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La burocracia impide a una joven agricultora acceder a las ayudas

Elena Nasarre, de Alcolea de Cinca, reclama que no le han contabilizado bien los puntos en materia de modernización

Elena Nasarre en la explotación ganadera de terneros de cebo en Alcolea de Cinca.
Elena Nasarre en la explotación ganadera de terneros de cebo en Alcolea de Cinca.
S. E.

Las complicaciones burocráticas han impedido que la ganadera y agricultora de Alcolea de Cinca Elena Nasarre pudiera acceder a las ayudas europeas de 2021 de modernización para poder dedicar una superficie de tres hectáreas al cultivo de la almendra en una parcela anexa a los ocho que destina al cultivo de cebada. Todo ello junto a la explotación de intensivo para 170 terneros de cebo que gestiona en la misma localidad para una empresa de la provincia.

Precisamente, esta joven de 29 años se incorporó a la actividad ganadera en junio del 2020 tras haber estudiado Nutrición, aunque la dedicación al sector primario de su familia le motivó a inclinar su vida laboral a la actividad agroganadera, que compatibiliza a su vez de forma paralela ayudando a su pareja en su granja de terneros de leche en Osso de Cinca. “Vi que me gustaba la actividad y ayudaba en la recolección de la fruta y al final me decidí por la ganadería”, afirma.

Con la ayuda familiar, se volcó en dedicarse a la actividad ganadera en una parcela de unas cuatro hectáreas en Alcolea para construir una granja de terneros de cebo en la parte central de la explotación.

El principal problema que se ha encontrado esta joven ganadera y agricultora ha radicado en la falta de ayudas europeas para modernizar el sistema de riego a goteo de su explotación de almendros. Además tiene intención de plantar este cultivo dentro de unas dos semanas, con una inversión estimada de más de 20.000 euros.

“El objetivo es vender nuestro producto a una empresa externa”, explica en cuanto a la producción de cebada y almendros en la explotación. Ha reclamado que le han contabilizado “mal los puntos” según la cuantía de dinero solicitada en la resolución de la convocatoria al superar los requeridos, como el hecho de ser agricultora, mujer, residir en el mismo lugar donde tiene la explotación y pertenecer a una Agrupación para Tratamientos Integrados en Agricultura (Atria).

A su juicio, la burocracia es el principal escollo para acceder a las ayudas. “Primero te dicen que sí o no. Si te dicen que no, puedes reclamar y tienes que esperar otros seis meses y en caso afirmativo, esperar de un año y medio o dos a tener el dinero”, comenta Nasarre.

Toda esta situación “supone dificultades para sacar adelante la agricultura familiar”, aunque ella se muestra a favor de vivir en el medio rural dedicándose al sector primario.

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