Cultura

ANIVERSARIO

Pasión por el Bien de la Polis: José María Escriche, un oscense universal

El pasado 29 de marzo se cumplieron 11 años de su fallecimiento

Pasión por el Bien de la Polis: José María Escriche, un oscense universal
Pasión por el Bien de la Polis: José María Escriche, un oscense universal
S.E.

El pasado 29 de marzo se cumplieron 11 años del fallecimiento de nuestro querido amigo José María Escriche Otal, en el 2008. Mientras tanto su figura y legado no han dejado de crecer en nuestra memoria histórica y personal, cada vez más conmovida y agradecida.

Pues su obra remite a la persona excepcional que era: entregada con tesón y creatividad al cultivo ejemplar de las virtudes cívicas, enclavadas en el epicentro de su Huesca natal, pero irradiando a la apertura del mundo y trayendo el mundo a su ciudad, a su polis, a la sociedad civil y participativa donde las acciones asociativas dan lugar a la vida de las comunidades cultivadas y sociales; universales y concretas.

Ciertamente lo universal de nuestros ideales sólo puede hacerse realidad en lo concreto público participativo y Pepe Escriche lo sabía y lo hacía, lo ponía en práctica, perfectamente.

Ya fuera como fundador del Patronato Municipal de Deportes; ya como fundador del Festival Internacional de Cine de la Ciudad de Huesca; ya como renovador (del sentido) de las Fiestas celebrativas de San Lorenzo, o como revitalizador de los jardines y paseos que amenizan el Parque Miguel Servet, pulmón de la ciudad.

Siempre la misma vocación de instituir caminos y lugares, espacios comunicativos para hacer posible la sabia del bien común; espacios y caminos llenos de vida cultural, artística y de salud pública, capaces de abrirse y entrar en interconexión con el universo pluralista.

Caminos de ida y vuelta desde la Ciudad de Huesca hasta las obras de arte, las imágenes cinematográficas, las músicas y los lenguajes más elaborados del mundo, que revertían trayendo a la Ciudad la creatividad participativa y democrática internacional ¡Qué gran ejemplo! ¡Qué entrega de su tiempo, inteligencia y acción, a la Ciudad! La pléyade de amigos y equipos de trabajo con quienes construía estos lugares de cultura social así lo atestiguan. Y estos lugares perduran.

La Ciudad Deportiva lleva su nombre. El Festival Internacional de Cine de Huesca, fundado por Pepe Escriche ha celebrado ya su 46 edición con un enorme impacto y se prepara ahora para el 47º certamen, siendo una referencia cinematográfica de primer orden y alcance global.

Y si bien conmueve advertir que la cantera artística de Goya llegaba desde Aragón a Madrid antes de alcanzar la gloria del parnaso mundial, o pensar en cómo el Buñuel Aragonés llegaba primero hasta México, para proyectarse después desde Francia al universo, igualmente asombra cómo la inspiración de Pepe Escriche prolongaba también los parámetros de la crítica del arte y la cultura cinematográfica viva, llegando hasta la Europa del Este y a la totalidad diversa de Latinoamérica, siempre preocupado por la palpitante aportación de lo minoritario y la vanguardia; por dar la palabra a lo desconocido, por traerlo a la comunidad y ponerlo en juego multidimensional.

Para traerlo, como Concejal de Cultura de su Ciudad, a la asamblea universal-concreta de las mujeres y los hombres que lo reciben, transforman y celebran, abriendo su tiempo a la transformación de los nuevos futuros inéditos.

Porque Pepe Escriche comprendió que el ocio hace sociedad; comprendió que la política no está en las habladurías ni en las hueras formalidades, mucho menos en las descalificaciones dialécticas, sino en las acciones ciudadanas cultas y en la creatividad de las instituciones públicas. Comprendió que la cultura viva va mucho más allá que la erudición pedantesca y su soberbia.

Entendió con lucidez que el arte del cine de masas internacional podía ser emancipatorio y llevó la contracultura fuera de los márgenes autosatisfechos en los cuales se vuelve narcisista. Bastaba con ponerla en pública comunicación. En todos los casos practicó la humildad pluralista internacional y abrió los espacios y los lugares de convivencia en la Polis histórica que hacemos nosotros mismos cada día.

Claro está que nada de esto se logra sin memoria e imaginación, el alma del cine, sin ser el visionario de un futuro mejor: más rico y más culto, más imaginativo, plural y elaborado, más racional. Pero además tal apuesta por la complejidad creativa de las combinatorias inéditas posibles, requiere asumir altos riesgos y a veces duras críticas que sólo su carisma y su capacidad de liderazgo podían afrontar, pues tampoco se logra nada en el contexto público de las obras de cultura social y artística transformadora, sin contar con el apoyo institucional y personal de los equipos de trabajo, a los que Pepe llegaba a entusiasmar y contagiar, debido a su inmensa humanidad, su cercanía y amistad: su simpatía y firmeza.

Pocas veces encontramos personas así: las que no se desalientan con las mezquinas y arduas dificultades que siempre acosan los sueños pensados para hacerse realidades. Sueños inventivos de largo impulso y preciso diseño, sostenidos contra la incredulidad, la apatía o la repetición inerte de las costumbres convertidas en dogmas. Nunca fue fácil elevar lo local a lo universal ni traer la apertura del cielo a la tierra donde sí fecundan las ilusiones con que el futuro llega a ser presencia.

Sí, sólo un magnífico visionario podía pasar de la Peña Zoiti al cine universal más exigente y catapultar a la Ciudad de Huesca hasta el límite donde se crean y comparten todos los mundos posibles, abiertos al futuro, mirando al futuro abierto, al futuro mejor, que nuestro Pepe Escriche veía mucho antes, eso sí, porque veía en cada cosa, cada persona y situación, lo mejor de lo posible y la manera de articular las condiciones colaborativas para que se hiciera real. Tanto era su amor por el bien común e histórico-político. Tal su capacidad de carismático liderazgo.

Cuantos recuerdos, cuantas conversaciones, cuantas tertulias y diálogos con Pepe, cuantos sueños compartidos con el amigo, con su querida persona. Cuanto me duele su ausencia. La muerte nos lo arrebató tan pronto ¡y ya su obra era tan ingente!

A once años de su fallecimiento me vienen a la mente con nitidez el calor de su presencia y de sus gestos, en innumerables ocasiones y procesos que se interrumpieron y hoy me evocan aquellos versos sin consuelo de Miguel Hernández: "Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo (…) A las aladas almas de las rosas… del almendro de nata te requiero: que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero".

Larga vida a la memoria de este oscense universal, porque Pepe Escriche entendió singularmente el secreto de la verdadera creatividad: hacer posible y duradero el bien común y ponerse al servicio de los lugares simbólicos concretos donde se entabla la conversación entre la Ciudad y el Universo, siempre en infinita transformación mutua.

Ricardo Mairal Usón Rector de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)

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