Cultura

LITERATURA

La contribución al Edén de Les Employes o la renuncia al ego por el juego

"Aidez L"Eden", primera obra conjunta de Ferrer, Peret, Carrió, Morais y Serra

La contribución al Edén de Les Employes o la renuncia al ego por el juego
La contribución al Edén de Les Employes o la renuncia al ego por el juego

HUESCA.- La obra presentada ayer en la librería Anónima, Aidez L"Eden, es una pieza de arte surgida del trabajo colectivo pero también de un acto de renuncia a los egos en favor del juego y la sinergia puesta en práctica por el grupo de artistas compuesto por Isidro Ferrer, Peret, Pep Carrió, Flavio Morais y Jaime Serra.

Todos ellos han realizado aportaciones estéticas en forma de ilustraciones, a propósito de una idea conductora -el Edén, como lugar común donde caben todos-, sugerida por Carlos Grassa Toro, para su articulación a través de labores de impresión y confección, sobre acetato con tintas transparentes, insertadas en un marco, y sobre papel a través de la serigrafía, acometidas por el estudio de encuadernación artesanal y diseño editorial Ductus y el taller de obra Tintaentera.

La idea surge durante un encuentro en Zaragoza. Las ganas de hacer algo juntos, cosa que no había sucedido antes, fue suficiente para pensar una propuesta que sobre todo "debía sumar todo el tiempo", explica Choni Naudín, de Ductus, una de las dos mujeres, junto a Natalia Royo, que en palabras de Grassa Toro, son quienes "lo imaginan, lo piensan y lo producen" con la tarea además de "dirigir a siete hombres (todos alfa). Esto es un cambio", aludió el escritor Grassa Toro durante la presentación al hacer referencia a los lugares de la historia del arte en los que ubicar la obra.

La idea de juego visual en el que cada imagen interactúa con las otras se concreta en dos propuestas. La primera, de la que se han fabricado 80 ejemplares, en forma de pieza compuesta por cinco láminas en acetato cada una con una propuesta gráfica diferente -una caja de cerillas, un tigre amarillo, una mujer y una serpiente, una mano (o una planta) y un hoja- que insertadas en un marco de madera de castaño permite dar lugar a observar la obra por ambas partes (como sucediera con El Gran Vidrio, de Marcel Duchamp), y a que las ilustraciones interactúen aleatoriamente, a voluntad de la persona propietaria, funcionando como cuadro o pantalla de luz, para quedar colgado del techo o de pie sobre una superficie.

En la esencia reside "una idea de juego participativo, de suma aleatoria de posibilidades, que hiciera que la obra fuese múltiple y nunca fuese igual", explicaba Isidro Ferrer.

La segunda manera en que queda representada el fruto de este trabajo colectivo son 100 serigrafías, todas diferentes, impresas por los propios artistas en el taller de Tintaentera. "No hay dos láminas iguales, cada uno estampaba su ilustración y se la pasaba al siguiente, decidiendo dónde la colocaba", explica Natalia. "Con el mismo principio, la edición papel, mantiene la esencia de juego presente en la caja", apuntó Isidro.

Juntos se hacen llamar Les Employes, nombre elegido ante la imposibilidad de estampar todas las firmas individuales, o quizás por dar un símbolo más a esa renuncia a los egos.

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