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Fernando Maestro: “He practicado todos los juegos. No puedes explicar algo sin practicarlo”

Ha dedicado 45 años a los juegos tradicionales, de su colección salió el Museo de Campo, primero de España

Fernando Maestro.
Fernando Maestro.
E.F.

Fernando Mestro se jubila después de dedicar 45 años de su vida a los juegos tradicionales y convirtiendo su pasión en su trabajo. Su colección privada fue, con la cesión de unos locales del Ayuntamiento, el germen del Museo de Juegos Tradicionales de Campo, el primero de España de este tipo. Desde allí, Maestro fundó la Asociación Europea de Juegos y Deportes Tradicionales (AEJDT) a la que sigue vinculado, mientras afronta esta nueva etapa con ganas de seguir trabajando e investigando en esta afición de la que hecho su vida y ultima su quinto libro sobre los juegos tradicionales.

Natural de la localidad zaragozana de La Almunia de Doña Godina, Maestro fue lanzador de barra aragonesa y tuvo el récord de Aragón durante bastantes años, recuerda aludiendo al declive de los juegos tradicionales en la región en las últimas décadas. “A la barra se jugaba en todo Aragón. En el año 80, estuve lanzando la barra en la plaza de toros de Zaragoza y había más de 8.000 personas, en el último campeonato de Aragón, había 9, además de los familiares. Se ha perdido muchísimo por un desinterés brutal por parte de las instituciones”, lamenta echando la vista atrás.

Su pasión por los juegos tradicionales fue precoz y el germen de una gran colección. “Siempre me habían gustado las tradiciones, el folclore, la cultura aragonesa, pero bebiendo de las fuentes, yendo al lugar donde se hacía, preguntando a los mayores”, apunta, refiriéndose a una primera etapa laboral, que pronto reorientó hacia su afición. “Hice electrónica en La Almunia y estuve trabajando en una filial de Telefónica 11 años. Pero uno se prepara para lo que debe y luego se dedica a lo que quiere. Tenía ya algún libro escrito y destinar a Pili a Graus fue el detonante”.

Fernando Maestro ya tenía la colección, era una colección de Juegos Tradicionales de España, así que el siguiente paso fue la implicación municipal. Inaugurado en 1998, el Museo de Juegos Tradicionales de Campo ocupa tres antiguos pajares cedidos por el Ayuntamiento y restaurados a tal efecto. La exposición se ha organizado tomando como base el ciclo vital (infancia, adolescencia y madurez) de la sociedad rural tradicional, presentando una actividad aparentemente lúdica, el juego y el deporte en relación con otros aspectos culturales, económicos y sociales.

“Lo diseñamos junto al centro de actividades que ahora se ha reconvertido en residencia. Fue el primer museo de juegos tradicionales de España, aunque luego hemos tenido imitadores. Aquí había muchos años de trabajo previo porque organizar un museo es sencillo, pero la emotividad de estas piezas, las fotografías, ese recorrido de 45 años de mi vida trabajando los juegos tradicionales le aporta algo más. La gente que conoce los juegos tradicionales lo sabe ver. He practicado todos los juegos. No puedes explicar algo si no lo has practicado”, asegura.

“Se ha perdido muchísimo por un desinterés brutal de las instituciones”

Desde el Museo de Juegos Tradicionales de Campo se ha creado la Asociación Europea de Juegos y Deportes Tradicionales (AEJDT), una red europea de la que Maestro es “socio fundador” y que aglutina a 700.000 personas de 19 países. “A partir del año 2000, empezamos a abrir el objetivo hacia Europa. Empecé a coleccionar juegos de Europa y a ir al sitio. Eso ha dado pie para hacer en mi pueblo, La Almunia, un museo de Juegos de toda Europa, un museo que ha podido ser por éste. Es el hijo tardío, pero el alumno ha superado al maestro porque todo lo que hay aquí está allí, más los juegos de Europa, y se ha convertido en la sede administrativa de la asociación europea, AEJDT”. Gracias a esta proyección internacional, las “Birllas” de Campo, junto con las “Quilles” de Benasque, han salido de Ribagorza de la mano de sus mujeres. “Hay un plano que es emocional y eso en la transmisión de abuelas a hijas está. Las mujeres de aquí, empezaron yendo a Zaragoza en el año 91, después a las Olimpiadas de Barcelona 92, al Fórum de las Culturales de 2004, también en Barcelona. Y luego han estado por toda España, en todas las regiones menos en Andalucía, y en Europa en Verona, la Bretaña francesa, etcétera. Estas mujeres no enseñaban a jugar, vendían Campo, Ribagorza y Aragón. Es un patrimonio cultural y parte de nuestra identidad como aragoneses. Lo han disfrutado ellas y han hecho disfrutar a los demás”, recuerda satisfecho.

“Seguiremos remando en todo lo que se pueda”

La labor formativa, sobre todo con los jóvenes, también ha sido fundamental en el planteamiento de Fernando Maestro desde el Museo de Juegos Tradicionales de Campo. “Aquí, el año anterior a la pandemia, entre mayo y junio pasaron 56 colegios haciendo actividad. Luego vienen los niños con sus papás y se mueve solo”, explica sobre esta instalación que abre todo el año, excepto domingo tarde y lunes.

En estos 23 años, calcula que pueden haber pasado anualmente entre 3.000 y 3.500 personas al año, contando los cursos de Semana Santa y diciembre para alumnos de grado superior de Inef de distintos centros.

Sin embargo, pese a la buena respuesta de la gente, la internacionalización y la labor pedagógica, Maestro lamenta la falta de interés institucional. “Yo creo que este museo se merece más. Más atención del Gobierno de Aragón. Éste y todos los etnográficos de Aragón porque, por su función pública, esto es obligación del Gobierno de Aragón, es identidad. Pero hay un desinterés y ese es el problema, pese a que la Unesco lo haya nombrado patrimonio inmaterial de la Humanidad”.

Esta falta de compromiso en Aragón es una de sus preocupaciones, aunque no desiste en su estudio e impulso. “Estoy con mi quinto libro. Es de juegos tradicionales de España. Soy vicepresidente de la asociación europea y seguiré con la investigación. Hace 6 años, terminamos Europa y ahora estamos con Iberoamérica. Espero seguir otros 45 años más”, avanza siempre inquieto y eternamente apasionado por los Juegos Tradicionales en todas las sus formas y ubicaciones. “Seguiremos remando en todo lo que se pueda”, concluye manifestando también su compromiso con el museo de Campo, aunque sea de otra forma.

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