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Ouka Leele: "El artista tiene que tocar la locura para llegar a la gente"

La fotógrafa presenta en Huesca el cartel del XXVIII Festival Internacional en el Camino de Santiago

Ouka Leele: "El artista tiene que tocar la locura para llegar a la gente"
Ouka Leele: "El artista tiene que tocar la locura para llegar a la gente"
C.G.

HUESCA.- Una concha dibujada a lápiz y situada en el mar, en un guiño a Magallanes, y cuya sombra en el agua es como un barco del que la concha es la vela al viento que lo lleva, es la imagen del cartel con el que Bárbara Allende Gil de Biedma, conocida artísticamente como Ouka Leele, presenta el XXVIII Festival Internacional en el Camino de Santiago, que se celebrará del 30 de julio al 31 de agosto en la comarca de la Jacetania.

Cuando le encargaron el cartel para el festival, Ouka Leele tuvo claro que iba a ser un dibujo y no una foto, que es la faceta artística que más se conoce de ella y por la que en 2005 recibió el Premio Nacional de Fotografía. "En cuanto puedo meter la mano libre, me gusta más", y eso hizo. Su primera idea fue una cara cantando, "pero por mi casa todo el rato aparecía la concha, y pensé que era una señal", por lo que acabó dibujándola.

En el primer esbozo, la forma de la concha "se parecía los pliegues de una tela", y la prefería más real, así que con una como modelo y sabiendo que el festival iba a estar dedicado a Magallanes, elaboró el cartel definitivo en el que ha colaborado su hija, que ha diseñado las letras "que parece que bailan, que tienen movimiento".

El trabajo de Ouka Leele tiene un punto holístico, trascendente y espiritual, que deja entrever la figura de un derviche girando. "La música está ahí". Las interpretaciones que se pueden dar cuando uno ve una imagen son infinitas, y más en las obras de Ouka Leele, que busca que "no den pie a ninguna interpretación, que sean abiertas y evoquen" para que todo el mundo "pueda imaginar y elucubrar sobre el tema. Eso es lo mejor que se puede hacer".

En una de esas interpretaciones, la imagen se puede ligar al concepto de lo peregrino, una palabra que da juego porque, además de ser un peregrinar, la música es peregrina y también el ser humano es peregrino. Y es que, como apunta Ouka Leele, el concepto de peregrino "tiene mucho que ver con la música, con toda la gente que va a pasar por el festival. Estamos en el Camino de Santiago, que es el peregrino que va hacia un lugar, pero también tiene otros significados: locura, éxtasis...".

Esa locura puede ser sinónimo de libertad, la que ha tenido Ouka Leele para hacer un cartel que le ha salido "del corazón", y en el que la simetría se rompe con más mar a un lado que a otro de la concha, "porque yo necesito que las cosas no sean perfectas. El artista tiene que tocar la locura para llegar a la gente, para manifestar el duende que decía García Lorca".

En la carta de presentación del XXVIII Festival Internacional en el Camino de Santiago hay mucho mundo interior de Ouka Leele, en el que la artista participará en agosto con una acción especial y sorprendente, "una actividad para peregrinos", de la que de momento no da pistas.

"TRAS 'UN CRUEL BANQUETE. POURQUOI?' SUPE QUE QUERÍA APORTAR BELLEZA AL MUNDO"

Un paseo por el amor y la muerte fue lo que propuso anoche la artista Ouka Leele en las Veladas de Arte Violeta, una actividad organizada por el Instituto Aragonés de la Mujer, de la que ya había sido protagonista en otras anteriores y que se trasladó de la plaza de San Pedro a la Sala Genius por la lluvia.

El repaso a su trayectoria estuvo centrado en Un cruel banquete. PourQuoi , una mesa lujosamente vestida que se ve invadida por el polvo y los residuos. Junto a ella, varias toneladas de desechos electrónicos , y entre esa basura, fusiles Kalashnikov.

Ouka Leele, más que invitar a sentarse a la mesa, lo que hizo fue concienciar visibilizando la violencia que sufren las mujeres en África Central, proyectando una película y fotografías de este trabajo artístico que realizó en el 2009 y que le tocó el corazón de tal manera que tras él supo que tenía que "aportar granitos de belleza al mundo".

El punto de partida de este cruel banquete fue el testimonio de la periodista congoleña Caddy Adzuba, que llegó a España pidiendo ayuda ante las consecuencias que tenía en ese país la explotación del coltán, centrándose "en la defensa de las mujeres y sobre las violaciones impensablemente crueles y horribles" a las que eran sometidas.

De esa realidad se hizo una película muy dura, que Ouka Leele no había vuelto a ver anoche y que recoge "la historia más terrible que yo he conocido", porque sin mostrar imágenes explícitas "abres el corazón y eso te entra directamente". Esa cinta fue parte de la exposición Un cruel banquete. PourQuoi , en la que Ouka Leele, a través de diferente formatos, recorrió un camino conmovedor que surcaba tierras de horror y belleza y de muerte y amor por la vida.

Este jueves recordó esa historia, que casi una década después le sigue conmoviendo, y más al rememorar esa gran mesa de 20 metros que montó y que era puro lujo. "Copas de cristal de Limoges, cochinillos al horno y pescados hechos artificialmente, y todo bañado por el coltán, además de una gran montaña de desguaces de placas bases de ordenadores, que caían sobre ella, rifles Kalashnikov y calaveras humanas".

Pese a que "la gente que veía la película y ese banquete salía llorando, todo el mundo, y yo también, seguimos con el móvil, y eso es duro sabiendo lo que está pasando para construirlos".

Pero Ouka Leele es artista, y como tal busca la belleza en todo lo que hace. "No se puede dar una píldora a palo seco, hay que meterle azúcar para que esté más rica, para que se asimile mejor, sea más llevadera".

"La belleza es la fiel compañera", y después de Un cruel banquete. PourQuoi , tuvo claro que," tras encontrarme mal hasta físicamente, iba a dedicarme a ella".

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