Cultura

'Delyramus', arte al servicio de la tradición de los violeros

La Fundación CAI en Huesca acoge una exposición de usuarios de la Fundación Rey Ardid

La exposición 'Delyramus' se han inaugurado este tarde en la sala de la Fundación CAI
La exposición 'Delyramus' se han inaugurado este tarde en la sala de la Fundación CAI
Rafael Gobantes

Hace un lustro, la Fundación Rey Ardid conoció a Javier Martínez, director de la Escuela de Violeros de Aragón. Este historiador y violero (lutier), que basó su tesis en la importancia de Zaragoza como centro neurálgico en la innovación de este arte de construcción de instrumentos en el siglo XIV y que se propagó por el resto de España y Europa, y que ha contribuido a que fuera declarado a finales del año pasado por el Gobierno de Aragón como Bien de Interés Cultural Inmaterial, contactó con la Fundación, que le cedió durante un tiempo un local para que abriera su escuela, donde acogió a algún usuario de Rey Ardid como alumno.

A raíz de esa primera toma de contacto, ambas entidades encontraron sinergias para diseñar acciones conjuntas alrededor de la música antigua y las tradiciones de los violeros. Fruto de ellas fueron el diseño y construcción de un nuevo instrumento musical llamado Ratatranta, cuyo objetivo es que pueda ser utilizado por cualquier persona y posibilite sentir la música a través de diferentes sentidos, además de ser el eje de una serie de actividades y de talleres sensoriales dirigidos por los propios participantes.

A partir de esa experiencia y unirse, a Rey Ardid y la Escuela de Violeros, otras entidades europeas dispuestas a trabajar por los mismos objetivos: ADM Estrela de Guarda (Portugal) que aporta su experiencia en acciones innovadoras para la integración social de personas con discapacidad, la Asociación Centro Storico de Nápoles (Italia) que ofrece su experiencia en la dinamización de actividades culturales en espacios comunitarios, y la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid que colabora como entidad de educación superior para dar al proyecto un enfoque científico y metodológico, se presentaron a la convocatoria Europa Creativa, un reto que no era fácil, pero encontró una respuesta positiva, “ya que es una cosa novedosa al mezclar la difusión cultural, en este caso la recuperación de un patrimonio, con personas en inclusión social que trabajan paralelamente a esa difusión”, y así surgió el proyecto ‘Delyramus’, ha explicado a este periódico María Ángeles Pinilla, directora del Centro de Rehabilitación y Apoyo Psicosocial de la Fundación Rey Ardid y responsable técnica del mismo, que junto a Noemí López, monitora del centro de creación Espacio Visiones en el que se trabaja la inclusión a través del arte, Ramón Nadal, psiquiatra y director del área de Salud Mental de la citada entidad, su delegado en la capital altoaragonesa, Julián Lóriz, y el concejal de Cultura del Consistorio oscense, Ramón Lasaosa, han asistido a la inauguración de la exposición 'Delyramus', que acoge la Fundación CAI en Huesca hasta el 29 de abril.

El objetivo del proyecto es “difundir el recorrido de la violería, nacida en Aragón, por Europa. Cómo llegó a Portugal, Nápoles y el resto del continente”, y la muestra que se exhibe es uno de los productos que desde la Fundación Rey Ardid hicieron para este proyecto.

Partiendo de los cuadros que se conservan en distintos museos y que ha utilizado Javier Martínez para reconstruir en su escuela los instrumentos que aparecen en ellos, los usuarios de la Fundación, basándose en los que se encuentran en la capital aragonesa, han hecho “reproducciones libres de esos cuadros, entre ellos uno que hay en el Museo de Zaragoza de una Virgen rodeada de angelitos con diferentes instrumentos. Cada usuario ha cogido una de esas imágenes y las ha versionado a su estilo”, ha comentado María Ángeles Pinilla.

Pintura acrílica, acuarela y tres collages “muy divertidos” creados en el encuentro transnacional con los socios de Portugal, conforman esta muestra que está apoyada de forma audiovisual con la proyección de una animación didáctica sobre el viaje de la violería desde Zaragoza al resto de Europa, y con un video de Yago de Mateo que recoge la evolución de este proyecto.

Asimismo, a través de un cuento que narra las peripecias de Fátima, la hija de un violero de la Edad Media, se ofrece un acercamiento a los más pequeños y a otros colectivos a todo este patrimonio cultural de la violería aragonesa, y que ha sido repartido por las bibliotecas de Aragón y colegios de Zaragoza.

En la exposición Delyramus también se incluyen cinco rabeles que han construido alumnos de la Escuela de Violeros y usuarios de la Fundación Rey Ardid.

El rabel es un instrumento de cuerda frotada similar al violín, que está formado por un número variable de cuerdas, entre una y cinco, “y los construyeron con las técnicas tradiciones, como se hacía en el siglo XV, utilizando maderas y resinas naturales y las cuerdas de tripas de cordero”, ha relatado Pinilla, que avanzó que la fabricación de estas cuerdas va a centrar la segunda parte del proyecto ‘Delyramus’.

“En todo este periplo desde el Ratatranta, conectamos con la última persona que hacía cuerdas de este tipo en España, que justo se jubilaba. Nos hizo unas formaciones y, ahora, lo que vamos a intentar es poner en marcha una empresa para elaborar esas cuerdas que están muy demandadas, ya que quienes tocan música antigua solo usan ese tipo y las tienen que comprar fuera de nuestro país”.

Esta segunda fase del proyecto tendrá una primera parte de experimentación y prototipado para la que contarán con profesores de distintos conservatorios con el fin de “conseguir unas cuerdas de la mejor calidad posible, y si la cosa funciona, nos lanzaremos al mercado”, siempre con una finalidad clara: “ayudar a difundir este patrimonio que tenemos en Aragón y que es un gran desconocido”.

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