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La ermita de San Pedro en Sabiñánigo, mucho más que ruinas

El templo fue posición estratégica en el llamado Frente del Serrablo durante la Guerra Civil

La ermita de San Pedro en Sabiñánigo, mucho más que ruinas
La ermita de San Pedro en Sabiñánigo, mucho más que ruinas
M.P.

SABIÑÁNIGO.- La ruta principal que lleva desde Sabiñánigo hasta la ermita de San Pedro, recorre la sierra del mismo nombre, muy transitada por ser de fácil ascenso, el pasado mes de octubre era también motivo de un reto solidario del corredor de montaña Sergio Puente.

El sendero hasta llegar a la ermita va ganado altura transitando entre pinos silvestres, quejigos y bojes. Al llegar arriba, a unos 1.103 metros de altitud, encontraremos las ruinas de la ermita de San Pedro, mártir de Verona, que quedó derruida durante la Guerra Civil.

En el panel informativo de la ruta que se encuentra en el aparcamiento de las piscinas del barrio de Puente Sardas, se explica que los vecinos del pueblo de Sardas, municipio de Sabiñánigo, subían en romería hasta la ermita cada 28 de abril y dos casas del pueblo se turnaban para prepararla, y también sus avatares en la Guerra Civil. "La ermita fue posición estratégica en el llamado Frente del Serrablo durante la Guerra Civil. Tomada por la 72ª Brigada Mixta del Ejército Popular de la Republica al ejército rebelde el 22 de septiembre de 1937. Fue atacada durante un mes con intensos combates por parte del Tabor de Melilla, el tercio de la Legión y la Mehal-la hasta que consiguieron su recuperación, al tercer intento, el 22 de octubre de 1937". Del edificio de unos 10 x 5 metros, de planta rectangular, con cabecera orientada al norte, solo se conservan parte de los muros muy deteriorados. El templo original se componía de dos naves en forma de L, con la capilla en la planta baja y con comedor y cuadra para animales. Según recoge el Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés (SIPCA), la ermita de San Pedro se construyó "en mampostería de arenisca, con refuerzo de sillares de distintos tamaños en las esquinas". De la puerta solo se conservan los grandes bloques de piedra de una de las jambas. "Estaba cerrada por un dintel de piedra en cuyo frente hay una cruz incisa, que se conserva entre los escombros de los alrededores. En el muro de los pies, al lado de la puerta, se abre una pequeña hornacina enmarcada por sillares de piedra. En el interior, la única nave y la cabecera componían un espacio unitario, de cuya cubrición no queda ningún vestigio", explican las mismas fuentes.

Muy cerca de las ruinas de la ermita está el Mirador de San Pedro desde donde poder contemplar las impresionantes vistas que se aprecian de Sabiñánigo y de todo su entorno, la Tierra de Biescas y el Valle de Tena así como montañas y picos del Pirineo que se pueden identificar fácilmente consultando el panel informativo donde se detalla la toponimia de la zona. También encontraremos antes de llegar a la cima, la fuente de San Pedro.

Desde el sendero principal que recorre la Sierra y que transcurre por el sendero PR-HU 161, saliendo de Sabiñánigo parte otro, que también nos llevara hasta la cima, por la Senda del Carrascal perdida durante 50 años y recuperada en 2012. Otro camino desde la ermita nos llevará hasta el paso denominado La Collata, a 1.135 metros, una encrucijada de caminos en la que confluyen varios senderos. Este es un recorrido que presenta continuas subidas y bajadas, siguiendo la línea de las cumbres. Desde este paso y a 1.900 metros llegaremos al pueblo de Allué (PR-HU 163), municipio de Sabiñánigo. Cerca de su iglesia parte una senda que nos llevará de vuelta a Sabiñánigo en una hora y cuarenta y cinco minutos. En este tramo nos iremos encontrando con las uniones de los senderos que bajan desde las crestas de la sierra hasta llegar de nuevo a la capital del Alto Gállego.

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