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DE CERCA

Nuria Montull: “Crear mi gaita de boto aragonesa fue una experiencia impresionante”

“Me encanta Ese sonido tan característico que tiene la gaita, que nos conecta automáticamente con tiempos pasados”. afirma

Nuria Montull.
Nuria Montull.
Jerkaphotography

De Sena, 27 años y toda una profesional de la música, porque además de ser creativa, dinámica, apasionada por la cultura y en especial por la de su pueblo, desde muy pequeña participa de forma activa en el folclore aragonés con la guitarra, gaita de boto aragonesa, dulzaina, laúd, voz y violín, siendo miembro de la Rondalla de Sena y dirigiendo desde 2017 el grupo de dulzaineros y gaiteros de Sena.

¿A quién le daría el premio nacional de gastronomía altoaragonesa?

—¡A mi abuela Paz! Ese bacalao con pencas que hace para Navidad no lo cambio por nada…

La sonrisa es el lenguaje universal de las personas inteligentes. ¿Sonreímos poco?

—Quizá sí, aunque he de decir que yo sonrío mucho y mi entorno también.

¿La inmigración es una bendición o una necesidad?

—La inmigración, con integración, es una bendición.

Cantaba Peret que es preferible reír que llorar, ¿pero cuál es la sal de una lágrima?

—Hay muchos tipos de sal, a mí me encanta la que es sinónimo de plenitud.

¿Por quién doblan las campanas? (un recuerdo en positivo)

—Me vienen muchos recuerdos preciosos con aquellos con los que tuve la oportunidad de convivir y ya no están físicamente: Mis tíos José y Tomás y mi abuelo Miguel.

¿A quién le haría usted sin dudarlo la reverencia?

—A Julie Andrews, la admiro inmensamente como artista y como persona, es una mujer muy sabia.

¿La hipocresía cotiza al alza o a la baja?

—Desgraciadamente al alza. No me gusta esa moda de aparentar, poseer y en realidad estar vacíos por dentro. Afortunadamente, todavía queda gente de verdad.

¿Digital o analógico?

—Digital sólo para lo necesario.

¿Usted ha comprobado alguna vez si un “ebook” huele a las delicias del libro de papel?

—Sí, y no huele ni la mitad de bien. Donde esté un libro de papel…

¿Es usted PSI (Persona Sobradamente Informada)?

—Huyo de la información que no necesito. Prefiero invertir el tiempo en lo que me interesa de verdad.

¿Siento orgullo altoaragonés y/o cosmopolitismo planetario?

—¡Orgullo altoaragonés siempre!

Ojo avizor. ¿Se precia de ver las intenciones a la distancia?

—Afortunadamente sí y cada vez más. Bendita madurez.

¿Qué es lo que le gusta exprimir hasta la saciedad?

—Ciertos abrazos… mi gente sabe de lo que hablo (risas)

¿Cuántos instrumentos musicales domina?

—Dominar, no sé si todavía ninguno (risas), siempre hay algo que aprender y mejorar, pero diría que tres, el piano, la gaita y la dulzaina. Aunque también canto y toco la guitarra, el laúd, el violín, el tambor… y, la verdad, lo que se tercie.

¿Cuál es su preferido?

—Uff…es complicado, pero me podría quedar con el piano y la gaita.

¿Cuál es el que más satisfacciones le ha traído?

—El piano y últimamente la gaita, con los súper alumnos que tengo que no dejan de darme alegrías y de triunfar allá donde tocan.

Hable sobre un tiempo intenso y feliz en el mundo del folclore y otro en el mundo de la música.

—En el mundo del folclore… el que estoy viviendo ahora mismo, porque veo cómo la gente a la que enseño, tanto adultos como niños, ya tocan solos y muy bien, es una satisfacción inmedible para mí. En el mundo de la música, el de estudio en el conservatorio en el que no podía dejar de tocar ni de llorar… era una sensación de plenitud inmensa.

¿Qué personalidad musical cree que le influye más?

—Beethoven, me siento muy afín a él y su música.

¿Cuántas horas diarias se pueden llegar a dedicar al estudio?

—Infinitas, depende de cada uno, pero no es recomendable abusar, llega un punto en el que ya no se rinde y es mejor parar.

¿Cuál ha sido su mejor momento en la música?

—Recuerdo con gran cariño el primer concierto que di en la Iglesia de Sena y la oportunidad que tuve de tocar en el Auditorio de Zaragoza como parte de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio.

¿Qué tiene de especial la gaita?

—Ese sonido tan característico que nos conecta automáticamente con tiempos pasados.

Explique el proceso que le llevó a fabricar su propia gaita de boto.

—Fue una experiencia impresionante, de las más bonitas que he vivido nunca y es algo que perdura en el instrumento. Cuando cojo y toco mi gaita me invade una sensación preciosa. Es como si fuera mi hija (risas).

¿Aún es extraño ver a una mujer tocando la gaita?

—Creo que no. ¡En Sena ya somos cuatro! Siento una felicidad inmensa.

¿Qué es lo que más le gusta de Monegros?

—Su fuerza, esa que emana de su naturaleza salvaje, de cada amanecer y puesta de sol. Vivir en Monegros me hace sentir muy viva.

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