaron muy pronto, salieron de la hibernación muy pronto, pero claro, no había flores y estuvieron comiendo muchas reservas de miel. Luego vino marzo cuando empieza a florecer todo, pero ha sido un mes de mucha lluvia y tampoco podían salir de la colmena cuando llovía. Y en abril que ha empezado hacer días buenos sí que lo están trabajando, y veremos qué pasa”.

Argumenta que para pasar el invierno les dejan muchas reservas en las colmenas, “pero han estado casi, casi pasando hambre a finales de marzo que es cuando ya no te tendrías que preocupar por ellas. Es cierto que las colmenas están muy fuertes y muy animadas, y los días que sale bueno lo aprovechan mucho. Yo espero que de aquí a dos o tres semanas podamos hacer el primer corte, y si se mantiene esto de ir lloviendo de vez en cuando, me imagino que la primavera será buena, tiene buena pinta”.

Azpe García con A Redolada estará en la feria de la primavera de Biescas que este año se celebrara los días 4 y 5 de junio. “Esperamos haber tenido para entonces la primera corta de miel, ahora mismo estamos sin miel, vendimos toda la producción del año pasado, y empezaremos con la nueva de este año para la feria de Biescas”.

Esta mujer emprendedora de Artosilla es fundadora de la Asociación de Apicultores del Alto Aragón llamada Bresca, que nació a colación de empezar a trabajar en la producción de la miel en el vivero de empresas agroalimentarias que Adecuara tiene en el polígono de servicios de Biescas. Con Bresca ya realizó cursos, charlas y actividades sobre todo para escolares, y ahora muestra desde el terreno todo el proceso hasta comercializar la miel en diferentes variantes, y todo ello en Artosilla.

El pueblo

Artosilla pertenece al municipio de Sabiñánigo. Situado en pleno valle de la Guarguera, a 1.000 metros sobre el nivel del mar, en la ladera sur de la Sierra del Portiello, se encuentra al norte del valle del Basa los Pirineos Centrales, con el valle de Tena y el valle del Ara. Ya en la carretera de la Guarguera, en el kilómetro 13 aparece un desvío que, tras una pista de 4 kilómetros lleva hasta el pueblo. Desde Artosilla, mirando hacia el sur podemos ver Peña Guara (2.200 metros). Está a tan solo 17 kilómetros de la A-23 entre Huesca y Sabiñánigo.

El núcleo urbano ha conseguido conservar ejemplos de la arquitectura popular serrablesa, como los grandes portalones, unos arquitrabados y otros dovelados, que dan acceso a las viviendas; balcones y vanos de rejería que adornan las fachadas en piedra y tejados culminados por chimeneas.

La Iglesia parroquial es del siglo XVII. A sus pies una maciza torre de un solo cuerpo se levanta pudiendo vislumbrar su estructura pese a su estado ruinoso.

El pueblo de Artosilla fue abandonado en los años sesenta, y en 1986, propiedad del Gobierno de Aragón, fue cedida, junto con los núcleos de Aineto e Ibort, a la Asociación Artiborain, de la cabecera comarcal, con la intención de reconstruirlas y repoblarlas. Desde entonces, un grupo de hombres y mujeres desarrolla un proyecto de restauración con técnicas tradicionales y bioclimáticas.

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