Cinca Medio

especial 175 aniversario del nacimiento de Joaquín Costa

"Aragón es la tierra que siempre amó Costa y Graus, donde siempre encontró su hogar"

Adriana Auset es descendiente y copropietaria del archivo de Costa en Graus

casa de Costa en Graus.
casa de Costa en Graus.
D.A.

El abuelo de Adriana Auset, José María Auset Viñas, era sobrino nieto de Joaquín Costa y sus padres, Carmen Viñas Costa -hija de la hermana de Costa, Martina Costa- y su marido, Ramón Auset Celaya, cuidaron del ‘León de Graus’ durante años. Copropietaria del archivo de Costa en Graus, Adriana es depositaria de la memoria familiar de Costa gracias a su mencionado abuelo y a su padre, José María Auset Bruned, que admiraron a un hombre «inteligente y bondadoso». «Yo conozco al Costa que me ha llegado a través de mi abuelo y mi padre, que fueron sus grandes estudiosos, conocedores y admiradores. Lo admiraban profundamente y conservaron con mimo su legado, el archivo de Costa en Graus, además de estar siempre disponibles para todos aquellos que acudieron a conocer a Costa y sus documentos».

Costa ha marcado la vida de sus descendientes. «Yo he crecido oyendo hablar de esa admiración y es un honor y un orgullo erigirme en nombre de la familia para seguir prolongando el legado y el homenaje a Costa desde Graus. Aragón es la tierra que siempre amó y admiró Costa y Graus, donde siempre encontró su hogar. Era su pasión, la villa que adoraba».

Adriana Auset.
Adriana Auset.
D.A.

La inteligencia es, para Adriana Auset, su mayor cualidad. «Tenía una inteligencia fuera de lo común. Era un hombre extremadamente inteligente con una memoria portentosa que se vio desde muy niño», explica desde el ámbito familiar. «Yo he tenido la suerte de conocer pequeños detalles de su vida cotidiana porque fue cuidado por mis bisabuelos. Por ellos, sabemos que cuando se iba a dormir dejaba papeles en blanco y un bolígrafo en la mesilla que, por la mañana, amanecían llenos de notas». Recuerda que, gracias a sus cualidades, fue premio extraordinario en Derecho y Filosofía y Letras y sacó la plaza de notario en Granada con el número 1, tras prepararla solo un mes. También fue abogado del Estado, doctor en Filosofía y Letras y diputado por las Cortes.

«Pero su espíritu humilde - prosigue- le hizo ser un hombre excesivamente bondadoso, quedando en la pobreza. Aún así, siempre mantuvo su carácter fuerte y sincero, que le hacía indignarse ante las injusticias y la corrupción».

Para la descendiente de Costa, dos grandes ideas lo definen: su orgullo campesino y su lucha contra las injusticias. «Es un hombre apegado a la tierra y orgulloso de ello, con un espíritu campesino que siempre guio su trabajo. De ahí su frase ‘Escuela y Despensa’, educar al pueblo desde la infancia. Donaba sus ingresos de notario al pueblo», asegura Adriana.

El otro pilar de Costa fue su «permanente decepción por las injusticias» que lo llevó a exiliarse a Graus. «La decepción sobre que por méritos propios no se llegaba a ciertos cargos». Por ello -concluye- yo diría que de toda su obra, los libros más importantes fueron ‘Colectivismo agrario’, de su espíritu agricultor, y ‘Oligarquía y Caciquismo’, donde denunció esa corrupción política, algo que le trajo problemas en su época».

Despacho del ilustre altoaragonés, Joaquín Costa.
Despacho del ilustre altoaragonés, Joaquín Costa.
D.A.

No obstante, fueron tales sus conocimientos sobre economía, sociología, leyes, antropología o educación que intelectuales, políticos y pensadores de la época se dirigían a él para hacerle consultas. Así, han llegado a manos de Adriana Auset las cartas de Benito Pérez Galdós, Antonio Maura, Giner de los Ríos, Ortega y Gaset, Emilia Pardo Bazán, Unamuno, Pio Baroja o Azorín, entre otros, que la familia conserva en el archivo de Graus.

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