Somontano

SOMONTANO - PATRIMONIO

Un muro de contención reforzará la "torre albarrana" en la colegiata de Santa María de Alquézar

Los trabajos se están sufragando con recursos de la Parroquia y de las visitas guiadas a la colegiata

Un muro de contención reforzará la "torre albarrana" en la colegiata de Santa María de Alquézar
Un muro de contención reforzará la "torre albarrana" en la colegiata de Santa María de Alquézar
Á.H.

ALQUÉZAR.- José María Cabrero, cura párroco de Alquézar y de 30 localidades entre las comarcas de Somontano y de Sobrarbe, está entre los vecinos siempre dispuestos a "echar una mano" cuando haga falta y en lo que sea necesario. En esta ocasión, ha colaborado con José Andreu, albañil del pueblo, para colocar las primeras piedras del muro de 4 metros de altura que se construye al pie de la "torre albarrana" en la colegiata de Santa María, uno de los lugares con mayor número de visitantes.

La torre albarrana, edificada a expensas del Abad Banzo, se encuentra al pie del acceso empinado a la antigua fortaleza y su posición sobre la roca que la sustenta es "arriesgada" según describen los expertos en la historia de este conjunto religioso-militar que se construyó a comienzos del siglo IX por el caudillo árabe Jalaf-Ibn-Asad,

La construcción del muro se realizará con recursos de la Parroquia y de las visitas guiadas a la colegiata, según explica Cabrero, "es una ladera algo descarnada y evitaremos pequeños desprendimientos a la calle entre el espacio Vicente Baldellou y la puerta de acceso a la colegiata. Se protege esta zona en circulación de vehículos y paso de personas". La construcción del muro de roca original con una inversión estimada entre 20.000 y 30.000 € finalizará después del verano.

Al mismo tiempo, se recupera el ritmo de visitas guiadas a la colegiata, "poco a poco, conscientes de que el atractivo actual son Las Pasarelas porque la gente prefiere la opción de espacios naturales después del largo confinamiento pasado. En junio tuvimos pocas visitas y aunque en julio se nota el incremento las cifras finales serán lejanas de 60.000 personas anuales".

El carácter servicial de mosén Cabrero se demostró, de nuevo, durante la cuarentena porque se dedicó a realizar tareas de limpieza y mantenimiento, diarios, "trescientos pasos conté entre la puerta de la colegiata a la entrada a la iglesia, las hierbas crecieron tanto que invadieron la escalinata, sobre todo en laterales y en plaza de arriba. La verdad que nunca había picado tanto pero fue preciso y aún hoy arranco hierbas y sulfato".

Aparte de rezar al Cristo de Lecina, "aproveché el tiempo en tareas de archivo y otras similares, entre ellas llamar a los pueblos para saber de los vecinos. Se han pasado momentos duros, entierros con el séquito justo por limitaciones, incluso en uno llamamos a vecinos para que portaran el ataúd hasta el cementerio".

La normalidad se ha recuperado en su demarcación pastoral, "ya hemos celebrado bautizos en Lecina y Eripol, de dos familias naturales de estos pueblos, residentes fuera, que se aplazaron en su día por la cuarentena. Me parece un signo de esperanza en la denominada España vaciada porque hace mucho que no había bautizos en ambas localidades". En la misma línea destaca "el cambio de yugo en las campanas de Buera donde se ha sustituido el antiguo por otro más moderno".

El cura Cabrero que tiene 74 años es una autoridad social muy reconocida entre los vecinos - feligreses o no- de la amplia demarcación diocesana donde presta servicios desde hace más de 40 años en la zona que incluye cerca de30 localidades entre las comarcas de Somontano y Sobrarbe. Al final dice que "el cura siempre estará presente en los pueblos mientras haya gente, en su mayoría con media de edad alta pero te acogen tan bien que favorecen la labor". .

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