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El Estanco Avenida de Barbastro y sus 104 años de historia

El establecimiento barbastrense se inauguró el mismo día que se libró la batalla de Arrás (Francia)

El Estanco Avenida de Barbastro y sus 104 años de historia
El Estanco Avenida de Barbastro y sus 104 años de historia
Á.H.

BARBASTRO.- El mismo día que se libraba la batalla de Arrás (Francia) durante la primera Guerra Mundial entre las tropas británicas, canadienses y australianas frente a los alemanes, a 600 kilómetros de distancia, en Barbastro, abría las puertas uno de los estancos más antiguos de la ciudad por iniciativa de Enrique Clavero, a quien sucedió su esposa María Vicente Muza, en 1948, cuando falleció el fundador.

A partir de entonces la referencia comercial Estanco Avenida ha formado parte de la vida social de Barbastro, donde hay cuatro estancos entre los 137 censados en la provincia, de ellos 11 en la comarca del Somontano, según datos recogidos en fuentes del sector.

La historia iniciada hace 104 años por Enrique Clavero y su esposa, la siguieron José María Clavero Subías, que estuvo interno desde el 11 de mayo de 1951 hasta que diez años más tarde fue titular del negocio familiar, el 30 de junio de 1961 con su esposa Carmen Torres Buil.

En la etapa actual continúan María Carmen Clavero y su esposo Miguel Ángel Fantova, desde 1990. Tres generaciones familiares y una cuarta "a la espera" si Sandra Fantova Clavero se convence de seguir adelante, aunque sea diseñadora gráfica y fotógrafa de formación.

A simple vista, es la historia recopilada del estanco más antiguo de Barbastro y del Somontano. Tal vez sea de la provincia, pero no hay datos suficientes para constatarlo.

En cambio, figura entre los establecimientos y comercios abiertos que han sobrepasado el siglo, en este caso con 104 años. A riesgo de confianza en la memoria histórica, citaremos Albert Artero, Aguas de Barbastro, Fontanería Rodríguez, El Cruzado Aragonés (semanario), Alpargatería Sallán (nueva etapa), Hotel Pirineos, Gráficas Barbastro (inicios con otra referencia), Calzados Lázaro, Bodegas Lalanne, Bodegas Fábregas, Hotel San Ramón y el pastel Biarritz (Familia Albás), entre otras.

En la historia del Avenida, Mari Carmen Clavero es la tercera generación y recuerda que "el estanco está asociado al bar desde la segunda con mis padres. En los orígenes, el estanco lo abrió Enrique Clavero, hermano de mi abuelo, quien lo tuvo años y siguió su mujer hasta que se hizo cargo mi padre, como interino y desde el año 1961 como titular. Es decir, 56 años después de la apertura cerca de donde estamos ahora, en la calle General Ricardos".

El traslado desde el establecimiento inicial hasta el nuevo estanco llevó consigo que José María Clavero se hiciera cargo del bar. "Mis abuelos le dijeron que si no cogía el bar tampoco le darían dineros para el traspaso. Así que asumió el estanco y el Bar Avenida al mismo tiempo".

En aquellos años, la ronda por bares locales era larga, "a casa venían muchos militares, obreros de Auxini que vivían en Barbastro por la construcción de la presa de El Grado, recuerdo también a los practicantes. Era un lugar de buena acogida con espacio para estanco y sellado de quinielas, parte del mostrador se destinaba al bar y solo se servían olivas pinchadas en palillos, allí jugaban a las cartas. El vino tenía fama de bueno, creo que lo compraba en Bodegas Fábregas y los toneles estaban en la bodega del estanco. La verdad es que mi padre no subía a casa hasta cerca de las doce de la noche, cuando los clientes terminaban la ruta cotidiana", dice.

De aquella época, "recuerdo que servía muchas barrachas, vino, cervezas y las olivas, hubo cafetera y una pequeña cocina que utilizaban los trabajadores de Auxini para hacerse comidas. Mi padre tenía su genio, pero el carácter era muy agradable. Recuerdo su imagen callejera con las manos atrás, tieso y rápido en el caminar".

El Bar Estanco Avenida figuraría, por derecho propio, en la Geografía Sentimental de Barbastro de la que Enrique Gómez "Harry" solo escribió un capítulo. Además, estaba muy cerca del emblemático Hotel San Ramón, donde su propietaria Josefina Bosch marcó una etapa hasta su muerte, con más de 100 años. "En la historia local, no recuerdo que hubiera un estanco y bar al mismo tiempo. Creo que el nombre de Avenida ya lo tenía el bar antiguo pero no lo sé con certeza", señala Mari Carmen Clavero.

"QUINIELAS DE ANTES Y PRIMITIVAS DE AHORA"

En el estanco se sellaban las quinielas de fútbol en su época dorada. "Mi padre, cuando cogió el primer establecimiento, vendía billetes de autobús, guardaba paquetes y tenía el estanco. El bar y las quinielas llegaron más tarde, sellaba quinielas de aquellas con publicidad que se quedaba una parte el cliente y otra nosotros, luego llegó la máquina, pero era trabajo de mucha dependencia. Además, he vendido muchas cajetillas y paquetes de tabaco. El servicio de bar terminó en 1982 cuando me casé", señala.

Frente a tanto trabajo, "mi padre tenía el escape en Fornillos, porque el campo le gustaba mucho y se escapaba en cuanto era posible. A partir del día que se jubiló ya no vino al estanco donde llevaba desde su etapa militar. Ahora seguimos con mi marido la tradición, no ha sido difícil porque me he criado en este ambiente y el trato con el público nos gusta. De aquel estanco al actual, la reforma fue amplia para adaptarse a los tiempos porque este sector ha cambiado mucho y la tecnología también con venta de lotería. Aquí somos felices y espero que mi hija Sandra siga el negocio, aunque es diseñadora gráfica y le gusta su trabajo. Tal vez lo compagine cuando nos retiremos con 65 años", avanza.

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