Somontano

SOMONTANO - PANDEMIA DE CORONAVIRUS

"Ya teníamos ganas, este año tocó cantar aleluyas desde los balcones"

Feligreses de la localidad ribagorzana de Campo volvieron este domingo a misa, como miles de personas tras el confinamiento

"Ya teníamos ganas, este año tocó cantar aleluyas desde los balcones"
"Ya teníamos ganas, este año tocó cantar aleluyas desde los balcones"
Á.H.

BARBASTRO.- Los feligreses de Campo regresaron este domingo a misa por primera vez desde vez desde la cuarentena impuesta por la crisis del coronavirus que obligó a cerrar la iglesia, al igual que en toda la Diócesis. Veinte feligreses asistieron "con muchas ganas y deseos" a la Eucaristía celebrada por Francisco Cabrero, que tiene a su cargo el grupo parroquial con 15 localidades anejas. Las campanas tocaron a misa después de muchos días desde el 15 de marzo. "He tenido sensaciones especiales cuando entré en la sacristía para dar a los botones", explicó Joaquín, que ejerce de campanero eventual.

José María señaló que "ha sido un reencuentro a gusto y la iglesia estaba en condiciones sanitarias adecuadas. La verdad que tenía ganas de volver"; Paco y Ana residentes en Huesca con segunda vivienda en Campo sintieron "una sensación un poco rara pero agradable porque somos habituales"; María José dijo que ya tenía ganas, "este año tocó celebrar la Pascua y cantar los aleluyas desde los balcones. Mi madre, Amalia, sigue la misa "online" del obispo Ángel y está encantada. Damos gracias a Dios por este obispo que tenemos"... En general hubo buenas sensaciones "de alivio" entre los feligreses.

El párroco Francisco Cabrero acudió desde Barbastro para el reencuentro con los feligreses pero, a diferencia de otros domingos, no salió deprisa para celebrar en más pueblos. "Se ha organizado el culto pensando en la situación propia de desescalada y las normas que lleva consigo, tenemos en cuenta que la mayoría de feligreses de pueblos de la montaña son mayores de edad, así que la situación se normalizará poco a poco". A los vecinos habituales de la misa dominical les sorprendió que el coro estuviera vacío porque es el espacio habitual elegido por muchos feligreses.

"Es una sensación extraña porque ves los bancos con señales marcadas, la pila sin agua bendita y espacios vacíos. De alguna manera hoy es el reinicio de la vida que se normalizará poco a poco. Nadie había estado tanto tiempo sin ir a la iglesia ni sin culto por lo que me han dicho pero he visto muchas ganas de retomar el pulso", explicó Paco Cabrero.

Al mismo tiempo, dijo, "es el contraste de la primera celebración de Pascua de Resurrección después de muchas muertes por el coronavirus, una nueva luz de esperanza a la vida". El párroco centró la homilía en informar sobre los servicios que ofrece la Diócesis con referencia a la reciente campaña "Comparte Barbastro-Monzón" con muchas historias con alma contadas por los protagonistas en tiempos difíciles donde tienen cabida los curas rurales, feligreses, educadores y quienes, en conjunto, hacen posible que en el primer domingo haya gente en misa y salga "satisfecha".

El párroco ha estado en cuarentena pero no aislado de sus feligreses. "He llamado a las parroquias encomendadas para saber de ellos y he compartido sensaciones con ganas de regresar a la normalidad. Hoy he comprobado ese deseo y regreso tras una larga confinación con mis padres en el pueblo. Cuando he cruzado el túnel de Campo he pensado que regresaba a casa y a la nueva vida. Ha sido un reencuentro emotivo por ambas partes".

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