Cultura

ENTREVISTA

Ángel Petisme: “Vi que el peor virus éramos nosotros y elegí poemas que más podían ayudar en pandemia”

El poeta y cantautor aragonés vende por internet la tercera edición de “Nuestra venganza es ser felices”

Ángel Petisme
Ángel Petisme
Juan Miguel Mora

Ha llegado ya el poeta y cantautor aragonés Ángel Petisme a la tercera edición de la antología Nuestra venganza es ser felices (101 poemas para no morir de pánico), que como las anteriores no se encontrará en las librerías y se seguirá vendiendo por internet, fórmula utilizada “por una cuestión de supervivencia”. Es una selección de poemas de sus libros anteriores realizada en pleno estado de alarma y que -dice el autor- espera que le sirvan de ayuda al lector para superar la actual crisis sanitaria del coronavirus, de la que dice que “si durase más, aprenderíamos algo”. Mientras, sigue trabajando en nuevos proyectos literarios y musicales, y no se olvida cada día de “escribir, que es mi forma de respirar sin mascarilla”.

¿Cómo surge la idea de hacer la antología “Nuestra venganza es ser felices (101 poemas para no morir de pánico)”?

-Pasados quince días del Estado de Alarma, de perder el tiempo viendo las noticias, los supermercados llenos de cagones que arrasaban con el papel higiénico y comprobando que el peor virus éramos nosotros, decidí que no quería seguir bebiendo ese veneno e infectándome de miedo. Al carajo el día de la marmota. Sólo se me ocurrió ser un poco egoísta en el buen sentido, asomarme al interior desde los barrotes e invertir el tiempo que me quedase en elegir entre todos mis libros los poemas que más podían ayudarme. Si eran buenos para mí, ayudarían a mucha más gente lectora. Nunca he necesitado siquiatras gracias a la literatura, así que la respuesta estaba en lo que había escrito.

¿Este poemario es una ‘vacuna anticovid’?

-Todo el arte nos inmuniza, nos acompaña y nos ofrece respuestas contra el miedo, contra la soledad, contra la intolerancia y esta ignorancia tan arrogante de los tiempos en que hay gente que se jacta de no haber leído nunca un libro. Lo que sé es que la vacuna contra la mezquindad se administra día a día en pequeñas dosis y la poesía te inocula coraje y magia.

¿101 poemas sobre qué temas?

-Sobre todo lo que me hacía sentir vivo y libre en plena cautividad, aquellos que me recordasen el sol y el oxígeno compartido con amigos, el mar, los sueños, las ganas de bailar. Quería que esta antología se leyese como un libro nuevo, así que lo ordené por dos tandas de temas como el amor, el viaje, la guerra, los mitos y la belleza, mi pensamiento cívico y social, la lectura, el deseo y la muerte. Y por supuesto el humor. Sigo pensando, como nuestro paisano Buñuel, que un día sin risas es un día perdido. Y por fortuna me sigo riendo mucho y cada vez más de mí mismo.

La tercera edición de este poemario, que se anuncia para ya, tampoco se encontrará en las librerías, seguirá su venta puerta a puerta, correo a correo? ¿Por qué esta ‘venta de cercanía’?

-Por una cuestión de supervivencia. Como miles de almas de este país, miles de creadores y artistas, no tengo paro, ni ayudas ni ingresos en estos momentos. Así que tuve que reinventarme en editor y vendedor. Las librerías pueden vender miles de libros más exitosos que el mío pero yo sólo puedo ofrecer la fruta fresca que cuido en mi huerto, mi único patrimonio, mis versos y canciones. De las pocas cosas buenas que tienen internet y las redes sociales son esa cercanía si vences la virtualidad, si logras comunicarte con el corazón. He defendido siempre las librerías y la necesidad del negocio de proximidad, del calor de la cultura frente a la comodidad y frialdad de Amazon y demás. Por fortuna los pedidos a través de internet siguen llegando a mi correo info@tranviaverde.com. Antes recibía, con suerte y si te los liquidaban, 80 céntimos por cada libro o disco vendido, ahora sin intermediarios gano 8 €. Eso sí, con muchas horas de trabajo y colas en correos para mandar los libros.

¿Aprenderemos algo de esta pandemia?

-Si durase más, aprenderíamos algo. Tendríamos que sufrir mucho más como raza humana para no incurrir en los mismos errores, respetar y cuidar a la naturaleza y respetarnos a nosotros mismos. Por desgracia el engranaje depredador y consumista del neoliberalismo no puede permitir que los humanos como colectividad cambiemos a mejor sin pensar con la calculadora. Nos gobiernan los algoritmos y será muy difícil recuperar una mayor humanidad y compasión, que es lo que nos diferencia de la bestialidad. Aún así, habrá personas que de ésta saldrán mejores y otras que no.

Nunca habíamos vivido un presente tan agobiante en el llamado primer mundo, que en el segundo y el tercero sigue habiendo otras epidemias, hambre, guerras… y cada día mueren miles y miles de personas.

-Cierto, nos creíamos intocables, a salvo en nuestra zona de confort. Cuando el Covid-19 sea un recuerdo, los millones de muertos de otras epidemias no naturales sino alentadas y provocadas por el hombre, seguirán mientras miramos hacia otra parte como siempre.

¿Cómo se puede dar luz a la oscuridad en la que vivimos si, como ha comentado en alguna ocasión, se escribe desde el dolor, no desde el amor?

-No lo sé, el trabajo de los exploradores, de los pioneros, de los genios, ha sido siempre el mismo: zambullirse y perderse en las tinieblas del hombre y en los mapas en blanco para regresar con un descubrimiento, un tesoro, una vacuna, una luz salvadora para el resto de los humanos. Y sí, he dicho que cuando estamos enamorados y disfrutamos de la felicidad, siempre con minúsculas, escribimos cursiladas. Sólo en el pozo de la existencia es cuando damos lo mejor de nosotros mismos. El ser humano es capaz de lo más inmundo pero también de hacer milagros sin ningún dios. Somos increíbles pese a todo.

¿Necesita escribir todos los días?

-Aunque sean unas líneas, un verso, algo que me sorprende en una servilleta. Escribir es mi forma de respirar sin mascarilla.

Un poeta recomendable.

-Ahora estoy trabajando para un documental del cineasta Manuel Iborra componiendo la música sobre poemas de Leonard Cohen y estoy releyendo sus primeros libros antes de que cantase. Un poetazo.

El año pasado sacó nuevo disco -“Pilar”-, ¿qué tiene de especial en su carrera musical este trabajo?

-Perdí a mi madre que es lo que más amaba en este mundo y a mis dos mejores amigos en los meses consecutivos. Decidí aparcarlo todo para escribirle y componerle ese disco. Fue mi año de duelo, la música que escribía, además con la guitarra española que ella me había regalado con 12 años y que estaba dormida y medio rota en una funda en casa de mi hermana en Mallorca, era lo más parecido a sus caricias. Ahora no sólo vive en mis recuerdos sino en cada canción de este disco dedicado a nuestros pilares y el amor de nuestros progenitores.

Un músico recomendable.

-Luis Eduardo Aute, mi padrino, que se nos fue en abril.

¿En qué trabaja ahora?

-Estoy terminando un proyecto de música electrónica y poesía en clave de rap que tenía desde hace tiempo. He escrito un libro nuevo de poemas este año pasado y ahora he recuperado la ilusión por componer canciones para un disco nuevo. Todo a su tiempo.

Dice que sin cultura no hay salud mental.

-La vida sin cultura ni educación nos aleja de la verdad y la belleza que continúan pese a todo con nosotros, nos deshumaniza, nos aísla socialmente, nos convierte en analfabetos sentimentales y en esclavos y mano de obra barata sin moral ni espíritu. Sólo hay barbarie alrededor, picaresca, corrupción, políticos y obispos que se vacunan, monarcas que huyen, raperos malos que vomitan, policías con balas de foam. Sólo en las colas del hambre hay algo de dignidad y lucha por la vida. Sin cultura el odio ofrece las mejores semillas al fascismo y la noche del hombre. 

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