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ESPECTÁCULO

Marco y Álvarez Longines: "Marcelino estuvo en la cima del mundo y su peor enemigo fue él mismo"

El director artístico y el productor de la Compañía Marcos y Marco, que estrena en el Palacio de Congresos de Jaca el espectáculo "The Marceline"

Marco y Álvarez Longines: "Marcelino estuvo en la cima del mundo y su peor enemigo fue él mismo"
Marco y Álvarez Longines: "Marcelino estuvo en la cima del mundo y su peor enemigo fue él mismo"
S.E.

JACA.- Marcos Marco es coreógrafo y director artístico de la Compañía de Danza Marcos y Marco, y Alejandro Álvarez Longines es el responsable de producción y difusión. "Me defino como un coreógrafo multidisciplinar, la danza, el teatro, la música… todas las artes juntas hacen mi trabajo rico y curioso; un trabajo sin barreras donde la imaginación es la locomotora que arrastra todo lo que viene detrás". Así se presenta el propio Marco, y así es la esencia y espíritu de The Marceline. El mejor payaso del mundo, actuación que podrá verse hoy sábado, a las 20:30 horas en el Palacio de Congresos dentro del Ciclo Jaca Circo Danza que finaliza hoy. Entrada 10 euros, y bonificada 8 euros.

Marcelino fue clown, acróbata y cómico admirado también por Chaplin.

-Admirado por Chaplin, Buster Keaton y muchos otros, era la referencia en el mundo del entretenimiento de principios de siglo XX.

¿Qué es el olvido en The Marceline?

-Es una ventana donde evadirnos esperando encontrar un lugar donde empezar de nuevo.

La obra es un reconocimiento al payaso Marcelino y a todos los artistas de finales del siglo XIX, principios del XX, que no consiguieron adaptarse a las nuevas tendencias de la época.

-Dedicándome al mundo del espectáculo, me siento muy identificado con los adjetivos efímero y cruel que la palabra éxito puede llevar consigo. Así que este homenaje es una manera de dar vida a este gran artista que hasta hace poco nadie conocía.

Estos artistas atesoraban toda una tradición de vodevil y de teatro cómico con la Commedia dell"Arte.

-Eran otros tiempos, otra manera de ver el espectáculo de masas: espacios gigantescos y artistas por doquier.

Juliette Guiraud, Gen Isomi, Juliette Jean, Hinako Maetani y Claudia Sportelli. Cinco bailarines en escena, ¿verdad?

-Cinco intérpretes que encarnan el personaje de Marcelino, en un viaje imaginario entre los enigmas que giran entorno a la figura del artista.

Cuentan con el apoyo de la Compañía Nacional de Danza, Theatre Toursky Marsella y Ecole Superieur National de Danse de Marseille (ESNDM).

-Hemos tenido la posibilidad de hacer nuestra primera residencia de creación en la sede de la Compañía Nacional de Danza de Madrid el pasado octubre. Con el Teatro Toursky nuestra relación es más fraternal, pudimos realizar el diseño de luces en la última etapa de creación. Y la ESNDM es como mi casa, ya que formé parte del Ballet Nacional de Marsella casi durante veinte años, su director nos cuida muchísimo.

Marcelino hacía un teatro muy físico. ¿Es así la danza de esta compañía?

-No exactamente. He querido inspirarme en su extraordinaria vida, pero no solo en su faceta artística, sino en los eventos que he considerado relevantes: su manera de funcionar, como por ejemplo, sus fantasías a la hora de abordar sus entrevistas. Este hecho permitía imaginar un mundo paralelo en donde la realidad se confunde con el sueño.

Juego y elegancia, ¿cómo hacer coreografía con una americana puesta?

-Hemos tratado de comenzar el proyecto desde el interior, desarrollando el material coreográfico cargado de intención, y así paso a paso dándole forma. La americana formaba parte del personaje desde el minuto uno.

Henry Miller definió al payaso como un poeta en acción. Mucha lírica también en su espectáculo, ¿no es así?

-Nuestra intención ha sido ser fieles en este sentido.

Lo defendía Nietzsche: el ser humano es el único animal que sufre tan intensamente, que ha tenido que inventar la risa. Pobre Payaso Marcelino, ¿verdad?

-Marcelino tuvo una vida llena de éxitos, estuvo en la cima del mundo y su peor enemigo fue él mismo. No consiguió reinventarse en una época repleta de cambios. Pobre Marcelino y tantos otros artistas que no consiguieron adaptarse a las nuevas tendencias artísticas.

Un deseo, una invitación gozosa para ver vuestro espectáculo.

-Si tuviera que decir un deseo… Me gustaría desear que personajes como Marcelino Orbés no cayeran en el olvido, desearía también que el arte pudiera ser una forma de vida que llegue a todos y deje de ser tan elitista, y sobretodo: ¡Que los teatros abrieran las puertas al mundo!

Y una invitación gozosa, ja, ja... Animaría a todo el mundo a venir a pasar un buen rato, a descubrir a Marcelino y nuestro trabajo pero sobre todo, a evadirse durante una hora de lo que pasa fuera del teatro, vaya, ¡que vengan a disfrutar!

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