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Huesca revive "Las andanzas de Cajal" a ritmo de jota a beneficio de Aspanoa

El Palacio de Congresos acogió este sábado esta cita con el folclore que organiza Roberto Ciria

Huesca revive "Las andanzas de Cajal" a ritmo de jota a beneficio de Aspanoa
Huesca revive "Las andanzas de Cajal" a ritmo de jota a beneficio de Aspanoa

HUESCA.- Ramón y Cajal se sentiría hoy orgulloso de que "sus andanzas" fueran las protagonistas de un gran espectáculo de jota a beneficio de Aspanoa, la asociación que atiende a los niños con cáncer de Aragón y a sus familias.

El Auditorio Carlos Saura del Palacio de Congresos de Huesca acogió este sábado por la tarde esta cita con el folclore que Roberto Ciria organiza desde hace seis años, y que para esta ocasión ha contado con la participación especial de la Agrupación Santa Leticia de Ayerbe, que coincidiendo con sus 50 aniversario, estrenó en el pasado mes de septiembre Las andanzas de Cajal, un espectáculo ideado por su presidenta Noelia Gracia y basado en su libro Mi infancia y juventud, poniendo en escena momentos importantes y anécdotas en las principales localidades donde Santiagué, como se le conocía de niño en esa villa de la Hoya, su patria chica, creció hasta convertirse en Premio Nobel de Medicina.

Con más de 700 personas en el patio de butacas, entre ellas Alberto Jiménez Schuhmacher, discípulo de Ramón y Cajal y seguidor de sus tesis que aplica actualmente a uno de los proyectos con el que colabora Aspanoa, el actor aragonés Francisco Fraguas fue el encargado de conducir un espectáculo, dirigido por Roberto Ciria y en la parte musical por Rodrigo Elpuente.

Con el público dispuesto a disfrutar de una parte de la vida del que para muchos es el más importante hombre de la ciencia que ha dado nuestro país y, sobre todo, en un tiempo duro, en el que cada surco de un labriego era una lágrima derramada, como decía Ramón y Cajal y recordó Fraguas, comenzaron unas andanzas a las que pusieron música y baile la Compañía Artística Osca, las escuelas y grupos Santa Leticia y Elenco Aragonés, así como los alumnos de las escuelas de Folklore y Música de Huesca, Sariñena, Lanaja y Jaca, junto a las voces de Óscar Badías, Elena Casaña, Sofía Bueno, Lorena Laglera, Mari Carmen Morillo e Inés Español.

Santa Leticia y Elenco Aragonés fueron los primeros en salir al escenario con la Jota del Ta y Te, un sentido homenaje al Nobel, que lo "trajo" ayer hasta Huesca, para relatar en primera persona su periplo por tierras altaroagonesas.

Como contó Don Santiago, nació un 1 de mayo de 1852 en Petilla de Aragón, un pueblo navarro enclavado geográficamente en la provincia de Zaragoza. Sofía Bueno interpretó la nana chesa Soniando, y Mari Carmen Morillo un estilo navarro.

Los orígenes de su padre, un aragonés de pura cepa, estaban en Larrés, y los recordaron con sus jotas de estilo Leire Buil y Daniel Corvest, y las escuelas de baile de Lanaja, Sariñena, Jaca y Huesca, dirigidas por Jairo Périz, con las Seguidillas de Leciñena.

Con el pasodoble Sierra de Luna, cantado por Lorena Larrea, se hizo referencia al traslado de su familia de Larrés a Luna, para llegar luego a Valpalmas, donde este niño travieso empezó en la escuela. Cantaron Andrea Mora y Cristina Piedrafita, y los campeones de baile del último certamen oficial de Zaragoza, Irene Villagrasa y Lucas Lahuerta, bailaron la Jota de Alcañiz/Andorra, acompañados por otros campeones de canto: Óscar Badías, Elena Casaña y Lorena Laglera.

Por fin la familia recaló en Ayerbe y las escuelas de baile de esta localidad y Elenco, dirigidas por Álex Alonso, interpretaron las Coplas a Cajal, a las que siguieron los estilos de Laura y Francisco Clavería y el Canto a Ayerbe, compuesto por Roberto Ciria.

Con Santiagué a punto de cumplir los 10 años, sus padres lo llevaron a estudiar Bachillerato a los padres Escolapios de Jaca, sorprendiéndole en el trayecto los Mallos de Riglos, la Peña y Oroel, dejando patente Mi amor por Jaca en la voz de Roberto Ciria, al que precedió Inés Español.

En 1864 se trasladó a estudiar a Huesca, donde hizo amigos afectuosos, y trabajó de aprendiz en una barbería. Leyendas, que bailó la Compañía Osca y cantaron Casaña, Badías y Bueno, recordaron junto al Osca. Himno a Huesca, su paso por la capital.

Aprobado el bachillerato, Santiago se fue a Zaragoza para estudiar Medicina, y también fue allí donde comenzó a interesarse por la fotografía y el dibujo. El sitio de Zaragoza, puso el acento artístico a esta etapa que con el Faro marinero que cantó Elena Casaña, Ramón y Cajal puso camino a Cuba tras ingresar en el cuerpo de sanidad militar después de licenciarse en medicina, y que Roberto Ciria recordó con Guantanamera.

En la isla enfermó de paludismo, así que volvió a España y su padre le envió a curarse al Balneario de Panticosa, momento en el que el grupo de danzas de Ayerbe bailó el Dance de Bujaruelo. Continuó su recuperación en San Juan de la Peña, para seguir luego su periplo por Valencia, Madrid...

Formó una familia, desarrolló importantes investigaciones y se alzó con el Nobel de Medicina en 1906 porque, como el mismo decía: Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro.

Con la Jota Siglo XXI terminaron Las andanzas de Cajal, que se tiñeron de solidaridad para ayudar a los niños enfermos de cáncer de Aragón.

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