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La Catedral de Jaca, la primera muestra del románico pleno

El catedrático en historia del arte Isidro G. Bango Torviso cuestiona su fechación y se convertiría en la primera obra de este estilo en España

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La nueva cronología del sitio jaqués indica que su construcción se inició en el año 1060 aproximadamente.
Omedes

La fechación de la Catedral de Jaca siempre ha situado las obras de la construcción, de manera inexacta, entre los años 1077 y 1130. Sin embargo, un nuevo libro sostiene que la Catedral jaquesa sería la primera construcción del románico pleno en España, desechando estas hipótesis históricas. Para ser la primera obra románica, las obras tuvieron que iniciarse unas décadas anteriores.

Catedral de Jaca. Un edificio del siglo XI, publicado por la Fundación Santa María la Real, rechaza la teoría de que el edificio fue construido en ese año, durante el reinado de Sancho Ramírez. El historiador del arte Isidro G. Bango Torviso afirma que el encargo de la obra corresponde al padre de este, Ramiro I, y que se inició en torno al año 1060, casi dos décadas antes de lo que se creía.

Puede parecer que la discusión entre las dos corrientes -la clásica, que dice que la obra fue fruto de Sancho Ramírez, y la que se expone en el libro, que advierte de errores de la anterior y afirma que fue Ramiro I- no tenga ningún interés debido a que ambas fechas tan solo se separan por algo menos de veinte años. No obstante, la teoría del catedrático de Arte Antiguo y Medieval supone que la Catedral de Jaca sea la primera catedral del románico pleno en España, lo que puede variar la forma en que se mira este monumento.

“El libro pretende abordar un nuevo análisis de los materiales documentales y escultóricos y artísticos del edificio. En líneas generales, la historiografía artística se ha inclinado por una propuesta de análisis formal que, sin duda, tiene tremendas limitaciones”, lamenta Bango Torviso.

El autor de Catedral de Jaca. Un edificio del siglo XI dice que anteriormente se “olvidaron o dieron por buenas algunas conclusiones”. Además, critica que algunos historiadores, como Antonio Ubieto Arteta, accedieron a unos datos históricos “y no pararon a replantearse su verdadero significado”, que arroja nuevas vías en la investigación de la construcción de la Catedral de Jaca.

Los historiadores del arte analizaban las obras mediante el método Morelliano, que consiste en analizar la evolución del arte de un artista a través de un gran número de obras. Para Bango Torviso es un método “muy inseguro”: “Cuando de un pintor tenemos 300 obras, si las analizamos es muy fácil llegar a ciertas conclusiones de evolución de la pintura. Pero cuando las obras de referencia son dos o tres y no estamos muy seguros, tenemos que tener mucho cuidado en no elevarlas a definitivas porque no hay información suficiente”.

Por lo tanto, el catedrático advierte que hay que tener en cuenta todos los datos, tanto los documentales como los cronológicos. “Conviene cruzar ambas informaciones y no rechazar de pleno, como se ha venido haciendo, las dadas cronológicas desde el punto de vista documental”, considera.

Bango Taviso también discrepa en un punto fundamental de la teoría que él refuta: la ley canónica que, según la anterior creencia, impedía la construcción de catedrales fuera de las ciudades. “En una monografía sobre la Catedral de Jaca se dice que no puede ser de tiempos de Ramiro I porque Jaca no era ciudad, y el derecho canónico dice que las catedrales solo estarán en las ciudades”, comienza.

Capitel del sacrificio de Isaac en una de las portadas de la Catedral de Jaca.
Capitel del sacrificio de Isaac en una de las portadas de la Catedral de Jaca.
Omedes

“Esta afirmación no tiene nada que ver con la realidad de los reinos hispanos. Como en los reinos hispanos existe la reconquista resulta que, según se van ocupando los territorios, se pueden volver a establecer las catedrales, pero mientras tanto pueden estar en villas o en lugares que no son siquiera villas, sino que son simples poblados”, asegura, y añade que estas catedrales se construían “de forma provisional”.

El experto se opone a la franqueza de la otra teoría para con este apartado: “Utilizar esto como argumento decisivo para que no sea catedral tal como dicen algunos expertos es un poco absurdo. Y lo que me parece más absurdo es que, en algunas ocasiones, historiadores especialistas en la documentación no hayan tenido en cuenta este planteamiento”.

Otro de los puntos a los que Bango Taviso atribuye estos fallos de datación es a la idea de la hegemonía cultural. “El románico no se crea en España, es una importación francesa. Nuestros viejos maestros eran de los que defendían que el románico fue una creación española, y eso no es verdad”.

Sin embargo, la llegada de los mejores arquitectos franceses a España para trabajar no le gustó demasiado a la comunidad historiadora francesa. De esta forma se creó una lucha hegemónica y política por la prioridad cultural. “La prioridad de los franceses son San Saturnino de Toulouse”, explica, y por ello fechan su construcción unos años atrás a la Catedral de Jaca. El catedrático expone que la construcción entre ambas obras es “paralela” y que los maestros que construyeron la edificación “bebieron de fuentes comunes” con los maestros que construyeron Toulouse.

El libro forma parte de la colección Emblemas del románico y se encuentra a la venta, por 30 euros, en la tienda online de la Fundación Santa María la Real y en librerías y tiendas especializadas.

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