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Alcalá de Gurrea trabaja para reabrir su escuela tras 25 años

El Ayuntamiento colabora con Educación para que nueve niños refugiados procedentes de Ucrania puedan utilizarla el próximo curso 

Instalaciones de la antigua escuela de Alcalá de Gurrea que se utiliza como ludoteca en la actualidad.
Instalaciones de la antigua escuela de Alcalá de Gurrea que se utiliza como ludoteca en la actualidad.
S. E.

Las escuelas de Alcalá de Gurrea podrían reabrirse en el próximo curso académico 2022-2023 para acoger a los nueve niños ucranianos que se encuentran refugiados junto a sus familias en la Residencia Municipal Virgen de Astón desde el pasado mes de abril.

Esta posibilidad se está realizando gracias a las reuniones que están manteniendo el Ayuntamiento de Alcalá de Gurrea con la Dirección Provincial de Educación y supondría que este espacio ubicado en los bajos de la antigua casa consistorial se reabrirían 25 años tras cerrarse por la falta de alumnado en 1997.

En este caso, explica el alcalde de Alcalá de Gurrea, José Eugenio Marín, la previsión sería que los alumnos se incorporen de cara al próximo curso académico. Por ello habría que acondicionar el espacio de las antiguas escuelas, que se utiliza como ludoteca, para albergar un aula que dará cabida a los nueve niños de Ucrania.

Con ello se evitaría que estos escolares tengan que desplazarse a diario al colegio Santos Samper de Almudévar y estén a mayor distancia de sus padres.

Como muchas otras escuelas del medio rural de la provincia, la de Alcalá de Gurrea “cerró porque ya no había alumnos y entonces se quedaron una o dos alumnas por lo que no hubo relevo generacional y se tuvo que cerrar”, comenta el alcalde.

La residencia de Alcalá que sirve como centro de acogida a los refugiados de Ucrania por la guerra con Rusia y la posibilidad de que los niños puedan recibir las clases en las antiguas escuelas reabriría la posibilidad de recuperar este espacio. Con ello, explica el alcalde de Alcalá de Gurrea, “planteamos a la Dirección Provincial de Educación que se realice una clase en Alcalá que servirá a los alumnos, ya empadronados, también para aprender el castellano correctamente durante su formación teniendo un solo profesor”.

Para el alcalde de Alcalá de Gurrea, la reapertura de las escuelas “puede ser algo simbólico en una situación excepcional al no saber cuánto tiempo va a durar la guerra y es un paso interesante en el que la administración se mueve para dar solución a un problema”. Tampoco descartó que la situación “sirva de reclamo para que vengan otros pobladores”.

Una vez que se reciba el visto bueno de la Dirección Provincial de Educación, el siguiente paso “será acondicionar el espacio para poderlo reabrir como colegio en un aula”. Ana Casanava, vecina de Alcalá de Gurrea y antigua alumna que realizó dos cursos de infantil en la escuela de la localidad, guarda en su memoria muy buenos recuerdos. “Compartía aula con otros niños de otras edades en una clase y con un mismo profesor”, destaca.

Casanava estuvo en el penúltimo curso de la escuela de Alcalá, un año antes de su cierre y subrayó “la facilidad de salir de escuela y tener tu casa a un minuto se valora bastante”.

Recordó que “las mesas -de los alumnos- se encontraban muy pegadas a la del profesor y jugábamos en un recreo muy pequeño, y había mucho material para poder jugar”.

Para la antigua alumna, “si el colegio vuelve a abrir se fomentará que venga alguna familia nueva al pueblo”.

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