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Una muestra conmemora los 125 años de las fiestas de Sariñena

La exposición estará en el Cafetín de la Pastelería Trallero hasta el 30 de septiembre, en horario comercial

Una muestra conmemora los 125 años de las fiestas de Sariñena.
Una muestra conmemora los 125 años de las fiestas de Sariñena.
M. B.

LA INVESTIGADORA monegrina Gemma Grau ha organizado la exposición sobre 125 años de la fiesta de Sariñena, en el Cafetín de la Pastelería Trallero, donde se muestran programas de festejos, documentos inéditos y fotografías que nos llevan por la evolución de las fiestas de San Antolín desde finales del siglo XIX a los primeros años del XXI, viendo en sus cambios y costumbres el reflejo de la sociedad en cada momento.

“El programa más antiguo data de 1888, y es el que más me gusta, su portada es la ilustración de un abanico azul con flores blancas, lo curioso es que el azul es el tono que actualmente representa nuestra fiesta”, explica Grau.

Entre otras curiosidades, destaca que las fiestas se han suspendido en varias ocasiones, “por motivos de fuerza mayor: una gran tormenta de pedrisco que destruyó todas las cosechas (1899), la guerra civil (1936-1937) y la pandemia de covid-19 (2020-2021)”.

Algunos archivos de la exposición.
Algunos archivos de la exposición.
M. B.

Según toda la documentación recopilada, las fiestas siempre han dado comienzo al compás de las bandas de música militares de diferentes regimientos, “de ahí que su inicio siempre haya sido el mismo: la población esperando a los músicos, que llegaban por la carretera de Huesca, entrando juntos al pueblo. Y es que la música siempre ha tenido un lugar destacado: la misa mayor se celebró hasta principios del siglo XX con el sonido del órgano de la iglesia”, narra, apuntando que incluso en 1901, “la celebración del ofertorio contó con la actuación del niño José Porta (al violín) y su padre, acompañándolo al piano, además de los conciertos y misas de las fiestas de 1907 y 1908”.

Para las dianas que se celebraban cada mañana se contaba con las mismas bandas u otras que se contrataban aparte, como la banda de Aire de Alcubierre o la filarmónica de Zuera. “También había rondas, concursos de jotas y verbenas cada día en una plaza diferente de la localidad: de la cárcel, de San Salvador, calle Mercado, plaza Constitución, plaza del Castillo, Villanueva o Rebolería, sin olvidar los bailes en el Romea, el Casino y centros culturales”, añade Grau.

Según la investigadora, “las noches tampoco desmerecían, una orquesta cada velada y al finalizar, colección de fuegos pirotécnicos, bombas reales o japonesas, cada vez en una localización diferente”.

Así, en el Teatro Romea, inaugurado en 1919, obra del arquitecto-constructor José Morera Gimferrer, tenían su propia programación, que incluía zarzuela, comedias, varietés o cine, además de acoger el concurso popular de jota.

Había otros lugares, como el Casino Siglo XX, terrazas y espacios públicos y privados abiertos para la ocasión. En 1928 se añade un nuevo escenario, que se convertirá en uno de los principales hasta la fecha: el Casino.

El banquete de inauguración, celebrado en las fiestas de ese año, contó en su menú con entremeses, consomé, langosta salsa mayonesa, solomillo con champignon, pollos asados, postres, vinos, champagne, cafés y habanos.

La república no trae cambios en los actos religiosos y la procesión del 2 de septiembre se realiza como se venía haciendo: autoridades, cofradías, hermandades, danzantes y vecinos participan de la procesión. Después de la misa y el ofertorio, el Dance actuaba en la puerta de la iglesia.

Tras el impás de 1936-1937, en 1938 se celebran solo los actos religiosos, pues aunque Sariñena ya había sido “liberada”, la guerra no había terminado.

La posguerra no recortaría los festejos. “Como ejemplo las fiestas de 1942, que se extienden desde el 1 hasta el 6 de septiembre. Pero los actos comienzan a reflejar el cambio social del momento: el Frente de Juventudes participará con su banda de cornetas u organizando el concurso de tiro al plato, y los actos empiezan a distribuirse por nuevas zonas, como la plaza San Roque (patrón del nuevo barrio) o los almacenes de Regiones Devastadas”, explica.

Es también el momento en el que el fútbol pasa a tener un lugar propio dentro del programa, con la creación del torneo y del himno Viene el Sariñena, compuesto por José Guioni en 1947”, agrega.

Las reinas de fiestas aparecerán en 1955, con sus damas acompañantes. En los años 70 se suman las reinas infantiles y, además, una representante de cada pedanía que conforma el municipio: Pallaruelo, Lastanosa, Lamasadera, San Juan y Cartuja.

Los años finales de la década de los 70 y los primeros de los 80 traerían nuevos cambios, de la mano del espíritu regionalista de la Transición y las autonomías: el nacimiento de la rondalla Aires Monegrinos y de la Agrupación de Peñas, la recuperación de actos perdidos como la carrera pedestre y la ronda de jotas, el uso del traje regional en la procesión del día del patrón, las carrozas de la cabalgata, la imposición de la pañoleta azul y vestimenta blanca, el uso de la albahaca o los gigantes y cabezudos, configurando las fiestas tal y como las conocemos hoy.

Otros datos curiosos son cuando en 1880 se brinda por la futura obra de la línea y estación del Canfranc, en 1909, la crónica recoge que la banda de Zuera estuvo 11 horas de ronda, así como las bandas musicales que pasan por Sariñena: Banda de música de aire de Alcubierre, Orquesta de Ontiñena con Guioni, banda de Zuera, orquestina Jazz Franso.

“En 1917 se cuentan 125 músicos en el pueblo y en las fiestas de 1951 actuaron los joteros Camila Gracia y Mariano Seral”, además de la modernidad de las fiestas en 1920, con música jazz, boxeo y fuegos artificiales, la creación de la Agrupación de Peñas en los 80 o los nueve días de fiestas en 1980.

Una exposición que lleva a los sariñenenses a conocer programas originales, carteles de festejos taurinos, la inauguración del Casino en 1928, programaciones de los años de la II República o la dictadura… Un repertorio de programas y de hemeroteca que ayudan a comprender la evolución social del Aragón rural en este periodo, marcado por las modas y los gustos: la simultaneidad de ferias y fiestas en los primeros años del siglo XX; música jazz en los años 20; el protagonismo del fútbol a partir de los 40; la aparición de las reinas de fiestas en la década de los 50… Pero también la continuidad de actos inmutables, como la presencia de variadas formaciones musicales o las carreras pedestres y que curiosamente, apenas se nombra al grupo de Dance.

La muestra estará en el Cafetín de la Pastelería Trallero hasta el 30 de septiembre, en horario comercial.

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