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LITERATURA

"Se busca persona feliz...", una comedia "para hacer pensar" de Mariano Gistaín

El autor presenta su nueva novela de la mano de Petón y Javier García Antón

"Se busca persona feliz...", una comedia "para hacer pensar" de Mariano Gistaín
"Se busca persona feliz...", una comedia "para hacer pensar" de Mariano Gistaín
P.S.

HUESCA.- La novela "Se busca persona feliz que quiera morir", del barbastrense Mariano Gistaín, fue presentada este viernes en el Centro Cultural de Ibercaja en Huesca con presencia de los periodistas José Antonio Martín Otín "Petón" y Javier García Antón, director de DIARIO DEL ALTOARAGÓN, con la coincidencia entre los tres oradores de que el humor y la ficción futurista -o no tanto- ha impregnado la nueva obra del autor.

Mariano Gistaín, que ya había recibido los parabienes por su creatividad en las predecesoras de "Se busca persona feliz que quiera morir", como "El polvo del siglo", "La mala conciencia" o "La vida 2.0", explicó dentro de su humildad habitual que la novela caminó por derroteros imprevisibles desde que la comenzó. "No tenía un plan de producción". Definió el fondo del relato como "una comedia que intenta hacer pensar... y hacer reír".

En todo caso, Gistaín, estudioso desde hace años de la evolución tecnológica, significó que "las conexiones digitales van un millón de veces más rápidas que las nuestras", por lo que no es descabellado pensar que el hilo en torno a la inteligencia artificial y la implantación de ranuras de USB en el cerebro u otras partes del cuerpo se generalicen.

"Google en cualquier momento nos dará la opción de colocarnos un chip y es probable que hasta el dentista aproveche un empaste para una conexión. Si circula la información un millón de veces más rápido, podemos imaginar lo que nos puede ocurrir y el tiempo de mundo que vamos a vivir".

"ELOGIAR AL AUTOR"

Petón prefirió elegir su discurso para "elogiar al autor de una manera imparable. Fíense de mí en dos cosas: en el fútbol y en los escritores, que no se me da mal a golpe de leer". Apeló a ciertas concomitancias estilísticas con Eduardo Mendoza, Samuel Ros, Chesterton o Ray Bradbury, por la concurrencia del humor, el rupturismo y la visión. "Mariano es un autor del Siglo de Oro".

Abundó José Antonio Martín en el fenómeno de las interconexiones que tan bien describe Gistaín. "Todos nosotros estamos en riesgo, y también el protagonista, un mendigo de amor. Hay mucho de sensibilidad y ternura, de vértigo futurista pero también se reconoce por la generosidad para hacer lo que sea preciso para conseguir esa pastillita contra el alzhéimer contra la madre". Y quiso hacer hincapié en las entrañables escenas de la asociación de escritores negros de Zaragoza, remembrando figuras como las de Labordeta o Borges, junto a otros personajes identificables como Antón Castro y Pepe Cerdá.

Javier García Antón, por su parte, recalcó la variedad de registros en la novela de Mariano Gistaín, ora desde el punto de vista del humor, ora desde el desasosiego existencial, ora desde las alegrías por la dotación de sexo sobrevenida, ora desde la consciencia de la progresiva desaparición.

"Si quieren pensar, sentir, reír, llorar, excitarse, irritarse, temblar, presagiar, reflexionar, apostar, "cíbernarrar", sobrevivir y morir, para sobrevivir y vivir, atiendan y respondan a este anuncio en imposible composición de colores: "Se busca persona feliz que quiera morir". Les permitirá sostener el punto justo de infelicidad para sobrevivir. Para "cíbervivir" sin "sobremorir"".

Todo comenzó, aseguró García Antón, con una conferencia en la que el protagonista escuchó a Carlos Barrabés: "Hay que desaprender. Nada es igual después de sumergirse en la sabiduría de Carlos, en la incertidumbre que genera cuando expresa que cuanto sabíamos no sirve para nada". El desarrollo es hilarante, imprevisto, dinámico, fascinante y muy atractivo.

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