Monegros

ANIVERSARIO

El restaurante familiar el Castillo de Castelflorite cumple 30 años

Tras tres décadas, el negocio sigue apostando por el mundo rural, la gastronomía y los recursos naturales de la zona 

El establecimiento celebra con ilusión su treinta aniversario.
El establecimiento celebra con ilusión su treinta aniversario.
S.E.

El negocio familiar celebra su trigésimo aniversario de logros, ahora con su hijo al frente, apostando por el mundo rural, la gastronomía y los recursos naturales de la zona. Este año 2022 se cumplen 30 años desde que María Jesús Peres, ayudada por Agustín Loscertales se embarcaron en la aventura de abrir su negocio familiar, el Bar social de Castelflorite, que se ha convertido en el Restaurante El Castillo, un importante enclave turístico y culinario. Ubicado frente al yacimiento del Castillo de Castelflorite es un espacio de especial interés, puesto que se trata de un yacimiento medieval ubicado en la frontera entre el mundo islámico y el cristiano.

La celebración fue el pasado 30 de julio, “se abrió el mismo día que comenzaron las Olimpiadas del 92”, recuerda Nacho Loscertales. “Se había cerrado el antiguo bar y mi madre, que es una mujer muy trabajadora y una gran cocinera, se empeñó en abrir el bar y el restaurante”, explica Loscertales que se define como autodidacta.

Asistentes a la celebración.
Asistentes a la celebración.
S.E.

Es una de las personas más inquietas que se conoce en el sector de la hostelería monegrina. Ha aprendido todo de su madre, a base de preguntar y preguntar y de lo que le han ido inspirando los productos. Preguntaba sobre leña, carbón, trigo, cerdos, terneras, ternasco o aceite, siempre con un continuo interrogante: “¿Y por qué?”.

El medio rural les permite además acceder fácilmente a las materias primas, entablar relaciones de confianza con sus proveedores y dibujar platos más conectados a su entorno. Contemporáneos, ligeros, de rigurosa temporada, espontáneos y sentidos, recetas que rinden homenaje a su madre, al campo y huertos de Los Monegros con las que ha puesto patas arriba su cocina. Esa actitud de escucha hacia lo tradicional y hacia la naturaleza de su entorno que Loscertales aprendió junto a su progenitora, rige ahora en su restaurante.

Se podría afirmar que practica una cocina clásica, suculenta, elegante, con toques sutiles de modernidad, en un lugar único y con una sensatez que asombra por su rastreo en la tradición familiar, consiguiendo entusiasmar a un público, no solo monegrino. “Vienen de todas partes de Aragón, Lérida e incluso franceses” porque sus platos dialogan con la despensa de proximidad, recreándose en el universo vegetal y animal, interpretando tradición con criterios de alta cocina.

En poco tiempo, Loscertales se ha convertido en un revulsivo culinario en Los Monegros. Un profesional que explota en cada plato humanidad y técnica. Cocina con la enorme huella de su madre consolidando un estilo moderno fundamentado en su conocimiento de los sabores y recetas tradicionales en el que deja al descubierto una elegancia que sorprende. Cocinero de vocación, minucioso, inquieto, perseverante, creativo y muy técnico, en sus recetas asoman de refilón los fondos y salsas de la cocina clásica, cada uno de los platos que se terminan en la sala, dejan al descubierto un estilo propio con una solidez que entusiasma.

Así, el 30 de julio, convocaron a sus clientes, amigos, proveedores, restauradores y a sus trabajadores y desde las 13 horas, abriendo el evento con un vermú torero, hasta las 22 horas, con una cena popular, además de una cata de vinos a cargo de bodegas Monte Odina. A media tarde, 130 personas disfrutaron del aniversario, que daba comienzo con unas emotivas palabras a su madre, recordando a Agustín, su padre ya fallecido y agradeciendo tanto la trayectoria de ambos, como haberles inculcado las semillas del trabajo y de las buenas maneras para dirigir uno de los negocios más importantes de la restauración monegrina.

Está claro que la iniciativa de María Jesús, con el apoyo de Agustín en 1992, fue todo un logro, porque 30 años más tarde sigue a pleno rendimiento, ahora ya en manos de hijo, orgullosos de lo que la familia ha conseguido desde que se abrió por primera vez la puerta. “Estoy de acuerdo en mantener la esencia que puso mi madre, los valores que tengo, que son inalterables, la educación que he recibido por el respeto, la tolerancia o amabilidad para crear empatía con los clientes, paciente para saber atender sus necesidades y exigencias. Un buen hostelero es aquel que siempre atiende con una sonrisa y así lo ha hecho siempre mi madre, lo hago yo y mis cinco trabajadoras”, afirma Loscertales.

Porque para Loscertales, “lo natural siempre tiene futuro”, ese es su objetivo, tener un futuro prometedor, un orgullo que se va reforzando poco a poco, de momento con muchos clientes y muy fieles, con dos premios, un primero y un segundo del Certamen de Tapas provincial por su cocina para intolerantes al gluten, un orgullo que en la fiesta de sus 30 años de existencia se reforzó con la asistencia de los 130 comensales y por la cantidad de llamadas que tuvo para felicitarle.

Hoy, el bar restaurante El Castillo es el factor dinamizador de Castelflorite, sirviendo más de cuarenta comidas diarias a trabajadores de los regadíos, a los que vienen a construir granjas o a turistas los fines de semana. En los años de pandemia, Loscertales no paró, “con los menús a domicilio”. Y también contribuye como la ‘tienda de olvidos’, porque vendemos pan, aceite, congelados…”.

¡Feliz treinta aniversario!, esperamos poder felicitar a Nacho dentro de otros treinta años. 

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