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“Lo ideal hubiera sido no llegar a la vía judicial” por los bienes

El catedrático de Historia del Arte, Manuel Castiñeiras, ha visitado el Museo Diocesano de Barbastro-Monzón, donde se exhiben las obras devueltas

Manuel Castiñeiras ante el retablo de San Antonio Abad.
Manuel Castiñeiras ante el retablo de San Antonio Abad.
Á. H.

“Lo ideal hubiera sido que este depósito se hubiera hecho sin necesidad de llegar a la vía judicial”, ha señalado Manuel Castiñeiras, catedrático de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Barcelona, dedicado al estudio de las artes figurativas del románico, y conservador y jefe del Área de Arte en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) durante cinco años (2005-2010). Castiñeiras, entre los mejores expertos en arte románico, ha visitado el Museo Diocesano de Barbastro-Monzón, donde se exponen 66 de las 111 obras de arte religioso de parroquias diocesanas que estuvieron en depósito en el Museo de Lérida.

El catedrático dio una conferencia en el Museo Diocesano organizada por Amigos del Museo y Ayuntamiento de Barbastro que se enmarca en el XI Ciclo de Arte Románico. En declaraciones previas se refirió, también, a las pinturas románicas de la sala capitular de Sijena que están en el MNAC. 

Respecto a las obras devueltas por el Museo de Lérida, indicó que “me parece bien, creo que el Museo Diocesano es una sede itinerante que ha recuperado parte de su historia. Lo ideal hubiera sido que este depósito se hubiera hecho sin tener que llegar a la vía judicial”.

En este aspecto, “me alegro de que estén tan bien expuestas. El diseño es extraordinario, bien hecho porque las obras están muy bien colocadas. El frontal de Treserras es una maravilla como objeto, hecho con la técnica medieval de la pastilla y está entre los mejores ejemplos que hay en esta parte de la Península Ibérica. Queda claro que hay control de ambiente, temperatura y humedad que son necesarios. La iluminación es perfecta”.

Respecto a la situación de depósito judicial hasta que haya sentencia firme, “no soy quien para decir que pasará, pienso que lo ideal, siempre, es no llegar a situaciones judiciales y buscar vías de diálogo para que el patrimonio pueda estar compartido y no se centralice en un lugar adecuado”.

Castiñeiras conoce, perfectamente, las pinturas murales de la sala capitular de Sijena, ejemplo único y primordial del arte medieval. La devolución al monasterio altoaragonés es objeto de deseo y de litigio por la vía judicial. De momento, siguen en el MNAC hasta que el Tribunal Supremo resuelva los recursos de casación.

“En este caso concreto soy menos partidario del retorno. No porque tenga un interés especial en que estén en el MNAC, sino porque creo que la historia es mucho más complicada, en el sentido de que lo que queda de las pinturas es un 30% muy restaurado y adaptado a una sala en condiciones. El retorno a la sala capitular actual no sé si tiene mucho sentido porque el edificio no está, aún, en condiciones” señaló.

En su opinión, “el monasterio adolece, todavía, de problemas de humedad y de conservación que sería necesario resolver lo primero. La segunda cuestión es que, quizás, habría que buscar vías adecuadas para explicar el patrimonio de forma más cercana a lo que pide la sociedad”.

En esta línea, “ni en el MNAC ni en Sijena habría que contentarse solo con recolocar las pinturas. En la película El sueño de Sigena, por iniciativa de Juan Naya, existe un trabajo inmenso detrás sobre lo que fue el monasterio que permite, hoy en día, temas de realidad virtual y documentación. Sería muy interesante que se trabajase en este sentido y que todo no se focalizase en el objeto material”.

"Sijena es un icono internacional"

Respecto al transporte de las pinturas desde el MNAC hasta la sala capitular, “es un material que se quemó, después se restauró y se sometió al proceso de reconstrucción. Aparte, está hecho con un tipo de arranques que son muy frágiles, necesitan temperatura muy estable y del cuidado de un equipo de restauradores. He trabajado en el MNAC y puedo decir que desde las 8 horas, lo primero que se hace al llegar al Museo es un paseo por la sala, similar al médico que visita a los enfermos. A diario, se está pendiente de cualquier variación y alteración, si se producen, hay un protocolo de actuación”.

Se refiere a la situación del monasterio. “Me preocupa porque he estado en Sijena muchas veces y cuando llueve, los efectos aún se notan en el claustro. Por eso, habría que llamar al sentido común. Tal vez dentro de unos años se pueda resolver de otra manera. En estos momentos, Cataluña y Aragón deberían trabajar por compartir la información y poner a Sijena en el centro de lo que es, una maravilla. Fue una obra importantísima del románico hispánico. La sala capitular era una obra incomparable, se ha perdido casi el 70% de pinturas y tampoco se conserva el entorno original”.

En su opinión, “sería muy interesante trabajar sobre la reconstrucción de los techos y en modelos virtuales que permitan tener las experiencias para los visitantes. En la iglesia románica de San Clemente de Tahüll se reclamaron las pinturas y al final llegaron al acuerdo del mapping mediante proyectores de vídeo con mucho éxito porque la reconstrucción es perfecta. Se debería trabajar en estas experiencias, no solo en la vía del litigio”.

Y añade que “Sijena es un icono internacional, fue una maravilla y quedan restos del naufragio, tanto en el monasterio como las pinturas que se conservan en el MNAC. El mundo del futuro es el virtual, de las redes, de la información. Creo que no tiene mucho sentido volver a colocar un trozo de pintura en una sala muy variada respecto a la original. Se debería compartir una entrada para ver las pinturas en el MNAC y después Sijena para ver la experiencia virtual en la sala capitular. Creo que daría más importancia que teniendo las pinturas en el estado actual”.

El frontal de Berbegal “es único”

Manuel Castiñeiras se ha referido al frontal románico de Berbegal como “un objeto único en la historia de la pintura sobre tabla. Es una joya que no está bien estudiada o no se ha hecho un estudio a fondo. Muy interesante desde el punto de vista técnico porque el autor o el taller que lo hizo emplearon técnicas distintas y tiene mucho que ver con la proyección de Aragón al Mediterráneo y cómo Sijena, está relacionado con la expansión hacia el sur y la conquista del Islam, a través del Mediterráneo, con Italia, el mundo bizantino y el mundo de cruzadas. Es una pieza de primera categoría”. Refleja el máximo esplendor de la pintura oscense sobre tabla, procede de la iglesia de Santa María la Blanca, en Berbegal, se expone en el Museo de Lérida y el Obispado de Huesca se plantea reclamar la devolución.

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