Bajo Cinca

BAJO CINCA

Fraga tenía ganas de Faldeta y vive una jornada multitudinaria

Se calcula que más de mil quinientas personas han salido a la calle este domingo luciendo el traje típico fragatino de faldetas y de valons 

Imagen de Fraga en el día de la Faldeta
Imagen de Fraga en el día de la Faldeta
J. C.

Eran las doce del mediodía pasadas y mientras se celebraba la Misa Baturra en la Iglesia de San Pedro, y el circuito de las estampas tradicionales estaba lleno de visitantes, un hombre vestido de valons se paró en una punta del paseo del Cegonyer, repleto de gente, miró hasta el fondo y cabeceando afirmativamente le dijo a su acompañante, “sí que teníamos ganas de Faldeta”. Así fue o, al menos y a falta de cifras, así lo pareció y fue el comentario unánime, “puede que nunca se haya visto tantas personas engalanadas con el traje típico fragatino y tanto visitante”. Terminado el previo, el titular de la jornada del domingo en Fraga sería, “Fraga vive un Día de la Faldeta histórico y multitudinario”.

Fraga volvió a celebrar el Día de la Faldeta, la jornada de exaltación del traje tradicional fragatino y de homenaje a les Dones de Faldetes, declarada como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Se calcula que más de mil quinientas personas salieron a la calle luciendo el traje típico fragatino de faldetas y de valons, en un desfile espectacular. Unas cifras que superan las de la última edición, la del año 2019. Los dos años sin poder celebrarlo debido a la pandemia propició esta explosión de fiesta y de color.

La representación de una boda fragatina volvió a ser el eje argumental de la fiesta. Víctor Casas “de ca’l Fayet y ca Dios” y Marina Corcuera “de ca’l Lechero y de ca la Menena”, tuvieron el honor de representar el papel de novios. La comitiva fue a buscar al novio a su casa y luego todos juntos fueron a buscar a la novia que se hizo de rogar un poquito. Los dos ataviados con sus mejores galas y compartiendo la misma emoción y orgullo que ya notaron los novios de ediciones anteriores. Tras bajar la novia de casa se formó ya el Desfile de la Faldeta en los Jardines Juan Carlos I de Fraga. El desfile lo encabezaba la Rondalla de la Peña Fragatina y, tras ellos, los niños con las arras y los novios, sus familiares y amigos, y a unos metros el grupo de ”dones de faldetes”, las que visten el mismo traje negro oscuro, de viuda, que lucían en vida las abuelas fragatinas, hasta esta misma “centuria” (siglo), que dirían ellas. Este grupo es también uno de los alicientes de la fiesta, porque recuperan la socarronería de las abuelas, esos comentarios plenos de ironía, experiencia y, a veces, ¿por qué no reconocerlo?, de cierta mala leche. Tras les dones de faldetes, las autoridades con el alcalde en funciones, Santiago Burgos, a la cabeza y también vestido de fragatino en “un día que siempre es muy especial para nosotros y que este año se esperaba mucho más tras dos años sin poder celebrarlo”, y una larga serpiente multicolor que llenaba la Avenida de Aragón.

El Desfile de la Faldeta reunió a más de mil quinientas personas que cruzaron el Cinca por el puente pequeño y se dirigieron a la Iglesia de San Pedro para asistir a la Misa Baturra y a la ceremonia nupcial. Al finalizar la ceremonia los novios fueron recibidos en la puerta del templo con arroz y peladillas y el desfile volvió al paseo del Cegonyer y se dirigió hacia la Pista de Santa Quiteria, donde tuvo lugar el acto final, con el retrato oficial de la boda. En esta edición, no hubo banquete en la Plaza de España como en años anteriores, debido a la dificultad que comportaba el pozo de hielo que se encontró allí y que sigue vallado y al descubierto.

Mientras tenía lugar el desfile y la Misa Baturra, las calles del casco antiguo, entre el Cegonyer y la Plaza de San Pedro acogían hasta diez estampas costumbristas en las que se recreaban oficios antiguos, escenas del pasado y actividades tradicionales de Fraga, como la elaboración de productos tan tradicionales como los higos secos de Fraga, el coc o los mostaxons. No faltaba la típica taberna donde echar unas jotas, unos tragos o jugar al dominó. Hasta diez estampas se podían visitar en un circuito por diversas calles del casco histórico, con un acceso único para entrar y otro para salir. Mientras la iglesia de San Pedro estaba llena durante la boda, las calles de las estampas también y llamaba la atención que el Cegonyer y la Plaza de España que, en otras ocasiones, estaban semivacías a esas horas centrales, en esta ocasión, también estaban repletas de fragatinos y visitantes, paseando o haciendo el vermut en las terrazas que se habilitaron al efecto. El sol y el buen tiempo acompañó toda la jornada lo que todavía animó más a la gente a salir de casa y a disfrutar de una fiesta que concluyó por la tarde con el acto institucional de homenaje a les dones de faldetes, que se celebró en la pista de Santa Quiteria. La Rondalla de la Peña Fragatina se encargó de cerrar el acto con el espectáculo “De fora vindrán, que de casa mos trauran”, magnífico colofón a un brillantísimo Día de la Faldeta.

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