Cultura

FESTIVAL SONNA

La magia de los vasos comunicantes

Justin Adams y Mauro Durante fascinaron al público del festival SoNna en Piracés

Mauro Durante y Justin Adams actuaron junto a la escultura Árboles como arquitectura.
Mauro Durante y Justin Adams actuaron junto a la escultura Árboles como arquitectura.
DPH

Unforgettable. Inolvidable. Así, como el título de la canción de Irving Gordon que popularizó Nat King Cole, definió Justin Adams el concierto que protagonizó este guitarrista británico junto al italiano Mauro Durante este domingo en el festival SoNna. Un concierto que tuvo como marco la bellísima pieza escultórica Árboles como arquitectura de Fernando Casás (del proyecto Arte y Naturaleza) ubicada junto a la ermita de la Corona de Piracés, y que tuvo como sobrecogedor telón de fondo el esplendoroso horizonte del paisaje de los Monegros que se abre a sus pies majestuoso e inabarcable. No es extraño, por tanto, que un asombrado Justin Adams afirmara al final del concierto que había sido una experiencia que nunca iba a olvidar. Tampoco la olvidaremos los afortunados que pudimos asistir a esta fascinante ceremonia de comunión entre música y naturaleza.

Justin Adams es un reconocido músico que ha acompañado a artistas de la talla de Robert Plant (Led Zeppelin), Sinead O’Connor, el africano Judeh Camara o Jah Wobble. Un guitarrista que comparte su pasión por el blues eléctrico y el post-punk con sus flirteos con las músicas del mundo. Por su parte, Mauro Durante es el líder actual del veterano grupo italiano de folk Canzoniere Grecanico Salentino (en activo desde 1975), sustituyendo en ese papel a su padre Daniele. Procedente de la Puglia (o Apulia), la hermosa región situada en el tacón de la “bota” italiana, esta agrupación es una de las abanderadas de la taranta o tarantella, estilo musical común a todo el sur de Italia que constituye el epítome sonoro de la mediterraneidad.

La puesta de sol en la Corona de  Piracés dio un halo especial al concierto.
La puesta de sol en la Corona de Piracés dio un halo especial al concierto.
DPH

La increíble conexión que se establece entre Justin y Mauro es la prueba palpable, otra más, de que las músicas del planeta están surcadas por corrientes subterráneas, unidas por vasos comunicantes que no hacen sino reafirmar la universalidad del lenguaje musical. Todo su concierto de Piracés estuvo basado en el repertorio incluido en el que va a ser su primer disco conjunto, Still Moving, que se editará a finales del próximo octubre. Adams con su guitarra eléctrica (y sus efectos y loops) y Durante alternando pandero y violín, se bastaron y sobraron para cuajar una espléndida actuación, que comenzó con el tema instrumental Talassa, hibridando la rabia post-punk y las armonías salentinas. Siguieron con Calling up, un blues rock electrizante que podría ser interpretado perfectamente en clave boogie por ZZ Top. Pero después el dúo pasó con una pasmosa naturalidad a los aires arabizantes de la taranta-blues “Amara terra mia” o al hipnótico instrumental Volos, compuesto por Justin Adams en Grecia con fragante aroma mediterráneo.

Cupa cupa fue, sin duda, una de las grandes cumbres del concierto: una magnética intersección entre el telúrico folclore salentino y el blues más ancestral, en la que ni siquiera faltó un guiño por parte de Justin al clásico e inolvidable Anta Oumri de la gran cantante egipcia Oum Kalthoum, tema que versionaron en su día Lole y Manuel. Guiño quizá debido a que durante un tiempo Adams ha colaborado con la cantante de origen egipcio Natacha Atlas. Después llegó otro precioso instrumental, Djinn Pulse, un duelo entre guitarra y violín en la onda minimalista de Philip Glass o de Ludovico Einaudi. Precisamente, Justin y Mauro se conocieron al coincidir en un concierto de Einaudi en la Notte de Taranta que se celebra en la Puglia. Y al iniciarse la bonita balada de ecos celtas Little Moses comenzó el asombroso espectáculo del crepúsculo cayendo sobre los Monegros mientras el sol iba escondiéndose. Un momento inolvidable, desde luego. Tras el country blues de Still Moving, la canción que da título al disco, sonó Red earth, un tema que comienza evocando el bhangra hindú para entrelazarse después con las melodías salentinas del sur de Italia.

Y de nuevo, las corrientes subterráneas se pudieron apreciar en el último tema, Dark Road Down, donde el más acendrado y puro blues se amalgamó con el atávico folclore de la Puglia. Por supuesto, el entusiasmado público reclamó un bis, que llegó con el tema tradicional salentino Damme nu ricciu (dame la mano), envuelto en los vapores ambient surgidos de la etérea guitarra de Adams. Y el remate se produjo con todo un regalo: un tema de puro rock mediterráneo, que no estará incluido en el disco y que tampoco llegó a entrar en un álbum de Canzoniere Grecanico Salentino producido por Adams, pero que el público del SoNna pudo escuchar en rigurosa y exclusiva primicia en el marco de un atardecer mágico. 

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