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La máquina y la tierra

Últimos días para visitar la exposición actual del CDAN

La máquina y la tierra
La máquina y la tierra
S.E.

Enmarcadas en la última edición del festival Periferias, dedicado al tema "Raíces y cables", se inauguró en octubre de 2019 en el CDAN un conjunto de exposiciones relacionadas con el tema al tratar de forma genérica sobre los procesos extractivos de la tierra y, más específicamente, sobre la práctica de la minería y sus implicaciones sociales y ecológicas. En definitiva, otra aproximación a esa relación más o menos habitual y casi siempre agresiva entre la tierra y la máquina, entre la naturaleza y el hombre, en definitiva entre raíces y cables, como sugería la temática de Periferias. Estaba previsto que este conjunto de exposiciones finalizara el 12 de abril, pero el estado de alarma obligó a suspenderlas. Y ahora, con la reapertura del CDAN, se ha decidido mantener estas exposiciones hasta este domingo, día 21. Así que quedan únicamente tres días para poder disfrutar de las mismas.

La lástima es que el CDAN se ha visto obligado a devolver ya dos de ellas, que ahora ya no se pueden ver. Se trata de la magnética pieza de vídeo "Mina" del sudafricano William Kentridge y de la pequeña muestra fotográfica del también sudafricano David Goldblatt. El resto de las exposiciones todavía se pueden visitar hasta este domingo. La sala 2 del CDAN está ocupada por una gran instalación, "El tráfico de la tierra", que une a los fotógrafos Ignacio Acosta y Xabier Ribas con la historiadora del arte Louise Purbrick. El expolio de las minas de cobre y salitre, que une a Chile con el Reino Unido, está plasmado en la pared a la manera del "Atlas Mnemosyne" de Aby Warburg, estableciendo todo un marco de relaciones peligrosas en los mercados internacionales. "La maquinaria planetaria de la destrucción espacial se está acelerando" es una de las frases que se puede leer sobre el muro. También es muy interesante el vídeo "The silver and the cross" de Harun Farocki, que construye todo un discurso sobre el esclavismo en las minas de Potosí a partir de un cuadro del siglo XVIII de Gaspar Miguel de Berrios.

Pero, sin duda, la parte más atractiva de esta exposición es la muestra colectiva internacional "Cielos abiertos", que ocupa el espacio central del CDAN. Agrupada en seis secciones temáticas ("Historia", "Proceso", "Humano", "Minas, canteras y graveras", "Reconversión" y "Materia"), la exposición es, de nuevo, modélica en cuanto a su concepción, lo que constituye una nueva prueba de la calidad del trabajo de su comisario, Juan Guardiola. Por supuesto, no faltan los castilletes y las torres de agua fotografiados por los alemanes Bernd y Hilla Becher, o la sobrecogedora visión de las minas asturianas de José Manuel Ballester. También son impresionantes las fotografías de los rostros graves de la minería de Pierre Gonnord, la profunda humanidad de las imágenes captadas por el sudafricano Zwelethu Mthethwa o la minuciosidad de la fotografía de las minas de Carrara de Edward Burtynsky. Por su parte, Bárbara Fluxá ofrece una instalación de vídeo, fotografía hipnótica y piezas de madera en la que lleva a cabo una curiosa cartografía de la minería asturiana. Por otro lado, Albert Gusi lleva a cabo (y documenta) una de sus sorprendentes acciones que se podría considerar un acto de "sabotaje" minero. Fito Conesa, con su vídeo "Helicon", se aproxima en cierta forma a la estética neo-populista del gran Jeremy Deller. Y el influyente Alfredo Jaar muestra la más cruda realidad en su fotografía sobre el trabajo en una mina de oro a cielo abierto, que nos hace evocar la obra de Sebastiao Salgado, el conocido fotógrafo brasileño, ausente en esta exposición.

La muy plástica instalación del madrileño Miguel Sbastida comparte espacio con una llamativa obra escultórica de Carlos Irijalba y con el fascinante vídeo "LUV-A" del oscense Jorge Isla sobre las infinitas posibilidades exploratorias de la radiación ultravioleta de onda corta. Por su parte, la zaragozana Lara Almárcegui está representada por una obra numérica (a lo Ignasi Aballí) y por un vídeo que narra sus aventuras para comprar los derechos minerales de un yacimiento ferroso. En una línea similar se mueve Diego Arribas, que crea obras de arte a partir de residuos orgánicos y materiales de trabajo de una mina de Ojos Negros. Precisamente, la temática de la minería de Teruel completa en cierta forma el recorrido de esta exposición con las fotografías de Arturo Polo Ena (que convierte las minas en puro arte asbracto), la documentación de diversas acciones artísticas llevadas a cabo en Ojos Negros (entre ellas, un concierto de campanas de Llorenç Barber) y planos y fotografías de la vida cotidiana de la minería turolense. Una vida marcada por la dureza del trabajo, claramente representada en una de las frases citadas: "Te vas a lavar, pero el jabón no te arranca la costra negra de la piel, que ya se te queda así para siempre. Tendrías que ser culebra y cambiar de piel cada poco".

Unas maquetas de minas, una excelente fotografía de Bleda y Rosa, el paisajismo sonoro de Edu Comelles, los muy precisos pictogramas en forma de cómic de Andreas Siekmann y la instalación de antracita de Bernar Venet, en la onda de Richard Long, acaban de componer un exhaustivo mosaico que constituye la mejor aproximación posible a la minería y sus implicaciones sociales, políticas y económicas desde la mirada artística.

Hasta el domingo 21, en el CDAN.

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