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Javier Franco Puyal: “El secreto de nuestra empresa es el corazón que siempre se le pone”

Es profesional de artes gráficas en la empresa más antigua del sector en Aragón con más de 150 años de trayectoria

Javier Franco 
Puyal
Javier Franco Puyal
Á.H.

Es natural de Barbastro, ciudad en la que reside desde el 21 de abril de 1970. Profesional de artes gráficas en la empresa más antigua del sector en Aragón con más de 150 años de trayectoria y la única editora en la historia de la ciudad.

¿Cuál sería el emoticono que define mejor su personalidad?

—Según mi hijo mayor, el de gruñón.

Genio y figura. ¿Se identifica con esta descripción?

—No, para nada. Ni genio ni figura.

La sonrisa es el lenguaje universal de las personas más inteligentes. ¿Usted sonríe mucho?

—Lo intento... y si me paro un poco a pensarlo tendría que sonreír más.

¿A quién le haría la reverencia sin dudarlo?

—El primero que me viene a la cabeza... bueno, mejor no lo digo, pero sin duda a cualquiera que sé que me aprecia de verdad.

¿La hipocresía cotiza al alza o a la baja?

—Espero y deseo que no solo cotice a la baja, sino que quiebre.

¿Cuáles serían sus criterios de selección de las personas que le rodean?

—No tengo ningún criterio en especial, lo que sí es necesario es que tengamos “feeling” desde el principio.

Al choque, ¿es sutil, esquiva o frontal?

—Con los que están dentro de mi vida totalmente frontal, pero con los demás procuro esquivar cualquier choque posible.

¿Tiene una cabeza impresora?

—Tengo una impresora en la cabeza.

¿Se considera impresionable, impresionante o imprevisible?

—Impresionable para muchos, impresionante para los que me quieren y deseo que imprevisible para los que no te tienen mucha simpatía.

¿Por oficio es un hombre de letras?

—Para nada. La verdad es que me gustan más los números que las letras.

¿Qué tiene que ver el impresionismo con el impreso?

—El impresionismo, ¿es la capacidad que tiene un impreso de impresionarte?

¿Le gustan las sopas de letras de Carmina Martínez o prefiere las que pone su mujer Mari Carmen en el plato?

—Las dos hacen unas sopas de letras cojonudas... (perdón, quería decir que son espléndidas).

¿La caja y el cajetín aún suman para hacer caja?

—En la industria gráfica actual para nada, aún tenemos cajas, cajetines y tipos.

¿Cree que Barbastro es una ciudad con buenas impresiones?

—En España hay pocas ciudades del nivel de la nuestra que tengan las impresiones e impresores que tiene y ha tenido Barbastro.

¿Cuál es el secreto de 150 años de longevidad de esta empresa, letra a letra?

—En contra de lo que diría un experto en números, el secreto es el corazón que se le ha puesto y se le pone.

¿Qué libro tiene en la mesilla de noche?

—En estos momentos Fingida corrupción y el último manuscrito de Alfonso Carrasquer, que tendrá como título Catedral.

¿La letra con sangre entra como estímulo para aprender?

—¡Cuántas veces me lo habrán dicho!

¿Cómo se escribe mejor la historia? ¿En letras de molde o con el teclado de ordenador?

—Nosotros, por desgracia, solo sabemos hacerlo con el teclado.

¿Mejor el olor a tinta fresca o prefiere los sentidos del vino Somontano?

—Sin duda, el olor a tinta fresca... los sentidos del vino (herencia familiar) no los he probado en toda mi vida...

¿Cuántas veces ha visto la película Franco, ese hombre, del director José Luis Sáenz de Heredia?

—Todavía la tengo por ver. No obstante, en mi casa Franco siempre se ve alguno.

¿Cree que hay fingidas corrupciones, sueños de barro, vendedores de quimeras, 303 documentos para historia, secretos, emociones a flor de piel y elogios a las chiretas del Somontano?

—Creo que hay de todo eso y además unas novelas impresionantes editadas por Gráficas Editores con todos esos títulos. 

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